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23 de junio 2023 - 18:59hs

Dueño de mil anécdotas que, contadas por él con una risa contagiosa, se hacen insuperables. Claro que hay varias que no se pueden comentar públicamente y prefiere guardárselas, seguramente las más jugosas. Nació en fecha patria, 25 de agosto, en el corazón de Reducto, a una cuadra del club Colón, allí en San Martín y Fomento. Al poco tiempo, se mudó a tres cuadras de allí, muy cerca de donde vivía Julio César “Cascarilla” Morales con sus hermanos. Junto a su mamá Margarita, le pusieron José, pero todos lo conocen como Pepe Urruzmendi.

Eusebio, su papá, formó parte del quinquenio de Nacional y, en 1941, anotó los cuatro goles en el clásico de Reserva ante Peñarol, con el que los tricolores golearon 4-0 a su rival. En el partido de fondo, se dio la goleada más grande de la historia, 6-0 a favor de Nacional.

“Jugábamos al baby con Cascarilla Morales en un club que se llamaba Ejido. Teníamos un cuadrazo. Los dos jugábamos arriba. Después, jugué en La Ruta, también con él y otra vez, un equipazo”, cuenta Urruzmendi a Referí.

Su papá pasó a jugar luego en River con Julio Pérez y lo llevaba de mascota.

Inés Guimaraens Pepe Urruzmendi comenzó a jugar al fútbol profesional en Colón, el equipo de su barrio

Debutó en la Primera división de Colón, en la B, siendo un gurí “con Omar Míguez (campeón del mundo con Uruguay en Brasil 1950) y (Rafael) Souto, quien defendió a la selección en el Mundial de Suiza de 1954, entre otros. Debutamos en el Saroldi contra El Tanque, y se llenó porque todos iban a ver a Omar. Dalton Rosas Riolfo, (uno de los fundadores de la Mutual) era el técnico”.

Con la Quinta de Colón, había sido campeón en la B y jugó un preliminar de lujo en el Estadio Centenario ante 60 mil personas, ante la Quinta aurinegra, campeona de la A. A segunda hora, Peñarol le ganaría a Benfica su primera Copa Intercontinental en 1961.

Cuando terminó su partido, se metió al túnel por el que iba a salir Peñarol, y vio “a Pepe (Sasía) y (Omar) Caetano, y yo los conocía del barrio. Me jodían y hacían bromas, y al poco tiempo, los enfrenté con Nacional y fui compañero de ellos en la selección”, dice.

Al mismo tiempo que jugaba, comenzó a trabajar en las oficinas de la hilandería Copar en Industria (hoy José Serrato) y Centenario. “Tenían un gran equipo de fútbol y yo también jugaba con ellos cuando podía”.

Víctor Espárrago, Milton "Tornillo" Viera, Célio Taveira, Ruben "El Marqués" Sosa y José Urruzmendi en aquel Nacional de 1967

Una tarde, sonó el timbre de su casa. Cuando se asomó, vio la estampa de un viejo conocido de su padre a quien todos le decían Bicho. Era Atilio García, quien lo había visto jugar y llegó con dos dirigentes para que se fuera a jugar a Nacional.

“Me vendió Colón en $ 90.000. Nunca se había pagado una plata así para el club. Atilio fue por casa con dos directivos que querían contratarme y lo consiguieron. El técnico era el Tano Porta. Cuando debuté lo hice con Hugo Bagnulo”, cuenta.

Dice que “los punteros necesitaban de buenos entrealas y yo tuve a los mejores. Te metían 10 o 12 pelotas por tiempo detrás del lateral y si no te lucías, no eras bueno. ¿Sabés lo que era Ruben González? La bajaba con el muslo y me metía un sinfín de pases con una clase… ¡Qué jugador!”.

Inés Guimaraens Urruzmendi defendió´a Nacional, Independiente e Internacional de Porto Alegre, entre otros

Debutó en una goleada 7-1 ante Rampla con un gol. “Gol, no. Golazo. Eludí hasta los cafeteros del estadio. Fue el gol más grande de mi vida, porque fue de los mejores que hice. Me felicitó todo el mundo”, dice.

Campeón uruguayo en 1963 y 1966, recuerda cuando en 1964 llegó el enorme goleador argentino José Sanfilippo a los tricolores.

