6 de septiembre 2015 - 5:00hs

"No juegues". La que habla es la esposa de Mardy Fish, horas antes de que el tenista debiera enfrentar a Roger Federer en la cuarta ronda del Abierto de Estados Unidos. Lo cuenta el propio Fish en un artículo con su firma en The Players Tribune: "Estoy a pocas horas de jugar contra el más grande tenista de todos los tiempos, tengo la chance de lograr mi mejor resultado, en mi torneo preferido. Estoy a punto de jugar el partido de mi vida, por el que trabajé y me sacrifiqué durante toda mi carrera. Y no puedo hacerlo. Literalmente. No puedo".

Fue en 2012, en el momento más alto de su carrera, cuando Mardy Fish estaba viviendo el más terrible desafío de su vida: su propia mente en rebeldía. "Mi esposa me está preguntando: '¿qué podemos hacer?, ¿Qué podemos hacer?, ¿Qué podemos hacer para salir de esto?'. Y yo le digo que lo único que me haría sentir mejor es no jugar. Duda un instante y me mira para saber si estoy hablando en serio. Estoy hablando en serio. Entonces me dice: 'Entonces no deberías jugar. No tenés que jugar. No juegues'".

Fish no jugó ese partido y dejó de jugar por completo durante nueve meses, y muy poco durante los siguientes dos años. Finalmente resolvió retirarse oficialmente después del US Open de este año. Ganó el partido de primera ronda y perdió en segunda contra Feliciano López, en cinco sets.

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Fue su esposa, la modelo y abogada Stacey Gardner, en gran medida la responsable del éxito del tenista en su carrera. Fish era un jugador de "mitad de tabla" pero en cuanto se casó, en 2009, a los 27 años, se dispuso a dar el máximo y ver hasta dónde llegaba. Cambió la dieta y el estilo de vida, bajó 13 kilos de peso y se puso a entrenar en serio.

Y los resultados empezaron a llegar. Pronto comenzó a ganar partidos antes impensables y se instaló con firmeza en el top ten del mundo. En 2012 estaba en el número ocho y la vida le sonreía, pero las expectativas también habían cambiado.

La idea de que no era "lo suficientemente bueno" había sido muy saludable cuando había 20 o 30 jugadores mejores que él, pero cuando hubo solo seis o siete, se convirtió en una pesadilla.

Fue entonces que empezaron las arritmias, esas especies de ataques de locura del corazón, que empezaban y terminaban sin que hubiera nada que el tenista pudiera hacer al respecto. Y pronto empezó a sufrir ataques de pánico, aunque todavía estaba todo bien dentro de la cancha, donde seguía obteniendo buenos resultados.

El primer ataque dentro de la cancha lo tuvo en la tercera ronda del US Open de 2012. Ganó el partido no sabe muy bien cómo pero estaba muerto de miedo y casi no pudo hablar con la prensa después.

Cuando llegó el turno de jugar contra Federer, el miedo de que le diera un ataque durante el juego, en el momento cumbre de su carrera, pudo más que todo lo demás. Fue un ataque de pánico preventivo.

El tenis es un deporte muy especial, por la soledad del jugador en la cancha. Ni siquiera se enfrenta directamente con su rival. Es él y la pelotita amarilla, las líneas blancas y la red.

La diferencia de Fish con los centenares de tenistas que viven experiencias similares es que el estadounidense se atrevió a confesarlo, en un deporte en el que la "fortaleza mental" es parte del contrato.

Si el tenista español Rafael Nadal hablara, de pronto se sabría mucho más acerca de las conductas compulsivas para intentar aplacar la ansiedad que sufren especialmente los tenistas. Se sabría más sobre las presiones insoportables que llegan con el éxito.

El uruguayo Pablo Cuevas declaró hace pocos días que está "aburrido de perder" en una nota que El Observador tituló "Cuevas explotó de frustración". Eso sucede, y no es coincidencia, en el mejor año de su carrera.

Roger Federer es considerado el mejor tenista de todos los tiempos y es uno de los caballeros del deporte, un tipo que acepta con la misma naturalidad la victoria y la derrota. Sin embargo, después de perder contra Nadal en el Abierto de Australia 2009, se puso a llorar al costadito de la cancha, en una suerte de streap tease emocional que daba vergüenza ajena.

}Pasa en las mejores familias. Lo que hizo Fish (hablar del tema desde el fondo del alma) ayuda a comprender la mente humana y sus debilidades y también a entender que la suerte que tiene esta gente, tan talentosa y reconocida, tiene un precio. Y a veces es muy caro.

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