El dólar en Uruguay se debilitó con fuerza en las operativas de este miércoles (-0,47%) y jueves (-0,51%) y retornó a la franja de los $ 40 en el mercado mayorista. El promedio de las transacciones de este jueves se ubicó en $ 40,765, mientras que la última operación de la jornada se pactó a $ 40,60, esto es 0,85% por debajo del cierre previo, según datos de Bevsa.
En la pizarra al público del BROU, la moneda estadounidense perdió 30 centésimos y quedó a $ 39,40 para la compra y $ 41,80 para la venta.
En lo que va de octubre y cuando faltan dos operativas para cerrar el mes, el dólar acumula una caída de 2,3% respecto a la última operación de setiembre ($ 41,73). En lo que va del año, el dólar se depreció 8,8% frente al peso uruguayo.
En el mercado cambiario brasileño, el dólar también bajó en octubre, aunque en menor medida (-0,8%) que en la plaza uruguaya.
El análisis de CPA
La consultora CPA Ferrere no espera una apreciación del tipo de cambio a corto plazo en Uruguay en la medida que el Banco Central (BCU) mantendrá su política contractiva (subiendo la tasa de interés) para anclar las expectativas inflacionarias. De acuerdo una presentación sobre análisis de coyuntura que presentaron los economistas Alfonso Capurro y Gabriel Oddone este miércoles, en 2022 se consolidó ciclo de fortalecimiento del dólar a nivel global, alcanzando máximos de los últimos 20 años. Sin embargo, el peso uruguayo estuvo desacoplado de esta tendencia y se apreció frente a la moneda estadounidense en lo que va del año; en Brasil esa apreciación fue del 4,9% y de 3,2% en México.

La consultora estima que a partir de marzo de 2023, inflación bajaría (por debajo del 8%) por lo que la política monetaria podría adoptar un rol amortiguador, generando espacio para una reversión moderada del tipo de cambio real (TCR). En ese sentido, considera que desde el segundo trimestre del próximo año (abril-junio) la política monetaria podría tornarse menos contractiva, aunque en un contexto de baja credibilidad, el BCU aguardará por señales a la baja de la inflación para evaluar un posible giro en su política monetaria.
CPA entiende que el BCU podría mantener una instancia contractiva en 2023 si el shock externo es transitorio y moderado. En cambio, si el shock externo se profundiza, la deflación importada (baja de los precios) generará espacio para bajar las tasas de interés antes de fin de año.
La consultora proyecta una depreciación del peso uruguayo frente al dólar de 8% para 2023 en Uruguay.