Hombres de negocios mezclados con punks antiglobalizadores encarnaron este domingo el encuentro entre el nuevo milenio y los años 60 en la manifestación multitudinaria que llenó las calles de Nueva York para protestar contra el presidente George W. Bush y la guerra en Irak.
Los organizadores esperaban hasta 250.000 personas de todo el país en una protesta que recordaba a las vistas décadas atrás y en que Irak juega el papel de Vietnam y Bush el de Richard Nixon.
Otros estudiantes como él le acompañaban, así como hombres de negocios, artistas, obreros y veteranos que desfilaban al ritmo de tambores y que lanzaban consignas más o menos respetuosas contra Bush y los republicanos.
Llegado de Salt Lake City (Utah, oeste), Doug Hofeling, restaurador, "no está de acuerdo con Bush en nada". "Con Irak, la cosa ha pasado de mala a intolerable".
Michael Moore proponía enviar a los republicanos formularios para que sus hijos se alisten en el ejército.
"Hagamos oír nuestra voz, pidamos la retirada inmediata de Irak, nuevas prioridades económicas, el fin del Acta Patriótica y de las presiones a los inmigrantes", agregó.
"No dejen que mi bebé nazca bajo Bush", escribió en su vientre una mujer embarazada.
Alice Farley, bailarina neoyorquina, disfrazada de Estatua de la Libertad, decía: "está bien que los republicanos estén en la ciudad, podremos mirarlos a los ojos".
"No permitamos que los muertos (de los atentados) voten republicano", mientras la multitud a su paso por el Madison Square Garden increpaba a los republicanos: "volved a casa".
(AFP)