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Pescadores artesanales: "No es lo mejor decirle al consumidor ‘no lo comas'”

El colectivo Pacto Oceánico aseguró que la pesca artesanal no depreda y que en un restaurante lo mejor no es evitar comer ciertas especies de tiburones y pescados, sino preocuparse por su origen

Pacto Oceánico es una iniciativa de pescadores artesanales y emprendimientos gastronómicos de la costa

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13 de febrero de 2021 a las 05:04

Hace algunas semanas Andrés Milessi, biólogo y coordinador de la ong Oceanosanos, se refirió en entrevista con El Observador a la situación de la pesca en aguas uruguayas y, entre otras cosas, habló de cómo debería comportarse el consumidor ante la oferta de determinadas especies de las que aseguran que tienen peligros de sustentabilidad.

Entre sus respuestas, Milessi decía lo siguiente: “Las principales especies que se capturan, como la merluza, la corvina, la pescadilla o un pequeño tiburón llamado gatuzo, están sobreexplotadas. Lo que se pesca, y que está en las góndolas de los supermercados, está sobreexplotado. Necesitamos empoderar a la gente para que prefiera no comprar esas especies y se incline por otras cuya captura no represente un peligro para la sustentabilidad. (…) Lo que aconsejamos, y no es ninguna normativa, es evitar el consumo de esas especies. Si vas a un restaurante, preguntás por la pesca del día y te dicen gatuzo o angelito, mejor comete un chivito o una hamburguesa. Porque a partir de ese cambio en el consumo la cadena se empieza a transformar”.

Después de la publicación, las declaraciones de Milessi empezaron a girar dentro de la comunidad uruguaya de pescadores. Y fueron tratadas, sobre todo, por Pacto Oceánico, un proyecto inaugurado hace un par de años que une a pescadores artesanales y emprendedores gastronómicos de la costa bajo un objetivo en común: mantener el equilibrio del ecosistema marítimo y fortalecer los lazos entre la pesca artesanal, los restaurantes y los consumidores.

Si bien desde Pacto Oceánico aseguran haber trabajado en conjunto con Oceanosanos en otras ocasiones y tienen objetivos similares, se refirieron a las declaraciones de Milessi apuntando que la realidad de los pescadores artesanales es demasiado compleja para reducirse a algo que mencionaron como una “simplificación”.

Así lo explicó Jorge Fuster, pescador artesanal afincado en Maldonado y uno de los responsables de Pacto Oceánico, a El Observador: “Cuando se tiene una especie en extinción se trata de restringir al máximo la pesca incidental –Ndr: capturar la especie de manera involuntaria–, pero se sabe que siempre un poco terminará sucediendo. La situación, entonces, es la siguiente: ¿qué hacemos cuando se pesca de manera incidental una de esas especies? ¿La devolvemos muerta al mar o la aprovechamos para su consumo? El daño ecológico, teóricamente, ya estaría hecho. Está claro que hay que evitarlo, pero no creemos que en caso de que suceda lo mejor sea decirle al consumidor ‘no lo comas’”.

En ese sentido, Fuster se refirió específicamente a la situación planteada por Milessi sobre la preferencia de otro tipo de alimento frente al ofrecimiento de especies como las del tiburón gatuzo o el angelito. “Creemos es que la apelación es equivocada. Si vos llegás a un restaurante y hay corvina, merluza, angelito o gatuzo, más que pedir un chivito hay que preguntar de dónde proviene ese pescado. Interiorizarse de lo que pasó detrás de esa pesca. Porque está bastante claro y aceptado que la pesca artesanal no depreda. No sobreexplota. Por definición, la pesca artesanal es una explotación de pequeña escala, si no sería industrial. De hecho, eso es la génesis del Pacto Oceánico: trabajar en conjunto con el mercado gastronómico para promocionar la pesca local, artesanal como una manera de conocer el origen del producto, de apoyar a la comunidad costera. Con el razonamiento anterior, si pedís una hamburguesa tenés que pensar que puede venir del abigeato. O de la faena clandestina. No creemos que esa sea la manera de combatir este tipo de prácticas repudiables. Buenas y malas prácticas hay en los procesos de la carne, en la pesca y en la agricultura”.