“Nacional y Peñarol tenían un cuadrazo. Nosotros contábamos con Eliseo Álvarez, (Jorge) Manicera, Cococho (Álvarez), el Cala Méndez, Ruben González, Mesías, después vino Sanfilippo. Tenía goles guardados en el ropero. Era un crack”.

Jugó el día en que el zaguero Fontana, de Vasco Da Gama, fracturó a Sanfilippo, en un amistoso. Entró en el segundo tiempo y anotó el 2-0 final.

José Sanfilippo fue un fenómeno del gol, pero lo fracturaron poco antes de la final de la Libertadorces 1964

“Le hice un gol a Vasco, y Eliseo Álvarez, mi hermano de la vida, hizo el otro. Sanfilippo, me pedía que lo dejara hacer el tercer gol. ‘Pepe, hijo de puta, ¿no me la querés dar?’, me decía. Estuvo cerca pero después Fontana lo quebró con una plancha en el empeine. Era muy soberbio, y tenía por qué, porque era un crack”, explica.

Así, Nacional se perdió la gran oportunidad de ganar la primera Copa Libertadores en ese año 1964, ya que debido a esa fractura, se quedó sin una figura fundamental.

Recuerda una anécdota de un gol que le anotaron a Ladislao Mazurkiewicz en un clásico.

José Urruzmendi en un clásico con Nacional llegando al área de Peñarol, en la que defienden Héctor "Lito" Silva y el arquero Ladislao Mazurkiewicz

“El Chufla Luis Ramos le pegó de 40 metros y le hizo un golazo a Mazurkiewicz. Era compañero en la selección, un fenómeno. (El relator) Heber Pinto le decía Caravelle al golero, por un avión francés que entonces estaba de moda. En pleno festejo, le dije al Chufla: ‘Mirá como quedó el Caravelle: aterrizó’ (y se ríe recordando ese momento). ‘Dejame gritar: ¡Nacional nomá!’, me contestó”.

Dice que “Nacional era una fiesta. Llegaba al Parque (Central) a cambiarme y era todo alegría hasta que nos íbamos. El fútbol no era tan profesional como ahora. Terminó el fútbol y seguimos amigos para siempre”.

Le tocó perder dos finales de la Copa Libertadores: la citada de 1964, y la de 1967, contra Independiente y Racing, respectivamente.

Así recuerda la primera: “Nos robaron como siempre. (Mario) Bergara hizo un gol, yo hice uno en el que me marcó (el uruguayo Tomás) Rolan, lo senté de culo en la mitad de la cancha, le hice el gol a Santoro y me lo anularon. La gente no tiene memoria. Después que murió Julio Grondona, se conoció una grabación en la que admitió que había comprado a los líneas del partido. Nosotros éramos unos angelitos”.

Víctor Espárrago, Julio Montero Castillo y José Urruzmendi muestran el dolor de haber perdido con Nacional la final de la Copa Libertadores ante Racing en Santiago de Chile

Del partido de la final contra Racing, cuenta que “era muy parejo y lo pudimos haber ganado. Lo perdimos en el tercer encuentro en Santiago. Son cosas que se te desdibujan en el tiempo”.

Es amigo de Pablo Forlán, quien lo marcaba en los clásicos, y también lo fue de muchos futbolistas de Peñarol, entre ellos, el Tito Goncalves.

“Con Pablo somos amigos-hermanos hasta ahora. Pero también lo fui de Pedro Rocha, Lito Silva, Elgar Baeza y el Tito Goncalves. Cuando debuté en la selección, fui a bajar una pelota larga, y la bajé con la canilla y terminó en el túnel. Los hinchas de Peñarol me empezaron a silbar. Vino Tito y me dijo: ‘Jugá tranquilo’, me saqué ese nerviosismo e hice dos goles”, recuerda.

Pepe alternaba su vida entre Montevideo y Durazno y tenía un perro muy querido al que le puso como nombre “Yi”, como el río que atraviesa la ciudad. “Lo llevaba a entrenar conmigo, porque me quería tanto, que cuando yo no estaba, se ponía a llorar”.

Inés Guimaraens Con Uruguay, Pepe Urruzmendi ganó la Copa América 1967

Se acuerda cuando “ocho jugadores de Nacional íbamos en el 183 de Cutcsa a la práctica. Entre ellos, Cococho (Álvarez)”. Y añade: “(Víctor) Espárrago era un laburador a muerte y metía pata como loco, fue importante para nosotros”.

Lo quería San Lorenzo, pero se fue a Independiente de Avellaneda.

