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23 de julio 2023 - 5:00hs

Con la elección del astillero gallego Cardama para construir dos buques OPV nuevos, el gobierno de Luis Lacalle Pou aspira a avanzar en la modernización de la flota de la Armada, una necesidad reconocida años atrás por todo el sistema político.

La compra, que ascenderá a los US$ 92 millones, será pagada en un 55% por esta administración mientras que la próxima abonará el 45% restante, y llega tras un proceso fallido que comenzó en 2021 y fue declarado desierto en enero de 2023, luego que el gobierno considerara que las ofertas recibidas excedían sensiblemente los montos autorizados por el equipo económico.

Aunque ha tenido mayor celeridad y finalizó con la selección de un astillero, este nuevo procedimiento tampoco escapó a los cuestionamientos –incluso internos– que tuvieron los anteriores, y tiene a varios oferentes analizando los pasos a seguir mientras el Tribunal de Cuentas da la autorización final para firmar el contrato de compra.

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Foto: Leonardo Carreño. El ministro Javier García realizó el anuncio

Según anunció el ministro de Defensa, Javier García, la intención es recibir el primero de los buques a principios de 2025 mientras que el segundo llegará a finales de ese año.

El astillero familiar

Fundado en 1916 por Francisco Cardama, el astillero tiene su sede en Vigo y continúa siendo una empresa familiar, ya que ahora tiene al frente a Mario Barrientos Cardama

Pese a que cuenta con más de cien años de trayectoria, la empresa nunca construyó buques tipo OPV como los que realizará, algo que había sido considerado “imprescindible” por el jefe del Estado Mayor de la Armada, Gustavo Musso, en un informe elevado al comandante en jefe, Jorge Wilson.

“Es imprescindible garantizar que la plataforma seleccionada se base en el proyecto de un casco probado (mínimo uno) construido y en operación, de manera de no aceptar un prototipo, ya que no es esperable una segunda oportunidad en esta adquisición en caso de errores”, escribió a fines de mayo. 

El contralmirante agregó que no alcanzaba con “asumir experiencia en terceras partes o de cascos similares, pero con diferente eslora o manga”

“Modificar las líneas o formas, potencialmente podría derivar en fallas recurrentes una vez fuera de garantía, tal como sucediera, por ejemplo, con los timones de los tres guardacostas clase Vigilante, prototipos construidos en Francia para Uruguay”, sentenció.

Pese a las consideraciones de Musso, la comisión asesora, que fue conformada el 22 de junio y estuvo integrada por el subsecretario de Defensa, Rivera Elgue, el director general de Secretaría, Fabián Martínez, el director de Recursos Financieros, Damian Galó, el contralmirante Héctor Magliocca y el asesor del comandante el capitán de navío Marcelo da Silva, consideró que esa experiencia no era excluyente por lo que recomendó comprarlas.

Para definir, la comisión ponderó razones técnicas, pero también el plazo de entrega y el costo. La oferta de Cardama era la que costaba menos y la que ofreció la entrega más rápida de los dos buques.

Desde la empresa transmitieron a El Observador que los buques tendrán un desplazamiento de 1.700 toneladas, una eslora de 87 metros más de 12 metros de manga y un calado de 3 metros y medio. Navegarán a un máximo de 23 nudos y contarán con plataforma para helicóptero.

Foto: Leonardo Carreño. La Armada recibirá los buques en 2025

En la proa tendrán el cañón de 30 milímetros, que será el armamento principal, aunque la plataforma estará preparada para colocarle un cañón de 76 milímetros. A su vez, contarán con dos ametralladoras en las bandas de 12.7 milímetros. El motor será Caterpillar, mientras que los sistemas electrónicos serán facilitados por las empresas Terma y Escribano.

La Armada las considera que son “flexibles y multipropósito” y que permitirán mejorar el combate al narcotráfico y la defensa de las aguas jurisdiccionales, con capacidades que la marina no tenía .

“Van a permitir retomar su misión esencial, consistente en la custodia de nuestra soberanía nacional en el mar, el cuidado de nuestros recursos naturales, evitar y reprimir cuando sea necesario actividades ilegales, y retomar el control sobre todo de nuestro espacio marítimo, cuestión que está muy limitada a partir del deterioro y la antigüedad que tienen los buques de la Armada", dijo García.

Las críticas

Más allá de los comentarios de Musso, las empresas que participaron y no resultaron elegidas tienen reparos con una serie de hechos acerca del proceso, ya que consideran que se optó por Cardama antes de terminar los análisis de las otras propuestas.

En este sentido, señalan que el astillero fue el único visitado (por Elgue y Da Silva) antes de analizar todas las ofertas, pese a que varias empresas –como Damen y CSTC, entre otras– también cursaron invitaciones con todos los gastos pagos. La invitación de esta última fue entregada por el agregado militar de la embajada china, Gao Feng, al comandante Jorge Wilson.

Aunque el ministro informó a algunos legisladores antes de hacer el anuncio, en el Frente Amplio también hay dudas con la elección, ya que entienden que fueron “simples espectadores”, según transmitió la senadora y presidenta de la comisión de Defensa, Sandra Lazo. La legisladora señaló que desde el punto de vista político, el nuevo proceso hizo que la comisión interpartidaria se “desintegrara por la vía de los hechos”.

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