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5 de agosto 2023 - 5:02hs

Luego, por sus apariciones en medios argentinos tras la polémica que el actor Dady Brieva protagonizó en ambas márgenes del Río de la Plata por sus declaraciones políticas, por las que fue consultado y confrontado en distintos programas uruguayos. Petinatti fue entrevistado, por ejemplo, por el conductor argentino Eduardo Feinmann, donde buscó bajar el tono a la polémica y manifestó su oposición a la cultura de la cancelación, marcando distancia de los periodistas argentinos que cargaron contra Brieva por su militancia política.

Este rol como una suerte de embajador le correspondió a Petinatti por haber sido uno de los que entrevistó a Brieva en su visita a Uruguay. Y es apenas un eslabón más en una cadena de entrevistas hechas en su ya histórico programa Malos Pensamientos que han generado revuelo. Es que a pesar de su rol ya conocido como responsable de un programa de entretenimiento, de un tiempo a esta parte el "Licenciado” se ha consolidado como entrevistador, que recibe en su estudio a políticos, sindicalistas, y figuras de distintos rubros.

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Sobre esa faceta, pero también sobre la situación de su contrato con Antel y lo ocurrido con Brieva, Petinatti habló con El Observador.

¿Cómo se fue desarrollando tu faceta de entrevistador?

Con el paso del tiempo recordé que de niño tenía en casa el libro Entrevista con la historia, de Oriana Fallaci, y me veo leyéndolo en mi cama. Para mí eso era algo común, pero quizá allí comenzó el interés por las entrevistas. En los primeros tiempos de Malos Pensamientos amagué con entrevistas más descontracturadas, que le dejaron paso a las secciones más humorísticas. Cuando me crucé con la televisión hice La tele está servida, que fue el primer late night show uruguayo, donde entrevisté a muchísima gente de todos los ámbitos, luego hice lo mismo en Noche de Miércoles. Cuando me sentí más seguro, informado y con ganas de mostrar mi lado periodístico avancé con las entrevistas en la radio, que fue una jugada muy fuerte porque era quitarle espacio al humor en un programa netamente humorístico. El tiempo me dio la razón.

¿En qué momento decidiste incluir estas instancias como un punto central del desarrollo semanal de Malos Pensamientos?

En principio imaginaba estas entrevistas en la televisión, pero al sentir que la tele estaba en otra, medité mucho sobre si incluirlas en la radio y al final me dije, ¿por qué no? Había hecho cientos de entrevistas entre la televisión y notas en la radio, hacía ya seis años que venimos haciendo entrevistas en Malos Pensamientos. Necesitaba hacerlas, el programa podría mostrar algo nuevo y diferente.

¿Notaste de alguna forma particular, o recordás tanto algún momento como alguna repercusión generada por una de las entrevistas que te hicieron dar cuenta que habían sido una buena adición al programa?

Sí, claro. Puedo darte muchos ejemplos de entrevistas que han logrado sorprender desde todo punto de vista. Algunas emocionaron, como la entrevista a Isaac Borojovich, un sobreviviente del Holocausto que vive en Uruguay, y después la de Soledad Silveira confesando su primera noche fallida con Chacho Álvarez en Montevideo, o Joselo López afirmando que acá no hay una democracia plena porque no se puede manejar borracho. Esas cosas a la audiencia la sorprende y a mí también, y se logran cuando haces que el entrevistado disfrute el momento.

¿Te imaginás conduciendo un ciclo de entrevistas en algún otro medio, además de en la radio?

Sí, por supuesto. La televisión bien podría incluirlas. Son entrevistas profundas, interesantes y ver los gestos del entrevistado es un plus. Hoy las realizamos con video y las subimos a Youtube. También en Spotify estaremos cargándolas pronto como podcast.

Foto: Leonardo Carreño. El conductor lleva más de 30 años con su programa al aire

¿Cómo fue la decisión de incorporar la política a Malos Pensamientos, un programa que quizás se asociaba más al entretenimiento?

Se dio naturalmente y de manera inconsciente. De a poco, comentando las noticias, hablando de actualidad, comencé a opinar y a abrirle el micrófono a la audiencia. La gente desde hace ya algunos años me pedía que siguiera hablando y que el programa en muchos momentos era la voz de la gente, por eso hablo y le doy un espacio para que hable. Antes me felicitaban por el programa porque los divertía, desde hace un tiempo también lo hacen por las entrevistas y por la valentía de hablar ciertos temas.

Sumando esta nueva faceta a otras como las que desarrollas en programas como ¿Quién quiere ser millonario? o Got Talent, ¿hubo una intención tuya de mostrar una mayor versatilidad?

Tampoco fue planificado. Trato de aprovechar todas las oportunidades que se me presentan, si estas son para mostrar mi versatilidad en TV conduciendo o teniendo un rol de jurado malvado, adelante. Si es para hacer humor o hacer pensar en la radio, genial.

