Al día de hoy, Uruguay exporta más software que lácteos. Carlos Acle, nuevo presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), espera, en el mediano plazo, que la industria tecnológica se convierta en el primer rubro de exportación del país, posicionarse como marca país y representar el 5% del PIB. El principal obstáculo para alcanzar este objetivo es la falta de mano de obra calificada en el sector. “Las empresas hoy estamos logrando capturar todos los negocios contratando personal fuera del Uruguay”, aseguró el titular de la gremial empresarial y adelantó cuáles son las estrategias para combatir este déficit de recursos humanos. A continuación, un fragmento de la entrevista que mantuvo Acle con Café & Negocios.
Uno de los objetivos que ha hecho públicos la CUTI es que la industria de tecnologías de la información constituya el 5% del PIB del país para 2025 y se constituya como el primer rubro de exportación. ¿Qué falta para alcanzar estas metas?
Se ha hecho un gran camino para poder aspirar a esos objetivos, que son agresivos y exigentes. Sabemos que en Uruguay los rubros primarios de exportación son la carne y la soja. Nuestra industria en el 2020 ocupó el tercer rubro, por encima de la celulosa y los lácteos. A veces esto no se conoce y es un dato muy bueno; tenemos el desafío de aprovechar todo lo que hicimos hasta ahora y empezar a acelerar el crecimiento. Hoy el mundo que mira a Uruguay como un lugar sólido donde se hacen las cosas muy bien y es un momento en el que el contexto también ayuda. Por ejemplo, una empresa americana que tenía su sede en Rusia resolvió relocalizar a su equipo ruso en Uruguay y crecer hacia el mundo con talento uruguayo, producto de la guerra. De todas las opciones en Latinoamérica, Uruguay es el país elegido.
Falta gente, es el principal obstáculo para lograr nuestros objetivos. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande y también lo está haciendo la academia para llevar oferta de formación a todo el país y desarrollar distintos tipos de carreras para adaptarlas a la demanda laboral. Las empresas hoy estamos logrando capturar todos los negocios contratando personal fuera de Uruguay, entonces todas esas posibilidades se están yendo hacia otros países. Incluso las empresas de servicios están teniendo que abrir centros de operaciones en otros países, lo que es una muy buena noticia para las empresas –en el sentido de que las hace empresas globales–, pero falta gente. Nos falta visualizar a la tecnología como parte de la marca país, como un Uruguay tecnológico, y tener mucha más presencia mundial en ferias tecnológicas. Ojalá podamos retomar todas las actividades comerciales que se hacían antes de la pandemia, como misiones a diferentes países. Apostamos fuerte a ampliar el canal exportador porque la competencia ahí es el mundo. Las empresas uruguayas no competimos por ningún cliente, se da mucha interacción porque, en definitiva, estamos compitiendo por algo que es casi infinito para nuestras capacidades, que es el mundo. Tenemos que lograr que Uruguay construya esta marca país. En otro aspecto, nos parece importante mejorar la composición de la oferta.
Hoy la industria está posicionada en servicios como su fuente principal de ingresos y de generación de actividad y nos gustaría mejorar el mix e incorporar más productos y más propiedad intelectual, es decir, que las empresas uruguayas podamos generar más productos digitales.Eso va a ayudar a acelerar el proceso de crecimiento porque el servicio requiere de más recursos humanos, en el producto se puede vender más y no siempre se necesita más gente. Además, mejora la propiedad intelectual que tiene más valor de mercado. En esa línea, nos parece muy bueno todo lo que se está haciendo en labs; por ejemplo, el acuerdo que acaba de firmar el gobierno con Microsoft, la instalación del Open Digital Lab, que es un laboratorio que impulsa la CUTI junto con otros socios en el LATU, algunas empresas como New Lab, que nos dan servicios o infraestructura para poder construir más rápido estos productos, prototipar, probar, y es la manera de tener tecnología de punta más a la mano.
Para formar parte de la marca país es fundamental el apoyo y el acompañamiento del gobierno, ¿cómo es el vínculo con la CUTI?
No nos imaginamos otra manera de hacerlo si no es acompañado. El ministro de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini, está convencido de que esta es una industria prioritaria para el país. Las empresas uruguayas y el talento uruguayo juegan en cualquier cancha y hoy competimos en cualquier mercado, y esa es una ventaja muy grande.
Estados Unidos es el principal mercado, ¿cuánto se exporta allí y cuáles son los otros mercados que se destacan?
