Los colorados sienten que algunos vientos cambiaron y si bien las encuestas los siguen dando terceros, aseguran que mejorarán varios puntos por encima de lo que dicen las consultoras de opinión pública. Los analistas políticos reconocen que hay un grupo “silencioso” que vota a los colorados y que generalmente no da a conocer su preferencia.
Además de algunos temas en los que insistirá en este tramo final de la campaña, como pagar un aguinaldo a los pasivos que ganen menos de $ 10 mil, la eliminación paulatina del IRPF, las críticas a la inseguridad, y el apoyo a la reforma constitucional para bajar la edad de imputabilidad, los colorados apelarán fuertemente a lo emotivo.
Dirigentes cercanos al candidato Pedro Bordaberry están confiados que hay margen para crecer. Por eso, luego de explicada hasta el cansancio las propuestas, apuntarán en estas horas a llegarle al corazón de los colorados que una vez se fueron y ahora se intenta que vuelvan al partido.
Esos dirigentes, en voz baja, admiten que el partido no pasará al balotaje, una idea que Bordaberry aun sostiene. Cuando se le pregunta al candidato si formará una alianza con el líder blanco Luis Lacalle Pou si este pasa a la segunda vuelta, Bordaberry responde automáticamente que espera que sea el blanco el que le de su apoyo.
La caravana del domingo pasado por balnearios de Canelones y zonas de Montevideo, donde según la organización participaron unos 2.500 vehículos, volvió a envalentonar los ánimos de los dirigentes y de los militantes. En los últimos tiempos, afirman dirigentes consultados por El Observador, notan no solo una mayor militancia, sino más entusiasmo.
Esta semana en la casa del Partido Colorado, en un acto de homenaje a José Batlle y Ordoñez, Bordaberry recordó un episodio de la historia para traerlo a la realidad y arengar a su gente en el último tramo de la campaña.
Ahí recordó el episodio del Quebracho, el que más le gusta de la vida de José Batlle y Ordoñez, que ocurrió cuando aún el histórico dirigente no era presidente de la República. Eran tiempos de la dictadura de Máximo Santos.
En esos años, Batlle y Ordoñez se fue a Buenos Aires con un grupo de jóvenes a planificar “una invasión, una revolución para recuperar la democracia” en Uruguay, dijo Bordaberry. Entraron por Paysandú, en lo que se conoció como la revolución de Quebracho. En ese momento no tuvieron éxito y fueron vencidos. “Esos muchachos que vinieron a pelear por esa libertad sabían que estaban en situación de desventaja y corrían un riesgo enorme pero igual se la jugaron”. Las fuerzas de Santos les respetaron la vida.
Ahora, a días de las elecciones, Bordaberry apeló al entonces joven Batlle y Ordoñez, quien al mando de una de las columnas vio que algunos de los muchachos, mezclados con los paisanos, flaqueaban. Lo que hizo Batlle y Ordoñez fue “empezar a darles ánimo para que siguieran marchando”. Uno de ellos le dijo que no podía más, que le dolían los pies y tenía cansadas las piernas. “Batlle y Ordoñez le contestó: hoy no se camina con los pies, se camina con el corazón”, dijo Bordaberry.
“No saben cuánto me ayudó en estos meses difíciles leer y releer ese episodio”, contó Bordaberry a la dirigencia que empezó a aplaudirlo. De esa forma el candidato colorado encaró el tramo final rumbo a las presidenciales.
Asesores de Bordaberry comentaron a El Observador que esperan un descenso en el apoyo que recibe Luis Lacalle Pou que les permita a los colorados mejorar su performance. Además se conversará uno a uno con los vecinos, sobre todo con los indecisos, para convencerlos de votar a los colorados.
Luis Eduardo González, director de Cifra, dijo a El Observador TV que “puede pasar” que las encuestas subestimen al Partido Colorado. “Puede ocurrir que los colorados marquen un poco mejor sí. Ahora, ya pasar a los blancos, es muy difícil”, opinó.
El analista dijo que Bordaberry fue “lo nuevo en 2009” y eso le permitió salvar al Partido Colorado que había quedado muy sumergido tras la crisis económica de 2002. González no cree que haya cambios drásticos en estos últimos días de la campaña.