“Me fui porque siempre le erraba a los clubes que tenía que ir. San Lorenzo me quería y mi contratista era Roberto Correa, un íntimo amigo. ‘Tenés que ir a Independiente que es campeón de América’. Le hice caso y era complicado porque no nos pagaban. Y fue un desastre. Me equivoqué, tendría que haber ido a San Lorenzo”, admite.

Defendiendo a los rojos vivió un episodio increíble el día que Estudiantes de La Plata debutó en la historia de la Copa Libertadores, que luego la ganaría dos veces por aquellos años. Fue en enero de 1968, estuvo 2 minutos en la cancha, no tocó la pelota, y lo expulsaron.

La expulsión inmediata que sufrió cuando ingresó para jugar con Indepndiente por la Copa Libertadores, ante Estudiantes en 1968; a la derecha, Aguirre Suárez, quien recibió su agresión, se queja

El uruguayo Enrique Fernández, quien había dirigido a Nacional, Barcelona y Real Madrid, entre otros, era el técnico. Pepe estaba de suplente y lo hizo entrar.

“Yo no era ni soy de pelearme, en Nacional los guapos eran otros. Vino Aguirre Suárez y me dijo enseguida ‘uruguayo muerto de hambre’. Me acordé que era tucumano y nosotros con los futbolistas de Nacional, íbamos a una especie de cabaret en el que había mujeres tucumanas. Entonces, dejé pasar un instante y le contesté: ‘Mirá que tu madre y tu hermana laburan en el cabaret al que voy yo’, y se enloqueció. Lo paré de una piña y me echaron. Cuando me iba, Malbernat me dijo: ‘Te vas a bañar temprano uruguayo muerto de hambre’. Y también le pegué”.

Allí jugó con el uruguayo Elbio Ricardo Pavoni, con el Pato Pastoriza, con Luis Artime –quien luego, llegaría a Nacional para ser ídolo–, a la vez que también estaban Chirola Yazalde, Vicente De la Mata (h), Omar Diéguez, “el mejor entreala que vi, un fenómeno”. De Artime dice que “hacía goles. Era un tocado por Dios”.

José Urruzmendi con la camiseta de Internacional de Porto Alegre

Al año siguiente se fue a jugar a Internacional de Porto Alegre. “Iba a jugar en Portuguesa de Brasil, y me vino a buscar un cónsul brasileño que tenía una oficina en la Plaza Independencia. Me equivoqué otra vez. Yo fui con el Flaco Lamas y creía que el fútbol brasileño era todo jogo bonito. Teníamos dos compañeros, Valdomiro y Carbone, que eran de la selección, y eran los mejores en los tests de Cooper, entonces jugaban. Es mentira que el fútbol brasileño es jogo bonito. Jugaban los que tenían mejores tests de Cooper. En Internacional, me quebré la tibia y el peroné. Salíamos todos los días y no hacía buena vida, por eso no me fue bien”.

El 6 de abril de 1969, estuvo en la inauguración del Estadio Beira Rio con un triunfo ante Benfica de Eusébio por 2-1 y una semana después, en un cuadrangular que se realizó para la fiesta de inauguración, golearon 4-0 a Peñarol.

Dice que a Pelé, a quien enfrentó contra Santos, había un compañero suyo de Inter, el puntero Gilson Porto, que lo trataba de usted. “Dejate de hablarle así le decía yo. Nada de ‘usted’. Meté y dejate de joder. Esto es fútbol”. 

Jugó en Defensor con tremendos jugadores que él mismo recuerda.

José Urruzmendi con la camiseta de La Luz en la Divisional B del fútbol uruguayo en 1977

“Pepe Sasía, el Cholo Demarco y el Piojo Leonardo Hernández, el mejor puntero derecho que vi en mi vida. El Cholo era un crack y, además, siempre tenía un chiste, hasta cuando jugábamos. Un día le hice un gol a Peñarol y el Cholo me dijo: ‘No festejes más, mirá a quién tenemos en el arco…’”. (se ríe a carcajadas).

José Urruzmendi aparece último entre los de abajo, cuando defendía a Estudiantes de Mërida de Venezuela

También defendió luego a Estudiantes de Mérida de Venezuela, Fénix y a La Luz en la Divisional B, volviendo a Colón en 1979.

