Peñarol no sintió los 20 días sin fútbol y lo más importante es que se mostró como un conjunto serio, bien plantado en la cancha, con muchas aspiraciones, con distintas alternativas para llegar al gol y para jugar el fútbol que quiere. En pocas palabras, el grupo se consolidó y le va ganando a lo individual.
El análisis va más allá de los seis triunfos consecutivos, de la punta en este Clausura que le sonríe. Este equipo aurinegro ha mostrado cosas muy interesantes en sus últimos compromisos y contra Fénix, fue su mejor producción.
Quedó demostrado que el gran esfuerzo económico que se hizo para traer a jugadores de renombre tuvo su devolución. Porque todos rinden, todos juegan, todos colaboran en este proceso exitoso.
Y lo que es mejor para los dirigidos por Leonardo Ramos es que parece que se conocieran desde hace mucho tiempo cuando en realidad no es así.
Peñarol tiene una base de un equipo titular que casi no se toca, pero cuando faltan figuras titulares que son resonantes –como ocurrió el otro día con las ausencias del Cebolla Rodríguez, quien está en la selección, o de Fabián Estoyanoff, suspendido–, pocos se acordaron de ellos.
Y ese es un gran atributo que tiene este equipo: cuenta con un plantel rico y el que entra, en la mayoría de los casos, suma.
De atrás para adelante
En todas sus líneas, Peñarol tiene futbolistas destacados que con el paso de los encuentros van ganando ritmo y mejor producción.
1) Si se habla de la defensa, hay que comenzar con los dos aviones que tiene por las bandas. Tanto Guillermo Varela por derecha como Lucas Hernández por izquierda son fundamentales, sobre todo cuando cruzan la mitad de la cancha con pelota dominada. Ante Fénix, fueron figuras.
Algo similar ocurre con Fabricio Formiliano –quien el sábado convirtió su primer gol en los aurinegros–, que ha demostrado una gran capacidad en el juego aéreo tanto defensivo como ofensivo cuando le ha tocado subir. Del Cachila Arias se ha escrito mucho y bien, aunque el otro día se equivocó y se hizo expulsar tontamente cuando se ganaba 3-0 con comodidad, solo por ir a discutir una jugada.
"Esas cosas no nos gustan, pero ya se habló y él reconoció su error", dijo Ramos en la conferencia de prensa.
2) En la mitad de la cancha aparece la mejor contratación hasta el momento: Walter Gargano. De a poco, se ha ido afianzando en el equipo de Ramos y le da un toque de distinción al juego carbonero. Toca de primera, habilita a sus compañeros y hasta se anima de tiro libre. El palo le jugó en contra esta vez.
Pero no solo él. Guzmán Pereira, quien muchas veces entró en un cono de sombras, jugó uno de sus mejores partidos como doble 5 y mostró que está afianzado. Ante Rampla, con el retorno del Cebolla, seguramente vuelva al banco, pero es un recambio de lujo cuando anda enchufado.
Un acierto de Ramos fue colocar a Diego Rossi –delantero neto– como volante por afuera. Desde que lo hizo, el futbolista le ha rendido muy bien. Sabe con la pelota, encara y también llega al gol. Lleva ocho en esta temporada.
Por el carril opuesto, Gastón Rodríguez aprovechó esta vez la oportunidad de ser titular y se comió la cancha. Hizo un surco por la zurda y nunca lo pudieron bancar. Fue otra de las figuras.
3) En materia ofensiva todos esperaban el gol de Lucas Viatri, que se había negado por cinco encuentros. Ni bien empezó el partido ante Fénix, tuvo un penal y el arquero Darío Denis se lo contuvo. Muchos pensaron que se podría caer anímicamente, pero siguió con su juego y encontró el gol que tanto esperaba. Eso demuestra lo fuerte que es desde el punto de vista psicológico.
De Maximiliano Rodríguez está casi todo escrito. Si bien el otro día no fue figura descollante, es un futbolista que hace un juego inteligente, que rota por todo el frente de ataque y que siempre está cerca del peligro para el arco de enfrente. Es otra de las grandes contrataciones aurinegras para la segunda mitad del año.
Pero el equipo también funciona en otros aspectos. Por ejemplo, los dos primeros goles llegaron de pelota quieta. Eso es algo que se trabaja en Los Aromos, no hay nada improvisado.
Peñarol aprobó con nota sus primeros seis partidos, pero sobre todo los últimos dos en los que jugó muy bien, tanto el clásico como ante Fénix. De seguir así, consolidándose cada vez más en la cancha, pisando a los rivales futbolística y físicamente, será un candidato más firme a medida que pasen los partidos.
5
años y medio hacía que Peñarol no ganaba seis partidos seguidos por el Campeonato Uruguayo. La última vez ocurrió desde el 26 de noviembre de 2011 hasta el 23 de marzo de 2012. Le ganó 4-1 a Rampla, 5-0 a Cerrito y 2-0 a El Tanque con Gregorio, 4-1 a Bella Vista con Jorge Goncálvez, y 4-2 a Cerro Largo y 4-2 a Racing con el Polilla Da Silva.