Desde la organización piden que, más que rechazar un tipo de pesca, se pregunte por su origen

Una discusión de pesca

La pesca está cargada de variables. Las condiciones cambian cada día, a cada hora. Importa el viento, la temperatura, la zona, la estación, las mareas y hasta las fases de la luna. Un pescador puede no estar sacando nada y, unos metros al sur, otro puede estar teniendo uno de sus mejores días. Sobre esas bases se asienta un arte milenario en el que la experiencia y la observación juegan un rol fundamental. Y es por eso mismo que Fuster asegura que, en el marco de aseveraciones científicas, nunca se debe dejar afuera al ojo avizor del pescador.

“Desde Pacto Oceánico queremos trabajar en conjunto con la ciencia, pero no apoyamos que se erija como autoridad máxima en una actividad que se basa mucho en la experiencia de embarcarse todos los días. La discusión, a fin de cuentas, es una discusión sobre pesca. Y la pesca tiene muchísimas variables, es observación y experiencia. Por eso los pescadores veteranos siempre son los que más pescan. Han acumulado una sabiduría que solo los años te dan. Hay un ala de la ciencia que ha jerarquizado el conocimiento en distintas categorías, y eso es aceptable y respetable. El tema es que el conocimiento científico siempre está al tope de esa jerarquía y el conocimiento de los pescadores se toma en cuenta cuando es funcional a lo que quieren avalar”.

Lo que dice el pescador busca, de alguna manera, acompañar lo que últimamente asegura que han visto en el agua: que la cantidad de angelitos y gatuzos que están saliendo no se condicen con su aparente situación problemática.

Está claro que si hay una especie en peligro no la vamos a pescar. Nosotros para bien o para mal nos tenemos que regir por lo que diga DINARA, que es el organismo oficial. Por ejemplo, el cangrejo sirí tiene prohibido el permiso de pesca en el mar y no lo pescamos. Pero si vamos a una zona en la que se supone que no debería haber angelito, utilizamos un equipo de pesca que no es para esa especie y aún así no hay cómo evitar que te vengas con diez o quince ejemplares, algo está pasando. En general, los estudios mencionados se basan en especies 'endémicas' y por eso toman desde, por ejemplo, Río de Janeiro hasta la Patagonia. Y eso quizás desde el punto de vista científico esté bien, pero desde el punto de vista de la pesca no. Lo vemos en el agua: a veces estás pescando en un lugar y no sacás nada. Y 400 metros adelante no parás de sacar. No hay que olvidarse que el pescado se mueve”.

Pesca artesanal en Pirápolis

¿Qué está comiendo la gente?

Uruguay es carnívoro. Y la tendencia es difícil de revertir: los kilos de carne vacuna que la sociedad uruguaya engulle por año son aplanadoramente superiores al escaso pescado que se consume. Con varios kilómetros de costa fértil y un caudal de especies para nada despreciable, los pescadores artesanales buscan que los recursos del mar estén cada vez más presentes en las mesas locales. De a poco, dicen, van ganando terreno. La gente se está animando a probar.

“Se nota que la gente se está abriendo a otras especies. A los restaurantes le cuesta muchísimo y es entendible, porque los clientes se sientan y les piden lenguado o brótola. Y ahí tienen que empezar a remar, a explicar, y muchas veces el consumidor no termina de entender", explica Fuster.  

"En mi caso y en otros de los que integran el grupo, estamos muy volcados al consumo directo y particular. Y ese consumidor está mucho más abierto a probar otras cosas. A mí, básicamente, llegan y me preguntan qué saqué y se llevan eso. Hay alguno que puede ser fanático de alguna especie, pero en general la gente se anima.”

La situación es promisoria, entonces, para Pacto Oceánico, que tiende a la acción de fomentar la diversificación de las especies que se consumen como una de sus bases fundamentales.

“En eso estamos de acuerdo con Oceanosanos”, agregael pescador. “Es muy importante que se abra la oferta a todas las especies locales de acá porque eso le quita presión a un único recurso. Para el pescador además es importante, porque puede esperar a que se consuma la pesca del día, lo que sacó. En ese esquema los restaurantes son claves para el proceso, porque si ellos no lo ponen en la carta, la gente no lo pide. Puede haber una preferencia puntual, como pasa con los cortes de la carne, pero prácticamente todas las especies del Uruguay son buenas, y todas, salvo alguna excepción, las podés preparar sin espinas”, concluye.

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