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Nueve signos del perfeccionismo que debe evitar

Una mentalidad perfeccionista puede tener consecuencias muy negativas

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05 de junio de 2018 a las 09:46

"Y cuando te pregunten cuáles son tus debilidades, di que eres muy perfeccionista"

Ese es un consejo que generalmente se da a quienes necesitan prepararse mentalmente para una entrevista de trabajo.

"Tienes que contestar algo, porque no podés no tener puntos flacos o debilidades, debes decir algo que suene a defecto, pero que en realidad sea bueno", se suele recomendar.

Y es un consejo que se toma al pie de la letra: "Soy muy perfeccionista", se suele decir con absoluta seguridad.

"Todavía recuerdo la sonrisa-mueca que se dibujó en la cara de mi entrevistadora. En aquel entonces creí que mi respuesta le había parecido excelente. Pero, ahora que lo pienso, no creo que esa sonrisa haya sido de aprobación o empatía, sino de haber logrado deducir que entre mis defectos estaban la falta de autenticidad y la ausencia de creatividad", dijo un candidato que dio esa respuesta en una entrevista.

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Sin embargo, ser perfeccionista es una debilidad muy aceptable en el perfil de los candidatos.

Y es que cuando se declara "soy muy perfeccionista" en realidad lo que se quiere decir es que se quiere hacer las cosas muy bien, que se es muy trabajador.

No obstante, la realidad es que una mentalidad perfeccionista puede tener consecuencias muy negativas. El perfeccionismo llevado al extremo es causa potencial de baja autoestima, trastornos alimenticios, depresión, ansiedad, disfunción sexual, desorden obsesivo compulsivo, fatiga crónica, alcoholismo, ataques de pánico, parálisis de acción, postergar y dificultad para mantener relaciones interpersonales.

A continuación, nueve signos de perfeccionismo que deberá evitar si no quiere padecerlo.

1. Expectativas de un viaje perfecto. Esto tiene que ver con el enfoque sobre el proceso para alcanzar una meta. Las personas con mentalidad perfeccionista esperan que la línea que conecta el punto de partida con la meta sea recta. Su expectativa es dar en el centro del blanco con un único y perfecto disparo. No admiten curvas, pausas, ni desviaciones en el camino. ¿Segundas oportunidades? Antes muertos.

2. Miedo al fracaso. A un perfeccionista lo mueve el miedo, es su característica más determinante. Todas sus acciones están enfocadas a evitar equivocaciones, evaden los retos y actividades donde fallar sea una posibilidad. Es común que abandonen proyectos ante la más mínima sospecha de que no lograrán completarlo como esperan. Entonces, por ejemplo, están los niños que se detienen en una carrera de velocidad si no van en primer lugar y luego dicen que les dolía la rodilla; o aquellos que se salen de la raya coloreando, arrugan el papel, lo lanzan a la basura y se van gritando que el plumón no sabe pintar o tiene gorda la punta. Los perfeccionistas se sienten devastados cuando cometen un error, entran en contacto con su humanidad imperfecta y esto intensifica su miedo a fallar en el futuro. No se equivocan, pero tampoco arriesgan.

3. Foco en la meta. A los individuos con tendencias perfeccionistas les interesa solamente el destino. Alcanzar el objetivo es lo único que importa, el recorrido no tiene sentido. Esto hace que sean incapaces de disfrutar el momento presente pues están obsesionados con la siguiente promoción, el siguiente premio, la siguiente meta que sí los hará felices.

4. Pensamiento “todo o nada”. El perfeccionista tiende a tener un pensamiento extremista, es “todo o nada”, “blanco o negro”, es un “éxito o un fracaso”. No hay tonalidades de gris. El desempeño y el esfuerzo no tienen ningún mérito si el resultado no es el esperado o no es perfecto. Si no pintas como Picasso, por favor, no pintes.

5. Actitud a la defensiva. Las críticas para un perfeccionista son un franco asalto a su autoestima, resaltan sus defectos y son catastróficas… una verdadera trasgresión. Pueden convertirse en un trapo exprimido si alguien sugiere una manera mejor o diferente de hacer las cosas. No están abiertos a sugerencias y la retroalimentación es tan bienvenida como la cicuta.

6. Encontrar fallas. Los perfeccionistas son maestros para encontrar el frijol negro en el arroz. Su obsesión por el fracaso los pone en estado de alerta permanente, anticipan y notan todo lo que puede salir o sale mal. Y no importa qué tan bueno sea el resultado final, el más minúsculo detalle es motivo para demeritar un logro y nublar lo positivo.

7. Duros y exigentes. Desde el punto de vista de un perfeccionista, los errores son imperdonables. Esto hace que sean extremadamente duros consigo mismos y con los demás.

8. Rigidez de pensamiento. Solo existe una manera de hacer las cosas, las sorpresas son peligrosas, la certidumbre es lo más valioso del mundo, el cambio es el enemigo número uno, improvisar es arriesgado, jugar es inaceptable y la obsesión por el control es la especialidad del día.

9. Aprobación de los demás. Los perfeccionistas operan en función del “qué van a pensar los demás”. Su valor como seres humanos está vinculado a sus éxitos o logros profesionales. “Soy lo que logro y qué tan bien lo logro”. Buscan siempre la aprobación de los demás y determinan sus vidas con base en expectativas ajenas. Para que los demás piensen que soy una buena mamá tengo que mandar a mi hija impecable al colegio, con la raya del apartado dibujada con regla, pelo estirado y tejido en una trenza perfecta que remata con un moño divino que combina con la ropa.


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