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Pidieron la renuncia de la alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, por no condenar al gobierno de Beijing.

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Piden la renuncia de Bachelet por no condenar la situación de los uigures en China

Organismos internacionales en la materia y académicos manifestaron disgusto por los resultados de la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU al país asiático

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04 de junio de 2022 a las 05:01

Organismos no gubernamentales de derechos humanos criticaron los resultados de la reciente visita a China de la alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, y pidieron su renuncia por no condenar al gobierno de Beijing.

La visita incluyó la lejana región occidental de Xinjiang, donde se denuncia que casi un millón de ciudadanos chinos de la minoría uigur permanecen en campos de reeducación acusados de terrorismo, y son sometidos a diversas formas de violencia estatal.

“Creo que los uigures se sienten profundamente traicionados”, dijo a Bloomberg el antropólogo alemán Adrian Senz, experto en estudios sobre China de la Fundación Memorial Víctimas del Comunismo, que calificó a la gira como un “desastre” y pidió la dimisión de la funcionaria.

A su vez, la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnes Callamard, afirmó en comunicado que "la visita de la Alta comisionada se caracterizó por tomarse fotos con altos funcionarios del gobierno y la manipulación de las declaraciones por los medios estatales chinos, dando la impresión de que participó directamente en un ejercicio de propaganda altamente predecible" del gobierno chino.

La expresidenta chilena, que pasó por tortura durante su prisión en la dictadura de Augusto Pinochet, realizó la semana pasada una visita a China que incluyó la región de Xinjiang, donde habita la minoría uigur, mayoritariamente musulmana.

Bachelet dijo en una conferencia de prensa al fin de la gira que no se había tratado de una” investigación” de su oficina pero que igual instó a las autoridades chinas a “revisar sus políticas antiterroristas para garantizar que cumplen con las normas internacionales de derechos humanos”.

En vísperas del viaje, un consorcio de catorce medios europeos, entre ellos la cadena británica BBC, Le Monde de Paris y El País de Madrid publicaron miles de fotografías e información confidencial sobre el sistema de encarcelamiento masivo y secreto de los uigures, presuntamente hackeada de archivos policiales chinos de la región.

Se trató de la primera gira a China de un alto funcionario del área de derechos humanos de Naciones Unidas en 17 años, e incluyó la región gobierno de Beijing está acusado de someter a amplios sectores de población a trabajos forzados, de separar familias y hasta de esterilizar a las mujeres de la minoría uigur.

Bachelet aseguró haber escuchado los reproches sobre su presunta falta de críticas al gobierno chino pero aseguró que había hablado "con franqueza" a los dirigentes comunistas y negó que la recorrida a la región haya sido tutelada por las autoridades chinas, según consignó AFP.

 A su vez, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Zhao Lijian, consideró que el viaje de Bachelet había “aclarado informaciones erróneas” sobre la situación en Xinjiang

“Todos los amigos extranjeros que han visitado Xinjiang llegarán a una conclusión justa y objetiva, como la misma alta comisionada”, agregó, dado que “China otorga gran importancia a las causas de derechos humanos de las Naciones Unidas y estamos dispuestos a desempeñar un papel más importante”.

En los archivos divulgados consta la orden que tienen los policías de tirar a matar cuando alguno de los internados, que en su mayoría son iugures pero también de otras minorías, intentan escapar.

La información filtrada confirma con un detalle sin precedentes la existencia de esos campos de “reeducación" y de prisiones formales como dos sistemas distintos pero relacionados de detención masiva de las minorías.

Según el gobierno chino, estas instalaciones construidas en la región occidental del país desde 2017, son “centros de capacitación laboral” creados como parte de una campaña antiterrorista y niega tajantemente las acusaciones de genocidio.

La región integra la República Autónoma Uigur de Xinjiang, vecina al antiguo Turkestan Oriental, que fue incorporada a la República Popular China tras la guerra civil que terminó en 1949.

Por Xinjiang pasaba la antigua Ruta de la Seda y en la actualidad existen movimientos “de liberación” que abogan por la independencia total del gobierno de Beijing y están acusados de cometer actos de violencia.

“Lo que China está haciendo en Xinjiang no es contraterrorismo”, dijo Zenz, que criticó a Bachelet acusándola de encubrir las acciones del país asiático.

“Si se analizan las razones por las que las que se encierra a las personas, se trata de discriminación religiosa y asimilación cultural”.

Las críticas fueron compartidas por Sophie Richardson, directora para China de Human Rights Watch, que también declaró a Bloomberg TV que el viaje de Bachelet había “logrado exactamente lo que el Gobierno chino quería: una falta casi total de críticas a su historial de derechos humanos”.

“Quizás lo peor de todo es que las soluciones que propuso la alta comisionada son precisamente las que se han intentado en el pasado y han fracasado, y efectivamente permiten al Gobierno chino cometer violaciones aún peores de los derechos humanos”, agregó.

También William Nee, coordinador de investigación y defensa de Chinese Human Rights Defenders, dijo que las declaraciones de Bachelet eran demasiado “débiles para la gravedad de la situación”, según señaló en un correo electrónico a Bloomberg News.

"Renunciar es lo único que ella debería hacer por el Consejo de los Derechos Humanos", dijo Dilxat Raxit, portavoz del Grupo de defensa del Congreso mundial uigur.

El director ejecutivo de Human Rights Watch, Kenneth Roth, restó importancia al argumento de Bachelet de que su visita fue valiosa porque pudo hablar con franqueza a los funcionarios chinos.

"Ese tipo de conversaciones tras bambalinas es justo lo que el gobierno chino quiere, sin informes públicos, sin presión para poner fin a su intensa represión contra los uigures y otros", señaló Roth por twitter.

En su rueda de prensa por videoconferencia, Bachelet instó a China a evitar tomar "medidas arbitrarias" en la campaña "antiterrorista" que las autoridades llevan a cabo en Xinjiang.

"Somos conscientes de la cantidad de gente que está buscando noticias de sus seres queridos. Esta y otras cuestiones fueron mencionadas ante las autoridades", afirmó, citada por la agencia de noticias AFP.

El informe anual de derechos humanos publicado en marzo pasado, el Departamento de Estado de Estados Unidos acusó al Gobierno chino de “crímenes contra la humanidad” y reafirmó la decisión de etiquetar el trato de China a la minoría uigur en la región occidental de Xijiang como “genocidio”.

El presidente chino, Xi Jinping, replicó pidiendo no usar el tema de los derechos humanos con fines políticos ni aplicarle una doble vara ya que “cada país tiene una situación diferente" que habilita a que cada país siga "su propia senda de desarrollo en esa materia.

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