Cuando empezó a tomar forma la idea de hacerme periodista, al final de la adolescencia, aparecieron dos razones puramente egoístas para meterme en este oficio, una que fue perdiendo fuerza con el paso del tiempo, y otra que fui racionalizando a medida que pasaron los años.
Ese es el hilo conductor de las recomendaciones que te traigo hoy. Están enfocadas, de alguna forma, en los detrás de escena.
Así que te doy la bienvenida a este Doble Programa, con este recorrido por los trasfondos, los legados y las causas del éxito de ciertos fenómenos culturales, desde lo más pop a lo más culto, o en cómo trabaja la mente de un personaje clave de estos tiempos.
Mafalda según Disney
Cuando era niño, cada visita a la casa de mis tíos abuelos involucraba, en algún momento, deslizarme hasta la biblioteca y tomar uno de los diez volúmenes que compilaban las tiras de Mafalda. Unos cuantos chistes me pasaban varios metros por encima de la cabeza, sea por referencias a personajes o situaciones de los años 60, o porque aunque aquello fueran cómics, estaban en buena medida pensados para un público adulto. Pero Mafalda tiene algo que trasciende edades. Uno la termina de entender de grande, pero también la disfruta de chico.
Hace unos días se estrenó la miniserie documental Releyendo: Mafalda, que en solo cuatro capítulos de algo menos de media hora repasa la historia y la influencia de la obra cumbre de Quino. El contexto en el que el dibujante argentino la diseñó, cómo el propio creador se la fue apropiando luego de crearla para una campaña publicitaria, y hasta el origen detrás de cada uno de los integrantes de su grupo de amigos son repasados en la serie.
Dibujantes como Liniers o Maitena se encargan de contar cómo Mafalda cambió ciertas reglas del juego en su rubro, y también hay espacio para relatar por qué el personaje se mantiene tan vigente y hashtag fue pionero en su momento.
Quino trabajando en Mafalda, acompañado de su esposa
La serie se ve de un tirón, y es un lindo recorrido nostálgico pero también (y perdón por el juego de palabras involuntario) ilustrativo. Se ve en Disney+ o en Star+.
Mucho más que un par de trompadas en televisión
La pelea entre Mauro Viale y Alberto Samid
Hay momentos mediáticos que internet inmortalizó. A nivel local tenemos escenas que se han convertido en memes y han pasado al imaginario popular, desde aquella niña que festejaba su triunfo en un sorteo dedicando el logro al dinosaurio Barney y a un compañerito de clase que había osado burlarse de ella, al reportaje de Aureliano “Nano” Folle a un Rambo de cabotaje, o incluso, yendo un poco más atrás en el tiempo, la “amigable visita” de Jorge Nasser a un estudio de radio a intercambiar conceptos con los conductores de un programa que se estaban riendo de los futuros proyectos artísticos de la banda Níquel.
Y claro, también tenemos un gran acervo de momentos así que vienen de Argentina, que por el alto consumo de medios del país vecino que tenemos también se han colado en nuestro ideario colectivo. Uno de esos eventos es la pelea a piñas en vivo entre el periodista Mauro Viale y el empresario Alberto Samid, que dejó para la posteridad la frase “usted se tiene que arrepentir de lo que dijo”, e infinidad de parodias, homenajes y referencias.
Aunque la pelea en cuestión no duró más que unos pocos minutos, atrás de esos momentos de alta tensión hay una larga historia: la de sus dos protagonistas, si, pero también la historia política argentina reciente, y hasta la historia religiosa de occidente. En todo ese trasfondo, así como en la herencia cultural de esa pelea viral, están contados en la primera temporada del podcast argentino Efecto Iceberg.
Conducido por el streamer Luquita Rodríguez, la serie relata en cuatro episodios por qué la pelea entre Samid y Viale estaba prácticamente condenada a ocurrir de una forma u otra, y todos los factores externos que llevaron a ese encontronazo, además de ser un vistazo a la siempre pintoresca cultura popular argentina, y a las particularidades de un país tan caótico como fascinante.
¿Loco, genio, o un poco de las dos?
No sé si siempre lo tenemos en cuenta, pero hay una pequeña elite que dictamina buena parte de nuestros comportamientos y consumos habituales. Son personajes propios de esta época: los magnates tecnológicos, léase Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg o Elon Musk.
Esta última semana estuve enfrascado en la lectura de la biografía de este último, escrita por el estadounidense Walter Isaacson, un autor que tiene experiencia en el género, ya que también escribió la vida de Jobs, y de otros íconos de la ciencia como Leonardo Da Vinci o Albert Einstein. Y aunque todavía tengo algunas páginas por delante, ya tengo un montón de cuestiones que me han quedado retumbando.
La portada de la biografía de Musk
Por momentos, digo “este tipo es un idiota”. Unas páginas después, entiendo que su comportamiento más excéntrico esté derivado de algunos trastornos y traumas. Después, pienso que tiene grandes ideas que al menos merecen ser escuchadas sobre el futuro de la humanidad. Un capítulo más allá, es un niño caprichoso que vive como si todo fuera un gran chiste. Aunque a veces el libro peca de exceso de alabanzas - tiene algo de biografía oficial - es un punto de partida interesante, abarcativo y ambicioso sobre alguien que, queramos o no, es una pieza clave del mundo moderno, y que define bastante el momento que vivimos.
