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17 de septiembre 2022 - 5:02hs

Las Naciones Unidas alertan que el mundo está enfrentando una emergencia global de magnitud sin precedentes debido a que 345 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria extrema, de las cuales 70 millones están próximas a la inanición como una de las consecuencias de la guerra de Ucrania.

David Beasley, el director ejecutivo del programa mundial de alimentación de las Naciones Unidas dijo que los 345 millones de personas se reparten en 82 países y representan más del doble de las existentes antes de que se declarara la pandemia de Covid 19.

Según Beasley, hay 50 millones de personas en 45 países que sufren de mala alimentación y están “golpeando a las puertas de la hambruna”.

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“Lo que era una ola de hambre ahora es un tsunami”, dijo, apuntando a los efectos económicos de la pandemia, al cambio climáticos, a los precios de los combustibles y a la guerra de Ucrania como factores determinantes de la situación.

Pese al acuerdo alcanzado en julio para que los granos de Ucrania puedan ser transportados desde los puertos bloqueados del Mar Negro y a los esfuerzos para que los fertilizantes rusos vuelvan al mercado mundial, “existe el peligro real de múltiples hambrunas este año”, acotó Beasley.

El Consejo de Seguridad de la ONU ha focalizado zonas de inseguridad alimentaria debido a conflictos armados en Etiopía, norte de Nigeria, sur de Sudan y Yemen. Pero Beasley y el jefe de la misión humanitaria de la ONU; Martin Griffiths también alertan sobre la crisis alimentaria en Somalia y Afganistán.

Griffits afirma que el hambre está llegando a Somalia y que seguramente no será el único lugar adonde llegue, ya que recientes evaluaciones muestran que centenares de miles de personas enfrentan niveles catastróficos de hambre en cada vez más lugares.

Beasley recordó que después de las alertas emitidas en 2020 sobre la inminencia de una inanición de “proporciones bíblicas”, el mundo reaccionó y pudo financiarse un monto de ayuda que posibilitó evitar la catástrofe.

“Estamos nuevamente en el filo, pero en una situación mucho peor y debemos hacer todo lo posible porque la gente hambrienta en el mundo cuenta con nosotros y no los podemos abandonar”, enfatizó.

Griffiths dijo también que la extensión y el aumento de la inseguridad alimentaria ese el resultado directo e indirecto de los conflictos violentos que matan y hieren civiles obligando a familias enteras a huir de la tierra de la que dependen para comer y a quedarse sin ingresos para afrontar los precios crecientes de la alimentación.

Después de más de siete años de guerra en Yemen, alrededor de 19 millones de personas padecen alguna forma de inseguridad alimentaria, que es de nivel catastrófica para unos 160.000 y 530.000 niños están desnutridos.

Beasley dijo que la guerra en Ucrania está generando inflación en Yemen que importa el 90% de los alimentos que necesita. El programa mundial de alimentación de la ONU (WFP) espera proveer ayuda para unos 18 millones de personas, pero los costos de su puesta en marcha han aumentado un 30% y ascienden a US$ 2.6 miles de millones, lo que significa que las metas de alcanzar a la totalidad de las personas necesitadas no podrán alcanzarse.

La misma situación dramática se da en el sur de Sudán, que enfrenta el nivel más alto de inseguridad alimentaria desde su independencia en 2011. Más de siete millones de personas, el 60% de la población enfrenta niveles críticos de falta de comida.

 En Etiopía, las regiones de Afar, Tigray y Amhara hay más de 13 millones de personas con acuciantes necesidades de alimentos, con casos extremos como Tigray donde se calcula que el 89% de la población pasa hambre, y de ellos, más de la mitad hambre severa.

En el noroeste de Nigeria, la ONU evalúa que hay 4.1 millones de personas pasando hambre y 588.000 muestran niveles de emergencia alimentaria. Un gran porcentaje de los afectados no pueden ser alcanzados por la ayuda humanitaria debido a la inseguridad causada por los conflictos armados, por lo que se estima que mucha gente ya está muriendo de hambre.

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Emergencia global David Beasley Martin Griffiths

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