Su etapa con la celeste

Debutó en Uruguay en 1965 con Rafael Milans como técnico y golearon 4-0 a Paraguay por la Copa Artigas. Allí colaboró con dos goles, mientras Lito Silva anotó los dos restantes.

Participó del Mundial de Inglaterra 1966, pero no jugó.

Así muestra su autocrítica: “Fui con 80 kilos, le pegué dos pelotas en los palos a Rumania en un partido previo. Después, bajé 10 kilos y salí campeón de la Copa América en 1967. Gracias a eso, los campeones hoy tenemos una pensión mensual que ayuda económicamente”.

El equipo de Uruguay que vencó a Perú por las Eliminatorias para el Mundial de Inglaterra 1966: paraados: Omar Caetano, Nelson Chabay, Jorge Manicera, Mario "Cala" Méndez, Roberto Gil y Walter Taibo; abajo: José Urruzmendi, Pedro Rocha, Héctor "Lito" Silva, Vladas Douksas y Danilo Meneses

En el debut de Uruguay ante Inglaterra, Pepe estaba en el banco de suplentes y la reina se encontraba arriba, en el palco, a pocos metros. “Recuerdo que en el banco con nosotros estaba el Rasca Ciavattone que jugaba al básquetbol en Stockolmo. ¡De traje y corbata en el banco! Una cosa rarísima (se ríe). Pasó un fotógrafo con un terrible naso, y le dijo: ‘¿Qué haces bo, el emporio del moco?’ y el fotógrafo se agarró los huevos, ¡y estaba la reina ahí nomás! (Se ríe a carcajadas). Nunca supe por qué estaba el Rasca ahí. En Uruguay, somos únicos”.

Ese Mundial es muy recordado por el enroque de árbitros, un alemán para el partido Inglaterra-Argentina, y un inglés para el de Uruguay-Alemania. A los dos equipos del Río de la Plata esos arbitrajes los dejaron fuera del Mundial de forma escandalosa.

Pepe dice que en esa eliminación fue “testigo directo”, de lo que ocurrió con el árbitro inglés Jim Finney. “íbamos hacia el túnel al final del partido, todos juntos. El juez nos había robado descaradamente. Tanto fue así que no solo la prensa uruguaya, sino la del mundo entero, lo reflejó. El Chufla (Luis) Ramos le encajó un taponazo al juez y lo tiró”.

Luego llegó su título en la Copa América de 1967, pero en esa ocasión, siendo titular.

El equipo de Uruguay que ganó el partido final ante Argentina por 1-0; Urruzmendi aparece último entre los agachados, al lado de Pedro Rocha

Así la recuerda: “Era muy buen equipo. Jugaba Rocha, entonces cuando tenés un jugador que, emulando al básquetbol, tira de tres, la defensa se abre, y cuando él le pegaba, la defensa se abría y entrábamos nosotros y se abría el panorama. Los dirigentes de Nacional, cuando volví al club tras el título, estaban calientes conmigo porque decían que jugaba distinto. Yo les explicaba que el Canario (Rocha) le pegaba de afuera, y entrábamos todos. No era que jugara distinto”.

Y recuerda una anécdota del último partido que fue una final contra Argentina: “Pinino Más era un botija y recién empezaba en su selección. En una jugada, lo agarró Carlitos Paz y lo tiró de una patada para afuera de la cancha, al lado del túnel, de entrada, como avisándole que no hiciera cositas raras en el partido”.

Y habla del mejor jugador que lo marcó, aunque elige a dos.

José Urruzmendi en su segundo pasaje por Colón, el club de su barrio Reducto, en 1979

“Cacho Caetano y el Cala Méndez marcaban muy bien en los clásicos. La peor patada me la dio un half derecho de Cerro. Me dejó pasar y me mató, y la pierna me quedó hormigoneando (sic). Le protesté al juez, pero en aquella época, los jueces eran guapos. El Turco Marino te decía en pleno partido: ‘Mirá que me tomo el 183 y cualquier cosa me encontrás. Voy caminando por el Parque de los Aliados, cualquier duda que tengas”.

Hoy trabaja en el Colegio y Liceo Richard Anderson y es “instructor de los gurises. Voy a los partidos de ADIC”.

Inés Guimaraens Urruzmendi defendió a la selección uruguaya en varias oportunidades

Pepe Urruzmendi es un pedazo grande del fútbol uruguayo. De puntero derecho o izquierdo, normalmente dejó un tendal en las canchas y disfruta del presente siempre con el fútbol en la sangre.

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