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26 de marzo 2023 - 22:17hs

Una semanita le bastó al DT para poner la casa en orden. En vez de concentrar en un hotel de lujo, los jugadores fueron a jugar truco (en los ratos libres, claro) a Los Céspedes. En vez de experimentar con jugadores fuera de puesto, el hombre acomodó cada pieza en su lugar. Y en lugar de andar deambulando por la cancha sin saber qué hacer, Nacional empezó a jugar a algo. 

Empezó a jugar con el librito de Álvaro Gutiérrez. Sencillo, rústico, pragmático, utilitario. SIMPLE. 

El DT desembarcó con siete cambios. En lugar de Lucas Morales, Leandro Lozano de lateral derecho. En lugar de Daniel Bocanegra, Diego Polenta, aún cuando da claras ventajas en el rubro velocidad. En lugar de Santiago Cartagena, Yonathan Rodríguez, ya recuperado del esguince de rodilla que lo sacó en la primera fecha del certamen, contra Liverpool. En lugar de un doble 9 al que no le llegaba ni media pelota limpia, Franco Fagúndez y Gastón Pereiro, juntos. Sin relegar a ninguno a la banda, donde ninguno de los dos siente el juego. 

Las chances de Gutiérrez estuvieron limitadas por las lesiones de Ramírez y Alfonso Trezza. Este último dejó su lugar a un hombre que jamás podía ser suplente en este equipo que carecía de velocidad y rompimiento por banda: Federico Martínez. Y como Gutiérrez juega sencillito, hay un jugador en el plantel que jugar a eso le nace: Diego Zabala. 

Inés Guimaraens Martínez, imparable

Con los cambios, Gutiérrez le dio a Nacional fisonomía de equipo. 

A la hora de jugar, el A-B-C del fútbol del Guti es facilísimo: el esfuerzo no se negocia y la estética se deja para cuando haya casamiento y se necesite ir de traje y corbata. 

El Nacional del Guti juega al pelotazo. Al pumba y pumba desde el fondo de la cancha. A pelear la segunda pelota para hacerse de la misma y después intentar ensanchar la cancha para meter centros al área. 

Y cuando no la tiene es cuando se torna realmente peligroso. Porque a Gutiérrez le gustan las transiciones veloces de defensa a ataque y según el rival, elige la zona del campo dónde salir a presionarlo. 

Martínez fue su mejor intérprete. El Guti lo mandó a encarar a Maxi Pereira y a tirar diagonales. Fue imparable. 

Por el medio puso a Pereiro y Fagúndez juntos sin que ninguno sea una referencia neta de área como lo son Gigliotti o el Colo Ramírez. 

Inteligente jugada. De jugar con dos 9 que eran referencia para los zagueros centrales y que llevaba a los rivales a jugar con tres zagueros y a cerrar filas en el fondo, Nacional pasó a moverse con dos falsos 9 que no dieron referencia y que cayeron a los espacios que se generaban, aplicando aquella máxima Menottiana de que aparecer es mejor que estar. Fue el toque de lirismo que le dio el Guti al equipo, aunque fue un condimento que en el sabor del plato pasó desapercibido.

Inés Guimaraens Pereiro, entró y salió de la posición de 9, interesante

Fue una de las tantas diagonales que Martínez tiró desde la izquierda, lo que le permitió a Nacional abrir el marcador, tras centro de Zabala por derecha. 

El gol lo hizo Marcos Montiel. Porque el doble 5, además de ser agresivo en la recuperación, debe adelantarse y pisar el área para llegar a la culminación. 

La fórmula se repitió en el segundo gol. Martínez aprovechó muy bien las basculaciones defensivas para mover el balón al flanco opuesto de la orientación de la articulación de la defensa rival. Allí apareció Zabala, pero esta vez en zona de definición y no de asistidor. Tiro cruzado y a cobrar.  

En el primer tiempo, hubo un lapso de 10 o 15 minutos en los que River logró posicionarse en campo de Nacional y manejar la pelota. Pero los movimientos laterales del balón no fueron acompañados de pases profundos, de remates de distancia ni de acción de gol alguna. 

Nacional tuvo a River siempre bajo control y cuando el darsenero se adelantó en el campo, definitivamente a partir del 0-2, la goleada estuvo mucho más al caer que el descuento de los visitantes. 

Recién a los 88' cayó el tercer gol, obra de Cándido, que le sumó gol a su juego al pasar de lateral a extremo. Es un jugador que ya exhibió signos de recuperación tras un flojo arranque de año. 

Inés Guimaraens Cándido, 3-0

Gutiérrez pisó Los Céspedes pensando en Peñarol. Implementó aspectos del juego ante River apuntando al juego de Alfredo Arias. Pero ahora deberá afinar su capacidad de estratega -en el clásico del Intermedio 2019 ya dio cátedra en el rubro, ganó 3-0- y ver cómo neutraliza la velocidad de Ignacio Laquintana con Cándido que marca poquito y Polenta que es lento. Lozano lo hizo muy bien en el Clausura 2022, pero ahí el entrenador era Pablo Repetto. 

Contra el Wanderers de Alfredo Arias, Nacional utilizó una sorpresiva táctica defensiva en el Apertura 2014, torneo donde el Nacional del Guti fue una aplanadora. Le sirvió porque le ganó ajustadamente 1-0, con gol del Chino Recoba. Pero esto es un clásico y Nacional llegará dos puntos abajo en la tabla. Necesita ganar.  

Para eso faltan unos días. De momento, al hincha de Nacional le volvió el alma al cuerpo. El DT que tiene ahora conoce el medio, conoce a los jugadores, conoce a los rivales, las canchas, los jueces. Y sobre todo, los clásicos. 

 

 

 

 

 

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