Te caiga bien o mal, te parezca un genio o un loco, el libro de Isaacson presenta a un personaje fascinante, bien de cerca. Y si te llevás bien con el inglés, te sugiero como complemento el podcast The evening rocket, donde la historiadora Jill Lepore repasa su vida y algunas obsesiones particulares del magnate, como la letra X (que se la puso de nombre a un hijo, y es como quiere bautizar todos sus proyectos), o la influencia que la ciencia ficción ha tenido en todos estos millonarios, que gastan miles de millones en cumplir los sueños fantásticos que los nutrieron en sus infancias.
En la vuelta:
-
Muestra - “La milonga es hija del candombe, así como el tango es hijo de la milonga”, dijo alguna vez Alfredo Zitarrosa. Esa frase da título a una muestra sobre la vida y obra de once artistas fundamentales de la música popular uruguaya, una alineación que va desde Amalia de la Vega y el propio Zitarrosa a Rubén Rada y Jaime Roos. Fotografías poco conocidas, objetos como la guitarra de Alfredo Zitarrosa, la carpeta azul de Eduardo Mateo o los borradores de canciones de Jaime Roos, y por supuesto, la música, son parte de esta exposición, ideada por el periodista Andrés Torrón y el músico Juan Campodónico. La muestra abre sus puertas este jueves 5 de octubre y se va a poder ver hasta abril de 2024, en la sede del Archivo Nacional de la imagen y la palabra (Peatonal Sarandí 450), con entrada libre.
Charla- El escritor rumano Mircea Cartarescu va a estar este fin de semana por Montevideo. Desde hace algunos años figura en esas listas de candidatos que rondan el Nobel de Literatura (que se entrega la semana que viene, dicho sea de paso), y es uno de esos autores que sin ser universalmente conocidos, dejan marca en buena parte de sus lectores. El sábado estará en la capital uruguaya por primera vez en el marco de Macondo, la celebración de Gabriel García Márquez que está desarrollando la Comedia Nacional, y será entrevistado en el Teatro Solís por el equipo del programa radial Oír con los ojos, que comanda Fernando Medina y que integra nuestro jefazo Emanuel Bremermann, paladín de la obra del rumano desde hace ya bastante tiempo. Será a partir de las 18 horas, en la sala Zavala Muniz. Entrada libre y por orden de llegada.
El fletero de las bandas de rock
Hola, Nicolás, te saluda Carla. Decime la verdad, ¿a quién no le genera curiosidad saber cómo se hacen las cosas? Las cosas que amamos, que disfrutamos, que consumimos. Muchas de las mejores cosas suceden en el backstage. Como cuando la banda de tus amores arma un show.
El backstage de la música incluye técnicos, utileros, productores, y un ejército de gente como Arielo, el fletero de la música uruguaya. “Es uno de los trabajadores del arte que opera en las sombras. No saca discos, ni gana Premios Graffitti, no sale en ‘la foto’ y ‘nadie’ lo conoce, pero su labor y su carisma lo han hecho uno de los fleteros más queridos dentro del rubro de la música”, comunicó la producción del show que se hará este domingo.
Ariel Peirano es fletero desde hace más de 30 años, pero en 2021 le robaron la camioneta y no pudo volver a trabajar. Por eso Federico Graña, cantautor uruguayo y miembro de la banda Los Prolijos, decidió organizar un festival para recaudar dinero para un vehículo nuevo. El resultado es un show que reunirá músicos como Spuntone & Mendaro, Socio, Los Prolijos, Vaimaca Dub, Hablan Por La Espalda, Closet, Paul Higgs, Sofía Álvez, Ellas Cuarteto de Saxofones, Nico Román y La Triple Nelsón este domingo en la Sala del Museo. Las entradas están por acá.
Como abrebocas, te dejo esta canción en homenaje que le hizo Los Prolijos al fletero del rock.
Anda por las sombras en ésta cruel ciudad
Masticando polvo y rocanroles
Pisa a fondo y siente
Que esa es su libertad
Y si de la cocina de la música hablamos, también te dejo esta perlita en la que trabajamos con Nico: Una que cantemos todos. Disculpas por el autobombo, pero si querés conocer la historia detrás de canciones como Mayonesa, Candombe de la aduana y Pal que se va podes verlo en nuestra web. De paso nos podés escribir con sugerencias de canciones que cantamos todos, ¿quién te dice si volvemos con una segunda temporada?
Llegaste al final de este Doble Programa. Gracias, como siempre, por la lectura. Espero que estas recomendaciones sean de tu agrado, y como siempre, te recuerdo que nos podés escribir tanto a mí como a Carla a nuestros respectivos correos con todos los comentarios que quieras.
Nos reencontramos la semana que viene. Que tengas una gran semana.