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21 de febrero de 2012 19:58 hs

Fue un golpe de lleno en el medio del mentón. De esos que tiran a la lona, que hacer perder la conciencia por algunos segundos, y que cuando se despierta, duele. Peñarol se encontró así, como si el césped del Centenario fuera la lona del cuadrilátero. Y así, sin aire, boca arriba y mirando el cielo, se dio cuenta que el sueño de la Libertadores 2011 le había quedado lejísimos.

Fue la misma sensación de los hinchas, que mientras veían la impotencia de un equipo que lanzaba pelotazos y buscaba un espacio que no había aparecido en todo el segundo tiempo, se daban cuenta de que el partido se resumía a la lucha entre un candidato a ganar la Libertadores y otro que perdió su juego, su norte, su idea. Que solo le quedó el aliento de la hinchada, y que de ahora en más luchará desesperadamente por obtener el segundo peldaño del grupo, aunque sabiendo que ya eso sería un triunfo insospechado.

Fue también un resumen de estilos. Un equipo que trajo 16 jugadores nuevos para intentar ganar la Libertadores, que tiene figuras de la selección colombiana y que se demostró como un equipo, en toda la extensión de la palabra. Que casi no erró pases en todo el primer tiempo, y que jugó con el manual de la Libertadores: bien parado atrás y con jugadores desnivelantes arriba para complicar al fondo rival.

Del otro lado, un Peñarol que tuvo las ganas, el empuje de la hinchada, y que hasta por algún momento del primer tiempo logró arrinconar al rival, pero que jugó siempre como si faltaran cinco minutos para terminar el partido. Presionado porque esta noche se jugaba buena parte de la chance de seguir en la Copa, el carbonero no tuvo freno, no tuvo calma, no se construyó de atrás y hacia adelante, como tanto resultado le había dado hace un año. Y así, le dio metros a los talentosos hombres de ofensiva colombianos, que lo aprovecharon al 100%.

Como hace una semana ante Godoy Cruz, el carbonero había salió decidido a pisar fuerte y dominar al rival de entrada. Así tuvo un par de chances –hasta un foul al borde del área no cobrado y una ocasión clarísima anulada por offside inexistente-, pero también le dio pie a los colombianos para que lastimaran. Paró un 4-3-3 –con Estoyanoff pegado a la raya y por momentos perdido, a mitad de camino de la zona de volantes y el área-, y ahí empezó a quebrar la figura y estirar sus líneas. Ya en las primeras de cambio, las subidas de Milito Silva o Darío Rodríguez dejaron huecos en el fondo, pero fue a los 8 que el capitán se fue y no volvió, Milito Silva perdió en el uno a uno, Valdez rechazo en el medio y Macnelly Torres jugo rápido a la punta para que apareciera el volante Córdoba y le pagara cruzado para poner el 1-0.

Pero Peñarol siguió yendo. Freitas se hizo fuerte desde la salida, y buscó por arriba o por abajo a Zaleyeta o Mora para Pivotear. Aguiar también buscó pasar e ir y el carbonero se fue haciendo cada vez más frontal. Y preocupó al fondo colombiano, es cierto, pero también, al no ser efectivo en el último pase, dejó todo servido para las rápidas contras de Nacional, que si erró cinco pases en todo el primer tiempo fue mucho. Por eso, cada pelota perdida en ataque de Peñarol era un suplicio atrás.

El equipo de pasó a dejar cuatro atrás, pero también así perdió peso arriba, porque la zaga colombiana cerró bien en cada oportunidad que el carbonero buscó en el área. Y en el pase corto y rápido Nacional siguió complicando; buscando por los costados o pateando de afuera, cada vez que la zaga aurinegra cedía algún espacio.

Llegó el segundo tiempo, y con él la desesperación. Peñarol se fue desbocando, se fue convenciendo que el camino estaba en mandar centros, en acumular gente arriba, aunque no se encontrara ni una ventanita de fútbol. Y enfrente, un rival que hacía todo fácil, que pasaba de defensa ataque en dos pases, que ganaba en velocidad y también cuando la pelota era la que corría.

Y pasó lo que tenía que pasar. Primero, una pelota en el travesaño. Y después, un gol. Y otro. Y otro. Cada uno, un golpe más duro. Porque además borró de un plumazo la imagen de 2011 y e hizo volver a aquellas copas en la que los hinchas sentían que el de enfrente jugaba a otra cosa distinta. Jugaba al fútbol.

Es cierto, le quedan cuatro partidos al carbonero, y de hecho en la Copa pasada clasificó con nueve puntos. Sin embargo, lo de esta noche fue muchísimo más profundo. Fue el darse cuenta que el sueño de la Libertadores 2011 se esfumó.

Ficha técnica
Peñarol: Fabián Carini, Juan Álvez, Marcelo Silva, Carlos Valdez, Darío Rodríguez, Luis Aguiar, Nicolás Freitas, Sebastián Cristóforo, Fabián Estoyanoff, Rodrigo Mora y Marcelo Zalayeta. Director Técnico: Gregorio Pérez.

Nacional de Medellín: Gastón Pezzuti; Elkin Calle, Cristian Tula, Alexis Henríquez, Farid Díaz; Jhon Valoy, Alexander Mejía, Jherson Córdoba; Macnelly Torres; Luis Mosquera y Dorlan Pabón. Director Técnico: Santiago Escobar.

Jueces: Carlos Amarilla; Nicolás Yegros y Carlos Cáceres (terna de Paraguay).

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