Nunca se había hablado tan directo y con críticas tan duras en un Consejo de Ministros de este gobierno. La tensión fue tal que la reunión terminó de forma abrupta y sin acuerdo, luego de varias frases del presidente José Mujica en las que marcó su autoridad y marcó la puerta de salida a quienes estén desconformes con su conducción.
Además de marcar su molestia con las salidas públicas del vicepresidente Danilo Astori, Mujica transmitió ayer el concepto de que la hegemonía astorista en la conducción económica no corre más. A partir de ahora el gobierno deberá trabajar en equipo en esa materia para evitar la clara división entre los liderados por el ministro Fernando Lorenzo y los jerarcas que se mueven en Torre Ejecutiva alrededor del mandatario.
El gabinete fue convocado de urgencia en la residencia de Suárez y Reyes, luego que la tensión generada por cómo sustituir al impuesto a la tierra (ICIR), declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia.
“A mí me votó la gente”, disparó Mujica en su intervención inicial, que, según los que escucharon su discurso fue “muy duro”.
“El que quiera romper con el gobierno, que se vaya. Todo el mundo es libre de irse. Acá no hay más vacas sagradas”, dijo Mujica, según relataron a El Observador participantes de la reunión.
El mandatario se quejó de las salidas públicas de Astori esta semana, con críticas al manejo del gobierno en busca de la alternativa.
Mujica aseguró que el problema de las declaraciones del vicepresidente fue haber generado una crisis en la opinión pública.
Astori tomó la palabra una vez que terminó Mujica. Al inicio realizó una autocrítica del tono utilizado públicamente para referirse a la polémica. Dijo que no tendría que haber hablado así, pero aclaró que lo hizo reaccionando a una “andanada de críticas” a través de reportajes de prensa. Aludió directamente a jerarcas del gobierno que han criticado en el último tiempo la conducción económica, como el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Gabriel Frugoni; el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker; el de Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Brenta; y al presidente de ANCAP, Raúl Sendic.
El vicepresidente fue enumerando cada uno de los episodios, aludiendo de forma directa a los protagonistas. Frugoni, serio y con un tono de dureza similar, fue de los primeros en contestarle.
El ministro de Economía, Fernando Lorenzo, protagonista central de la polémica, habló sobre el final de la reunión y lo hizo “desde los sentimientos”, explicó a El Observador uno de los presentes en la reunión. Dijo que se había sentido dolido por cómo se generó la polémica pública. El secretario de Estado había manifestado su intención de renunciar, y ayer ante el presidente y los ministros dejó picando una frase que nadie terminó de entender pero que siembra más dudas sobre su continuidad en el cargo (ver recuadro).
Según coincidieron varios participantes, el consejo de ministro de ayer fue una catarsis.
El tono del intercambio creció a medida que pasaban las horas. La reunión comenzó a las 17 y se extendió hasta pasadas las 20. Mujica decidió terminar con la discusión para entrar en “cuarto intermedio” –según dijo luego ante la prensa– cuando la tensión no había bajado.
Una vez afuera todos los ministros, el presidente recibió a periodistas y lejos de aventar las especulaciones previas sobre la crisis en el gobierno, dejó claro que existen “heridas” entre los “compañeros” del Poder Ejecutivo y, al pedir que se “vuelva a funcionar como equipo” terminó de confesar la convivencia de las dos miradas sobre la economía.
“Tenemos que lograr que los compañeros vuelvan a funcionar como equipo, y ese es el empeño que tiene el Poder Ejecutivo en ese momento”, dijo el presidente.
Mujica prefirió ser él mismo el encargado de enfrentar a los medios de comunicación, aunque se negó a dar responder preguntas. Asumió que podría haber elegido mentir o eludir la polémica. “Yo les podría haber dicho otra cosa pero me parece que lo mejor es acercarse a la verdad, y reconocer que hemos tenido problemas, problemas de comunicación entre nosotros”, comentó ante las cámaras, acompañado del secretario de la Presidencia, Homero Guerrero, y del prosecretario Diego Cánepa.
El presidente dijo que los problemas en el gobierno son los que atraviesa “cualquier ámbito laboral”, pero al referirse a los cruces utilizó términos de enfrentamientos duros. “Como en cualquier frente de lucha, a veces, quienes integran ese frente de lucha, se lastiman, y por la salud del gobierno nos pareció prudente hacer un alto en el camino y conversar con los compañeros”, comentó Mujica.
El mandatario aseguró que no habrá ningún “cambio de rumbo” ni modificación “fantástica” en lo “sustancial”. “Hay una necesidad de emparchar el alma y querernos un poco más entre los compañeros”, culminó.