Impulsado por el asesinato de un perro de la policía local el año pasado, un donante anónimo de la ciudad de Glendale, 16 kilómetros al norte de Los Angeles, dio los fondos necesarios para proteger de las balas a los cuatro perros de la unidad K-9 de su comunidad."La gente tiende a pensar que los perros de la policía o los militares son algo prescindible, pero no estamos de acuerdo", dijo a la AFP el sargento Tom Lorenz, del Departamento de Policía de Glendale.
"Nuestros perros incrementan nuestra eficiencia", dijo Lorenz. "Nos ahorran incontables horas en situaciones de búsqueda".
En un momento en que los departamentos de policía de Estados Unidos experimentan cada vez más dificultades para atraer nuevos reclutas, los perros amaestrados parecen ser herramientas muy valiosas.
Dado que los presupuestos de la policía son limitados, los fondos para las unidades de caninos a menudo provienen de los ciudadanos o grupos comunitarios. Los ciudadanos de Glendale han recolectado 96.000 dólares para los perros que combaten el crimen en la ciudad.
Según la asociación norteamericana de perros de la policía, solo el 10% de la policía canina estadounidense tiene presupuesto para comprar chalecos antibalas para los perros.
Mediante donaciones y recolección de fondos, su grupo denominado "Vest-A-Dog" ha "vestido" a unos mil perros de la policía en todo el país.
"Son miembros de la familia policial", dijo el comandante de la unidad canina Rodney S. Brooks. "Vienen a trabajar y se pasan todo el día en el terreno, tienen responsabilidades, asumen riesgos, igual que sus homólogos humanos".
(AFP)