28 de octubre 2018 - 5:00hs

Ubicada en el extremo nororiental de Brasil, Natal (‘Navidad’ en español) es la capital del estado de Río Grande del Norte. Es reconocida por su estela de playas y sus grandes dunas, su exótica vegetación, además de otras bellezas naturales y un muy presente legado histórico. Debe su nombre a que fue fundada por los portugueses el 25 de diciembre de 1599. 

Natal luce moderna, limpia y ordenada. Más de 2 millones de turistas llegan en promedio todos los años, atraídos por la “ciudad del Sol”. Suele tener clima tropical húmedo, con temperaturas altas –superan en promedio los 30 grados– y también lluvias frecuentes, especialmente en la tarde. El período con más lluvia es entre marzo y julio.

La gastronomía de Natal se sustenta, naturalmente, en mariscos y pescados. Pero también la carne tiene un sitio. Por ejemplo, la muy popular carne de sol, compuesta de carne seca de buey. Si nos vamos a los platos del mar, camarão na manteiga es un clásico de la carta regional. Se prepara con aceite de oliva, mantequilla, camarones, cebolla, brandy, sal y pimienta. A esto se agrega que los platos suelen ser acompañados de distintas sopas (por ejemplo, de cangrejos) o la legendaria feijoada. 

Más noticias

Victor Camilo - FLICKR

A la hora de buscar qué hacer en Natal, se imponen las actividades al aire libre. Mientras unos optan por recorrer las playas del litoral sur, o comprar artesanías en el Centro de Turismo, otros prefieren realizar un city tour, que por lo general incluye una parada obligatoria en el cajueiro (el árbol de donde proviene la castaña de cajú) más grande del mundo, que se ubica en Pirangi.

Uno de los sitios elegidos son las dunas de Genipabu, que curiosamente van cambiando de forma y ubicación de acuerdo a los vientos. Una práctica habitual es practicar la llamada esquibunda, donde quienes se animan a vivir esta experiencia se sientan en un tablón de madera y se deslizan por la ladera de las dunas hasta zambullirse directamente en la laguna de Genipabu, de aguas color turquesa. Hay otras actividades igualmente divertidas, como tirarse en tirolesa o nadar en la laguna Jacumá, en cuyo entorno abundan los árboles de coco. La playa está rodeada por una barrera de rocas, lo que explica que el agua sea de una tranquilidad permanente. En la orilla de la laguna hay puestos de bebidas y tapas.

Otra de las preferidas por los visitantes es Ponta Negra, una playa de cuatro kilómetros de largo y ubicada doce kilómetros al sur. Es la playa urbana más popular de Natal. Además de sus arenas de ensueño, tiene una gran infraestructura en restaurantes, hoteles y posadas. Es ideal para la práctica de deportes acuáticos. Al recorrerla se puede hacer paradas en los puestos donde hay venta de mariscos, jugos, crepes, frutas y granola. También es habitual cruzarse con vendedores de a pie que ofrecen desde artesanías hasta ropa.

Pero Natal también ofrece un encuentro con la cultura y la historia. Por ejemplo, puede visitarse el barrio Ribeira, el más antiguo de la ciudad, que concentra la mayor cantidad de edificios históricos y neoclásicos. Entre otros tantos, se destacan el teatro Alberto Maranhão –institución histórica ubicada en el centro de la ciudad, que se caracteriza por su fachada de color pastel con detalles blancos–, la Capitanía das Artes –organismo responsable de la gestión de la cultura de la ciudad, un importante centro cultural donde hay tiendas de artesanía, escenario para shows y auditorios para eventos y convenciones–, o la antigua Casa do Governo del estado de Río Grande del Norte. 

En cuanto a la vida nocturna de la ciudad, entre los destacados de la noche está el Complejo Chaplin.

 Es un gran edificio de tres pisos con un sótano, lo que lo transforma en cuatro centros nocturnos en uno. Ofrece entretenimientos para todos los gustos. Tiene espacios parea la música electrónica y bares con barras. También hay música en vivo y una enorme pista de samba. Se encuentra sobre la avenida Café Filho 27, en el barrio Praia dos Artistas.

Playa del Amor

Una de las mejores playas

Con una temperatura promedio de 27 grados, Pipa es una de las zonas más cautivantes de Natal. Y de todo Brasil. Elegida como una de las 10 playas más bellas del país, ofrece increíbles dunas, de arenas blancas y extensas, y árboles de coco que rodean la costa. Originalmente fue –y en gran medida sigue siendo– una villa de pescadores a la que, en épocas remotas, los piratas llegaban para buscar el árbol nacional de Brasil (el pau), utilizado para hacer muebles de calidad. A partir de los años de 1980, Pipa comenzó a posicionarse como gran centro turístico, sobre todo por la posibilidad de practicar surf.

Posee innumerables playas: Praia do Madeiro, Bahia dos Golpinhos, Praia Central o Praia das Minas. La Praia do Amor es la preferida de los surfistas por el considerable tamaño de sus olas. Y es el ambiente ideal para practicar deportes al aire libre, como kayak, equitación, hacer caminatas o rallies. Las aguas son claras y tibias y los turistas suelen parar en los miradores para contemplar la belleza natural, sobre todo los acantilados, las ensenadas y los peñascos. Y las clásicas aguas reposadas que le dan la apariencia de estar ante piscinas naturales únicas.

Entre las actividades más clásicas, se encuentra el paseo Caminho Pau de Arara, una excursión que se desarrolla entre varios balnearios y que por lo general lleva todo el día. Incluye no solo la playa de Pipa sino también Sibaúma, Minas, Cacimbinhas, Barra do Cunhaú y Tibau do Sul. Hay paseos en barco y el viajero tiene posibilidad de nadar en piscinas naturales. 

Las dunas de Cacimbinhas y la bahía de los Delfines son otras dos playas espectaculares de Natal. 

Temas:

Brasil Natal Turismo

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos