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Nueva notebook, sin estrés ni remordimientos

Para transformar una decisión innecesariamente complicada en un trámite libre de estrés, deje de lado tecnicismos innecesarios y concéntrese en cómo usará su computadora. Le propongo estas pautas

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07 de agosto de 2012 a las 00:00

Cuando las notebooks valían mucho (más de 1000 o 1.500 dólares) la decisión de comprar una era cosa seria. El deseoso comprador investigaba desde la marca hasta la procedencia, pasando por la garantía, las mil y una características técnicas y hasta el soporte local. Con el tiempo los precios de las computadoras se han reducido a paso firme y ya es posible, incluso en Uruguay, comprar una por 500 dólares o menos. Pero la ansiedad del comprador no siguió la misma evolución decreciente: la mayoría de las personas –sin conocimiento técnicos avanzados, las que no han pasado nunca por alguna universidad de Ingeniería- se cuestiona una y mil veces qué notebook comprar, qué precio, qué modelo, qué disco duro, qué procesador y un apabullante etcétera.

Este sinfín de preguntas apretadas en una mente que poco entiende de estos temas, se transforman en una pesada carga que suele dilatar la compra, pero sobre todo, complicarla innecesariamente. Es cierto, vivimos en una época en la que toda la información está disponible, pero qué pereza…Hay que buscarla, procesarla, separar lo bueno de lo tonto y, al final, decidirse.

La compra de una notebook, sin embargo, podría ser un proceso mucho más agradable, rápido y libre de estrés. A fin de cuentas las computadoras, igual que cualquier electrodoméstico, ya no se compran para que duren “toda la vida”. Les propongo que tengan en cuenta sólo unos pocos de las decenas de ítems que un técnico o vendedor les enumerará cuando ustedes, indecisos e inocentes, pregunten: ¿qué notebook le parece que será mejor para mí? Esta es una guía nada técnica para elegir la nueva compu sin miedo al arrepentimiento, y sin pagar de más:

Si usted es como yo, y como la mayoría de los usuarios “domésticos” de notebooks, no debería perder ni dos minutos en complicarse con estos temas. Porque la mayoría de nosotros usa las computadoras para lo mismo: navegar en Internet, escribir documentos, chequear el correo electrónico, mirar videos y películas, guardar fotos de la familia y de las mascotas. Punto. Tal vez algunos usuarios más sofisticados se animen a editar videos o retocar fotografías, para lo cual deben instalar programas pesados y que consumen más recursos. Pero ninguna de las personas que buscan una notebook “común y corriente”, la usará para hacer complejas animaciones, diseños profesionales o desarrollar juegos. Ergo, es mejor que los legos nos preocupemos por lo que debemos preocuparnos y nos olvidemos de una buena vez de la cantidad de especificaciones técnicas que complican la decisión y poco aportan en el uso final que le daremos a la nueva notebook.

Mejor sincerarnos con una pregunta directa: ¿cómo voy a usar mi nueva notebook? En busca de una máquina práctica y funcional, tenga en cuenta estos puntos:


1) Que sea liviana.
Las computadoras portátiles han evolucionado dramáticamente en este sentido. Mi primera Texas Instruments (la recuerdo con cariño, me la regaló mi padre en 1990) seguramente pesaba seis kilos, tal vez más (era así, como la muestran en este video, un armatoste valioso y útil). La mayoría de las notebooks modernas no superan los tres kilos, y estamos hablando de la categoría “común”. En los últimos meses comenzó a popularizarse un nuevo tipo de computadoras conocidas como ultrabooks. Pesan la mitad y cuestan el doble, pero en poco tiempo serán más accesibles. Consejo 1: no comprar nada que pese más de tres kilos y, si es posible, menos.

2) Que sea veloz.
Casi todos hemos experimentado la ansiedad de esperar que la computadora reaccione a nuestros deseos. Cliqueemos sobre un programa y tarda largos segundos y hasta eternos minutos en abrirse. Cuando tenemos varias aplicaciones abiertas al mismo tiempo y un navegador repleto de pestañas, demora –de nuevo- largos segundos y eternos minutos para ir de unas a otras. Esto sucede porque la pobre computadora no tiene suficiente memoria RAM y por eso es importante tener en cuenta esta especificación técnica a la hora de elegir una nueva. La mayoría de las notebooks económicas que se venden en plaza tienen 2GB de memoria RAM, pero a la hora de invertir en una nueva conviene quedarse con 4GB, aunque haya que pagar un poco más. Quienes viajan ya se están comprando máquinas con 6GB, pero la diferencia de precios lo amerita (en Estados Unidos se encuentran notebooks de 6GB por menos dinero de lo que cuesta una de 4GB en Uruguay). Consejo 2: vaya por los 4GB, más que suficiente para el usuario promedio y garantía de que podrá abrir varios programas al mismo tiempo sin trancazos.

3) Que sea portable
Pero de un tamaño que nos permita ver películas cómodamente. Si bien hay notebooks de todos los tamaños, las más cómodas y que al mismo tiempo ofrecen una pantalla de buen tamaño para ver, son las que tienen entre 13 y 15 pulgadas. Hay máquinas de hasta 17 pulgadas y, si bien esto es un tema de gusto personal, con ese tamaño definitivamente pierden portabilidad y se convierten en computadoras de escritorio pero sin torre y más chatas. Además, suelen pesar más de cuatro kilos. Consejo 3: Elija entre las medianas (unas 14 a 15 pulgadas) así no suma peso pero tampoco pierde pantalla.

4) Que la batería tenga la mayor duración posible
Esta es una de las verdaderas razones de ser de una notebook, ¿no? Es decir, tiene que ser liviana y relativamente pequeña para ser transportada con comodidad, pero además debe funcionar aunque no haya energía a mano. A la hora de investigar entre las especificaciones sobre la duración de la batería, tenga en cuenta que todos los fabricantes hacen sus pequeñas trampas. Las notebooks más nuevas tienen baterías que dicen durar hasta cuatro horas, pero todo depende de cómo se las use y de qué programas se abran. Si pasa dos horas mirando video, seguramente se agotará la misma batería que podría durar más de tres horas si las dedicamos solamente es escribir o navegar por Internet.

Una buena noticia es que aquello de lo que nos habían advertido hace unos años (“deje que la batería se termine completamente antes de volver a recargarla, para así alargar su vida útil”) ya no corre más. Las nuevas baterías no se agotan porque las carguemos antes de que se terminen, sino simplemente porque las usamos durante muchas horas. Claro que el ritmo de recambio de estas máquinas hoy es tan dinámico, que casi nunca llegamos al punto de agote. Una opción práctica –sobre todo para quienes viajan mucho- es comprar una segunda batería para reemplazar la agotada; así se aseguran unas 6 o7 horas de notebook. Consejo 4: preste atención a las especificaciones de la batería y busque la mayor duración posible

5) Que si tiene todas las anteriores características, también tenga un buen precio.
Sobre costos es posible debatir por horas y nadie se pondrá de acuerdo. De nuevo, el protagonista es usted y sus necesidades y gustos. Si no le importa pagar más y quiere disfrutar de una Mac (que vale el doble que una PC) es su decisión. Si prefiere un color en particular o chiches extras, también pagará más. Consejo 5: establezca un presupuesto acorde a lo que pueda pagar y aténgase a él luego de decidir qué características debe tener sí o sí la nueva notebook, de acuerdo a sus necesidades personales.

A algunos les sorprenderá que entre los puntos anteriores no listé como fundamental el espacio de almacenamiento. Es que hoy en día no es un punto vital. La mayoría de las notebooks de 4GB de RAM vienen con unos 500 GB de espacio para almacenar en el disco duro. Es suficiente para guardar más de 500 películas en buena calidad, o incontable cantidad de fotos, música y archivos de texto. Un programa como Microsoft Office (que es en realidad es una suite de aplicaciones, de las que más usamos) pesa unos 3GB, así que el espacio para instalar programas tampoco es un problema.

Si usted es de los que quiere guardar 1000 películas y 10.000 canciones, seguramente elegirá hacerlo en un disco duro portable. Cada vez cuestan menos; en Uruguay uno de 500 GB se consigue por 120 dólares o menos. Otra opción, al menos complementaria, es el almacenamiento virtual –“en la nube”- del que ya hemos hablado en este blog y que amplía las posibilidad de guardado.

Ya escucho las protestas airadas de quienes SÍ entienden de computadoras: “¿Y el procesador?”. El procesador bien, gracias. Para la mayoría de los mortales que usan la notebook para lo que ya las conté –diversión y algo de trabajo- el procesador no les cambia la vida. Si OK, Intel es top of the line. Y si tiene la palabrita “Core” al lado y algo así como “i3” o “i4” o hasta “i7” al lado, mejor. De nuevo, ¿cuánto dinero quiere gastar por un número más? Depende de su bolsillo
Hay otra decena de puntos a tener en cuenta, pero ninguno de ellos es vital. Por ejemplo, antes había que chequear si tenía Wi-fi, pero ahora ¿qué notebook no lo incluye? Lo mismo sucede con la cámara web, casi todas viene con una. Casi todas tienen conectores USB, al menos dos y en algunos casos hasta cuatro. Una buena cantidad de notebooks incluso vienen con conector HDMI, aunque pocos terminan usándolo, sobre todo para conectarla con la TV.
Comparar y probar siguen siendo las dos claves para decidir qué notebook se adapta mejor a sus necesidades. Seguramente ya ha intentado lo primero en sitios web internacionales, pero hay uno nuevo –al menos para mí- al que vale la pena darle unos minutos. Ingrese a Wirecutter y cliquee sobre la categoría Laptops; allí podrá ver cuál es la mejor para trabajar, la mejor para jugar, la mejor por precio, entre otras categorías. Invierta también unos minutos en Decide.com, y de nuevo ingrese en Laptops para ver cada marca y modelo puntuado.

Luego de investigar, genere una “short list” de candidatas, por características técnicas y por precio. Entonces, abandone la vida virtual, diríjase a la tienda –real- de computadoras que más le guste y pruebe sus cuatro o cinco candidatas. No se vaya de allí sin una elegida. Cling, caja. Felicitaciones. Es usted el feliz dueño de una notebook.

Imagen: Le Petit Blonde/Flickr

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