En Uruguay podemos presumir —o quejarnos— de tener la campaña electoral más larga del mundo. Podemos asegurar que mucho antes de que arranquen los ciclos electorales ya hay ambiente de competencia electoral. Y aunque algunos asesores de políticos me han comentado que a esta altura del pasado ciclo había mucho más ambiente, ya están definidas las candidaturas y cuáles serán los principales temas de debate en 2024.
Oddone y sus afirmaciones sobre la reforma
El economista Gabriel Oddone, firme candidato a ministro de Economía en un eventual gobierno de Yamandú Orsi, dijo que hubiera “aconsejado” a la bancada del Frente Amplio en el Parlamento “votar favorablemente” la reforma jubilatoria aprobada por este gobierno.
Foto: Leonardo Carreño.
Economista Gabriel Oddone
Las afirmaciones de Oddone alborotaron el avispero por su clara contradicción con la posición del Frente Amplio, ya que incluyó en el programa que se divulgó en el Congreso del fin de semana, la edad de retiro en los 60 años. “Se deberán generar las condiciones para el acceso a la jubilación a los 60 años de edad, manteniendo los estímulos y la capacitación necesaria para que quienes quieran seguir trabajando puedan hacerlo”, dice el programa que contempla el plebiscito del PIT-CNT, que a su vez ha sido definido por Orsi como “un profundo error”.
También surge una contradicción entre lo que dijo Oddone con el propio Orsi, quien dijo este jueves que está de acuerdo con el diálogo social para legislar el sistema previsional. En entrevista con Telemundo, Orsi sostuvo que “la reforma de la seguridad social hay que cambiarla, así como está no esta buena”. Planteó que en caso de ser gobierno, “hay que empezar a diseñar estrategias de vínculo y de articulación con jubilados, trabajadores y empresarios”, esto es diálogo social. Mientras que Oddone subrayó que se hubiera resistido a convocar a un “gran diálogo, donde un conjunto amplio de gente conversa y el problema se sigue acumulando”.
Otro escollo para Orsi como precandidato del FA es el tema de las AFAP. En esa entrevista dijo estar dispuesto “a dar la discusión sobre el lucro” pero no a “eliminar (las AFAP) de un plumazo” y admitió que en eso no coincide con su fuerza política que lo prevé como una posibilidad. El Congreso resolvió “implementar una solución para los trabajadores/as que se afiliaron a AFAP sin estar obligados a hacerlo”.
Gre, gre para decir Gregorio
Twitter @laampliafa
Cosse en el Congreso del Frente Amplio del fin de semana pasado
Hasta este viernes a la tarde la intendenta Carolina Cosse era la única precandidata frenteamplista que aún no se había expresado sobre el plebiscito. Además de Orsi, Mario Bergara también se ha opuesto mientras que el intendente salteño Andrés Lima ya firmó en apoyo al plebiscito.
En el caso de Cosse, la gran mayoría de los sectores que promueven su candidatura apoyan la consulta popular: el Partido Comunista, el Partido Socialista, Casa Grande, la lista 5005, el Partido por la Victoria del Pueblo y el Partido Obrero Revolucionario, mientras que el Nuevo Espacio es el único que se posicionó en contra.
Los comunistas intentaron embretarla en noviembre al expresar públicamente que esperaban que pronto firmara y ella había anunciado que se pronunciaría luego del Plenario que se realizó el 18 de ese mes. Cosse dijo entonces que el “mejor aporte” que podía hacer a la “unidad” del Frente Amplio es “esperar a la definición del Plenario”. “Y después de eso voy a expresarme como siempre, con total claridad. Sin decir ge gre para decir Gregorio”.
Pasó casi un mes, pasó también el Congreso del Frente Amplio que tuvo lugar el pasado fin de semana en el que se proclamaron las candidaturas oficialmente y el programa de gobierno general y la intendenta este viernes dijo Gregorio.
Finalmente dijo que firmará y lo comunicó por las redes sociales. Publicó un comunicado de dos páginas en el que afirmó que adherir al plebiscito no es "decir que sí a todo lo que se presente", pero que ante una iniciativa de esa "magnitud" postulada por una "entidad tan representativa" como el PIT-CNT considera que el tema debe ser analizado "con atención y cuidado en todas sus aristas".
"Creo que firmar de alguna manera plebiscita nuestra desaprobación a la reforma actual, y promueve una reflexión colectiva necesaria al respecto. La recolección de firmas puede hacer que todos examinemos a conciencia los innegables problemas de nuestra seguridad social en el futuro", señaló. De sus palabras no surge del todo claro, como dijo este sábado Bergara, que comparta la propuesta de reforma. La incomodidad persiste.
Un rival poderoso
Inés Guimaraens
La otra incomodidad que suma el plebiscito para sus promotores es que si bien el presidente está vedado de llamar a votar por tal o cual candidato, el PIT-CNT le abrió la puerta para meterse en la campaña, como decía Leonardo Pereyra en esta columna, por lo que el oficialismo corre con ventaja.
A fines de noviembre el presidente aprovechó su exposición en la cena anual del CED para sacar el tema. “Los que hoy promueven el plebiscito de la reforma de la seguridad social no aportaron una sola idea cuando estábamos discutiendo el proyecto”, aseguró. Y agregó que “si la ciudadanía les da la posibilidad de ser gobierno (los precandidatos) tienen que decir qué van a hacer con la reforma de la seguridad social”. “No es plebiscito sí o plebiscito no".
En este tema el presidente arriesgó y se podría decir que le salió bien —las encuestas muestran que una mayoría entendía necesaria una reforma— y será una de las leyes emblema que usará para mostrar su gestión. Y las encuentras dicen dos cosas más sobre el presidente: es el líder indiscutido de la coalición multicolor y cuenta con un nivel de aprobación muy bueno si se lo compara con otros presidentes a esta altura de su gestión. Tanto así que después del caso Marset, que se llevó puesto a ministros y personas cercanas al presidente y en el que él mismo quedó involucrado y por el que tendrá que declarar en la Fiscalía, la evaluación de su gestión sigue teniendo saldo favorable.
Así lo mostró la última encuesta de Equipos, divulgada esta semana, que demostró una caída de la aprobación de 48% a 45% y un incremento de la desaprobación de 32% a 36%. Sin embargo, la consultora señaló que la "caída" "fue menor a la registrada hace exactamente un año por el caso Astesiano (había caído a un registro de 39% y la desaprobación había crecido a 38%), que representó el punto más bajo de la evaluación.
De modo que el mar de contradicciones en el Frente Amplio se pueden transformar en un aliado para el oficialismo que tendrá en sus filas a un potente rival como es el presidente.