Estados Unidos es el principal mercado. El dato que tenemos del 2020 revela que la facturación total fue de unos US$ 1.800 millones, y más o menos US$ 900 millones fueron de exportación. Fue la primera vez en la historia que la exportación superó al mercado local y es una tendencia que vino para quedarse. El 74% de ese valor fue para Estados Unidos, seguido por Reino Unido, adonde se exporta 7%, y atrás en ese 19% vienen países de Latinoamérica y España, pero todos con pequeños porcentajes.
¿Hay otros mercados a los que se quiera llegar?
Tenemos mapeados grandes mercados en los cuales nos gustaría reforzar nuestra actividad. En primer lugar, hay que seguir apostando a Estados Unidos, es el principal comprador de tecnología del mundo y a nosotros solo nos compraba US$ 600 millones. Podría comprar todo el Uruguay si quisiera. Vamos a empezar a trabajar más cerca de Reino Unido como segundo mercado, porque nos parece que ese 7% es bajo y es uno de los principales compradores de tecnología de Europa, por lo tanto, hay mucho potencial. Por otro lado, tenemos siempre la mirada puesta en Brasil como un mercado muy grande, a dos horas de viaje de la principal capital, donde hay muchas posibilidades, pero algunos temas arancelarios nos limitan para venderle.
¿Aun dentro del Mercosur?
Aun dentro del Mercosur. Porque el Mercosur en esos casos se aplica para bienes, los servicios todavía no están incluidos. Tenemos retenciones muy grandes y ese es un problema. Cancillería está al tanto, es parte de las conversaciones, se están haciendo todos los esfuerzos posibles para mejorarlo, pero no depende de la voluntad de Uruguay lamentablemente.
¿Cómo puede repercutir en la industria un eventual TLC con China?
Todo lo que tenga que ver con apertura de mercados y facilitar el acceso de nuestros socios a los proyectos y a la tecnología son buenas noticias. No vemos que inmediatamente las empresas chinas nos compren servicios a las uruguayas por la diferencia horaria. Tienen mucha gente y cuentan con otros países muy cercanos donde pueden resolver parte de los problemas. Vemos un camino que tenemos que recorrer de formación y de entender primero cómo es la cultura, qué tipos de negocios se pueden hacer y conversar con otros sectores que ya conocen mucho el mercado chino—como el agro— para descubrir cuáles serían las oportunidades.
Hay un déficit aproximado anual de 3.000 puestos de trabajo, ¿cómo se soluciona el problema de raíz? Capacitar jóvenes, automatizar, traer talento del exterior...
La respuesta es todos. No podemos quedarnos con ninguna opción. Tenemos que seguir trabajando para convencer a más jóvenes de que estudien tecnologías de la información. Nos alegramos mucho por la mirada de la academia, de la apertura en el interior del país de muchos lugares donde poder estudiar. Hay oferta y centros de estudio potentes, aunque no todos los que nos gustaría. No podemos darnos el lujo de que un uruguayo que quiera estudiar tecnología no pueda hacerlo; esa es nuestra premisa. Entiendo que, en la cámara, nos falta mejorar nuestra estrategia de comunicación para motivar a la gente a que estudie. Después está la posibilidad de la reconversión como otro gran aspecto que es central seguir trabajando. Hay que romper el mito de que en la industria hay solo ingenieros y programadores, y que todo lo que hacemos es muy difícil y con matemáticas. Hay perfiles que no son de programación. Son, por ejemplo, del diseño audiovisual o gráfico. Incluso hay sociólogos que hacen investigación para determinar cómo va a ser el uso de las aplicaciones, y lo mismo sucede con otras carreras. Ahí aparece una oportunidad también para la reconversión, pero todos estos procesos de formación llevan tiempo. Mientras tanto, se necesita gente con un poco más de experiencia y es importante invitar a más extranjeros a que vengan, que elijan a Uruguay como una opción para vivir.
¿Qué otros ejes de trabajo se plantea la CUTI para esta nueva gestión?
Tenemos una brecha de género importante, de 70% hombres y 30% mujeres. Queremos que las mujeres se sientan bienvenidas. Vamos a trabajar en tres grandes ejes. En el programa Girls in Tech, que se lleva a cabo desde hace varios años y apunta a evangelizar a más mujeres para que estudien carreras vinculadas a la tecnología. También queremos trabajar con las empresas para que generen políticas de equidad de género. En la misma línea, es importante que haya un mayor liderazgo de las mujeres en TI. Además, en el mediano y largo plazo trabajamos para implementar una cultura de la sustentabilidad, que al momento de desarrollar tecnología se piense en el uso de los recursos y en cómo lo que se hace impacta en el ambiente.