Peter Spradling se fue a los 22 años de Uruguay para continuar sus estudios en Estados Unidos. A esa edad, ya había tenido alguna experiencia en el mundo empresarial, aunque nada concreto.
Siempre tuvo una preocupación: la dificultad de los emprendimientos latinoamericanos para conseguir fondos y exportar. En sus palabras, en algunas regiones del mundo sigue vigente ese preconcepto que discrimina proyectos por tener origen en Latinoamerica.
Una vez que terminó los estudios, se instaló en EEUU y comenzó a trabajar. En determinado momento, se dio cuenta de que era hora de fundar una empresa para poder ayudar a estos emprendedores a llegar con sus productos.
Unos días antes de la pandemia, consiguieron el primer inversor que financiara Marco. Luego de eso, no han parado de crecer. Recientemente, recaudaron US$ 7 millones en fondos iniciales y US$ 75 millones en una línea de crédito, liderada por dos fondos de inversiones.
Con esta inyección de dinero, esperan poder ayudar a las empresas de estas latitudes para llegar a otros continentes. A su vez, agrandaron su plantilla de 10 personas a 22 y proyectan que Montevideo será la oficina más grande.
Spradling nunca dejó de tener contacto con Uruguay, ya sea por compromisos puntuales así como también ocasiones donde viene a vacacionar. De cara al largo plazo, espera poder volver, mientras tanto se dedicará a su vida profesional.
¿En qué momento llega este levantamiento de capital?
En un momento de pleno crecimiento. Hace un par de semanas éramos todavía unas 10 personas y ahora duplicamos el equipo a 22. Tenemos planeado que para principio del año que viene, Montevideo sea nuestra oficina más grande.
También nuestra llegada cambió. Antes financiábamos facturas solo hacia EEUU, ahora lo hacemos hacia otros continentes como Europa o incluso países como Canadá.
¿Cuál es el objetivo que tiene Marco?
Es ayudar a pymes exportadoras. Esa fue la primera razón por la que arrancamos la empresa. Al ser de Uruguay, sé que para poder crecer, tenés que ver por fuera de las fronteras. Y al ser una empresa pequeña, que quiere crecer en otros continentes, se suele complicar desde el punto de vista financiero.
La banca suele ser muy complicada y es muy difícil tener la liquidez suficiente para poder dar el paso de crecer. Esa es la misión de la empresa, que es llegar a las pymes exportadoras y darles productos financieros para ayudarlos a crecer.
¿Tuvo problemas de este tipo cuando comenzó a trabajar?
Sí. Yo tenía una empresa en el rubro de las exportaciones y se me complicaba mucho buscar financiamiento. Si bien yo estaba en EEUU, al hacer negocios con Latinoamerica solían aparecer trabas por parte de los bancos.
Tienen esa mentalidad del pasado, que en los países de América Latina hay mucho más riesgo. Pero la realidad es que no es así. Entonces, yo quiero romper ese marco para tratar de cambiar un poco la mentalidad.
¿Se imaginó estar en un rubro como este?
La verdad que no, sobre todo porque nunca pensé tener la experiencia para manejar un negocio internacional que trabaja en 20 países. Las financiaciones que hemos conseguido, nos han ayudado muchísimo, sobre todo a contratar personal con experiencia.
¿Cómo afectó la pandemia?
Arrancamos unos días antes de la pandemia. Estábamos en Uruguay en marzo y teníamos solo un inversor adentro del proyecto, mientras juntábamos más plata para empezar el negocio.
Justo cerramos la inversión antes de que se desatara todo, eso nos dio capital para empezar a crecer.
¿Mantiene contacto con Uruguay?
Sí, trato de ir lo más seguido posible. Por lo que más voy ahora, es que mis amigos se están casando. Siempre fui todos los años, pero ahora como vamos a tener una oficina grande en Montevideo, estoy viendo de pasar más tiempo allá. Eso será más de cara al futuro.