¿Los políticos que han ido al programa se plantan desde un lugar diferente para la charla a la que pueden tener en otro tipo de instancia de entrevista?

Pasa algo muy interesante. Los políticos saben que viniendo al programa los está escuchando todo el país en el programa más escuchado de la radio. Vienen con cierto temor y con la seguridad de tener enfrente alguien que, con respeto, puede ser intenso y directo, pero por otro lado saben que una entrevista en Malos Pensamientos, por la duración aproximada de 2 horas y por la manera de encararla, será una buena oportunidad de humanizar al político, de mostrar su parte más humana. Eso para un político vale oro.

Foto: Leonardo Carreño.

¿Alguna figura (del ámbito que sea) se ha negado a ir al programa?

Tratamos de ser equilibrados en las invitaciones, pero con políticos de izquierda a veces se nos hace difícil. Últimamente nos tomamos con humor y lo decimos al aire cuando un político no quiere venir. Andrade parece que no quiere venir, aunque le dicen “Boca” parece que no está preparado para abrirla en el programa. Mujica y Lucía (Topolansky) también han sido invitados varias veces y no tuvimos la oportunidad de recibirlos. Seguramente el expresidente venga pronto, pero si hay que ir al Quincho de Varela, vamos.

En la entrevista que tuviste a raíz del episodio con Dady Brieva en el programa de Eduardo Feinmann, pusiste paños fríos a la situación y señalaste que no te gusta la teoría de la cancelación. ¿Sentías necesario dar ese mensaje?

Ese mensaje lo di porque así lo siento, no para bajar un cambio. Lo que sí también sabía era que Feinmann iba a intentar que yo me alineara con su prédica y que cabeceara todos sus centros. No tengo por qué formar parte de un duelo entre unos y otros; si yo salgo al aire en su programa, es para hablar de la entrevista y no para otra cosa.

¿Cómo te llevás con ser una figura divisiva en cuanto a la opinión pública, con tantos seguidores como detractores?

Por suerte son muchos más los seguidores y por suerte los dos coinciden en algo: me leen en mis redes, me escuchan en el programa para ver que digo. Me divierte y para nada me molesta este lugar, es más, a veces lo provoco y me divierte como la gente lo siente como algo personal. Hay gente que en las redes defiende más a un político que a su propia familia. Creen que el político es como lo sueñan y por eso trato de despertarlos.

¿Cómo te afectó (si es que lo hizo de alguna forma) verte involucrado en un tema como la denuncia de Eduardo Preve por tu contrato publicitario con Antel?

Es que lo de Eduardo no es una denuncia, lo único que hizo fue ventilar un contrato para mostrar mis honorarios y generar algo en su programa, tribuneando para sus aplaudidores. Ese contrato es igual que los de las demás figuras. Trabajé y había grabado el comercial solicitado, además de todas las promos en redes y radio. Él lo sabía y tiró eso para molestarme, redoblando la apuesta con otras cosas que sigue haciendo. Sé que es algo personal, pero no me afecta, es el Pulitzer que nos tocó por padrón.

¿Sentís entonces que fue una denuncia con algún tipo de intencionalidad?

Sin dudas. Su insistencia lo muestra, pero me pone contento. Primero porque le doy laburo, y segundo porque prefiero estar en la vereda de enfrente.

¿Cómo fue la negociación del contrato con Antel con el antecedente de la demanda y el juicio que tuviste contra la empresa en 2016?

Algo que la gente no tiene presente es que durante el gobierno del Frente Amplio, Antel ya había cerrado conmigo un acuerdo por tres años y por una cantidad superior a ésta. Era la Antel de la ingeniera Carolina Cosse. Para que haya un contrato redactado, las partes primero tienen que ponerse de acuerdo y fue lo que hicimos en ese momento. Si bien el contrato no se terminó firmando, el acuerdo era mayor y por tres años. En esta oportunidad fue todo más sano. En toda empresa hay un presupuesto para marketing y publicidad, yo formo parte al igual que todas las figuras de ese presupuesto. Las contraprestaciones que doy son muchas más al tener un micrófono en todo el país y tener disposición total en mis redes.

Foto: Leonardo Carreño. Petinatti en el estudio de Malos Pensamientos

¿Te generó en algún momento de tu vínculo con la empresa alguna duda o reticencia ser el rostro de una marca que es también una rama del estado uruguayo?

Soy referente de Antel desde hace muchísimos años, incluso en la época del Frente. Nunca tuve duda alguna de acercarme a Antel porque es la empresa de comunicación de los uruguayos y si hay alguien que se comunica con todos los uruguayos en todo el país diariamente soy yo. Si me llamara Pluna lo pensaría dos veces, pero Antel no, y la asociación con el programa líder de la radio y su conductor es razonable y necesaria.

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Orlando Petinatti

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