“Realmente, con el corazón partido les puedo decir que la sensación que hay en todo el departamento, en todo el interior, es la desilusión”. El desasosiego que transmitió la edila del Frente Amplio Daiana de Mello ante en un comité de base de Rivera no parece ser un resentimiento personal, más bien representa un sentimiento que recorre la izquierda y que resumen las encuestas de opinión.
La descarnada frase fue lanzada ante el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, el miércoles 13. Un día antes de que fuera difundida una encuesta de Equipos que mostraba una caída de la aprobación de Yamandú Orsi a un saldo negativo de -23, desmoronamiento que se produjo mayormente entre los que lo votaron en octubre y en el balotaje. Caída que fue confirmada este lunes por la empresa Factum que también le dio al presidente un saldo negativo de -17%.
En esto no hay casualidades. Y la gran pregunta aún sin respuesta es qué margen tiene el gobierno del Frente para seguir transitando la vía del centro político por el que lo conduce particularmente el ministro de Economía, Gabriel Oddone, y, al mismo tiempo, volver a esperanzar a su electorado más fiel.
Por ahora, ante el incendio de los números, las respuestas del oficialismo oscilaron entre el voluntarismo y una tenue autocritica. La vicepresidenta Carolina Cosse prefirió la cautela lumínica y advirtió que los datos prenden una “luz amarilla”. Desde la Secretaría de la Presidencia, Alejandro “Pacha” Sánchez ensayó una frase clásica. “Tenemos que poner el pie en el acelerador”, reconoció sin precisar para qué dirección lo llevará la presión del pedal,
En su discurso del acto por la Batalla de Las Piedras, el presidente Orsi tendió una mano al reclamo de las bases. Dijo que se potenciarán las transferencias para combatir la pobreza infantil y que se le dará solución a los uruguayos afectados por la reforma previsional de Luis Lacalle Pou para que puedan jubilarse a los 60 años”.
"Podemos discutir años sobre el cómo resolver la mejor protección social. Prefiero actuar ya, porque los problemas de los más débiles no admiten la menor demora", dijo.
Eso sí, aclaró que las modificaciones se realizarán preservando la sostenibilidad fiscal y financiera del sistema de seguridad social.
Después, Orsi dijo a la prensa que la luz que se le enciende al gobierno es más bien “anaranjada”. “Evidentemente, si hay gente que no está muy conforme es porque hay algo que no está saliendo bien”, manifestó el mandatario aunque reconoció que no tiene explicación para lo que está sucediendo con la opinión pública.
Un operador frenteamplista que suele contactar con los referentes de las bases montevideanas dijo a El Observador que los comités de base “son un hervidero”. Consideró que esa efervescencia de reclamos al gobierno todavía puede valorarse como una buena noticia. “Lo malo es si los comités se empiezan a vaciar”, advirtió.
En el Frente también consideran que los dirigentes de la coalición de izquierda deben tener cuidado en no realizar declaraciones que afecten la sensibilidad de sus votantes.
Por ejemplo, los dichos de la senadora Blanca Rodríguez acerca que desde la ventana de su casa ya no ve gente viviendo en la calle no fueron felices.
Medir si cedió o no la miseria desde el confort y la escasa geografía de la ventana de un apartamento montevideano es claramente un desatino que golpea la confianza de los ya convencidos.
¿Qué hacer entonces para que el barco no siga perdiendo tripulantes a babor? El ministro Oddone ya le ha dicho que no a la propuesta clásica de un impuesto del 1% al patrimonio de los más ricos, lo que implicaría una inyección de épica redistributiva ideal para calmar la ansiedad de los comités. Pero el problema de Orsi no es solo de pobreza de caja, también es de elenco y de relato. A veces, un cambio de imagen es imprescindible. Tal vez sean precisos algunos enroques en el gabinete para que se hagan cargo del gobierno políticos con espaldas anchas, kilometraje político y, sobre todo, capacidad de explicar qué es lo que se está haciendo y por qué demora en llegar lo que se espera que llegue.
Yamandú Orsi
Yamandú Orsi se reúne con integrantes de la Sociedad Interamericana de Prensa.
Foto: Dante Fernandez / FocoUy
Ya desde la vereda de enfrente avistaron que el oficialismo está demasiado quieto en esto de mover el banco de suplentes que pueden convertirse en titulares. Es así que el senador colorado Andrés Ojeda dijo en el programa de streaming Todo un tema de El Observador que “este gobierno si quiere cambiar la pisada en cuanto a la comunicación pública es muy probable que tenga que hacer cambios de gabinete”.
“Esto es como el fútbol. Perdiste cinco partidos, cambiamos un par de jugadores, cambiamos al técnico, demostramos que aceptamos que la gente nos está diciendo que no vamos bien y damos señales en ese sentido”, dijo Ojeda.
El gobierno se encuentra en una encrucijada económica pero también psicológica. El margen de maniobra es estrecho y cuando los recursos escasean, la palabra del gobernante vale doble. Las giras El Frente te Escucha, allí donde la edila riverense expresó su desilusión, es una oportunidad para que la olla deje escapar un poco de presión. Pero ello depende de la oreja y también de la labia del dirigente que escuche.
En ese sentido, fuentes del oficialismo dijeron a El Observador que se “reforzará” el contingente de dirigentes que participan de estas giras para que quede claro que a la dirigencia “le importa” lo que opinan sus votantes.
Allí, en el terreno del comité, el Frente Amplio deberá mostrar a sus mejores dotes oratorias y está obligado a tener cuidado y estrategia en sus salidas en los medios de comunicación para que la tropa desencantada vuelva al redil. De ello no solo depende la posibilidad de dar vuelta un otoño frío y poco favorable en las encuestas sino, fundamentalmente, de reparar esa ilusión que se partió en el corazón de la izquierda.