Uruguay comenzó a transitar el camino de la descentralización del conocimiento médico. El 12 de setiembre se realizó la primera experiencia del proyecto ECHO, un método de asistencia de pacientes y formación de profesionales por el cual médicos del interior del país aprenden nuevos tratamientos que les permiten tratar a sus pacientes sin que tengan que viajar a Montevideo. De los 15 departamentos con equipos médicos que integran el proyecto, once participaron en esta primera edición.
El proyecto local es liderado por el médico Henry Cohen, profesor titular de la cátedra de Gastroenterología de la Facultad de Medicina y por ahora se concentra en casos de HIV y Hepatitis C. El año que viene también se aplicará a la anemia y esperan poder abarcar cinco enfermedades más (que aún no han sido definidas).
Para lograr la primera experiencia ECHO en el país, fue necesario formar un equipo integrado por representantes de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), y de la Federación Médica del Interior (FEMI), que es donde se atiende a los pacientes. A su vez la Facultad de Medicina forma a los médicos y la fundación Peluffo Giguens presta la tecnología del centro de telemedicina para comunicar a los médicos del interior con los de la capital. En tanto, el Fondo Nacional de Recursos (FNR) financia los tratamientos de ambas enfermedades.
Once años atrás el doctor Sanjeev Arora se cansó de que en el estado de New México, Estados Unidos, sus pacientes enfermos de Hepatitis C tuvieran que trasladarse cientos de kilómetros para tratarse. Fue para solucionar ese problema que desarrolló ECHO en la Universidad de New México y logró que 24 clínicas del estado norteamericano tengan hoy el programa en funcionamiento. Siete años después, Cohen conoció el proyecto y planteó a autoridades de ASSE y al decano de la Facultad de Medicina, Fernando Tomasina, la idea de implementarlo en Uruguay.
La idea central de ECHO es que el conocimiento de algunos profesionales pueda llegar a médicos de cualquier rincón del país y que eso permita a los usuarios contar con un tratamiento de calidad en su pueblo o ciudad sin que deban trasladarse.
“Yo por ser profesor no soy el único que puede tratar a un paciente con reflujo o con lo que fuera. Cualquier persona capacitada puede tratarlo. El saber no tiene dueño y lo que más importa es que más pacientes lleguen al conocimiento médico. Es decir, democratizar la asistencia de los pacientes”, dijo Cohen a El Observador.
Con este sistema, se logra diagnosticar a más personas, lo que se traduce en más cantidad de tratamientos. “Al diagnosticar pacientes que antes no lo estaban vamos a tener que invertir. Pero es mucho mejor para cualquier sistema sanitario y humano invertir hoy en el tratamiento de un paciente que tenga una Hepatitis C en etapas avanzadas y evitar que llegue a la hepatitis crónica, a la cirrosis, al cáncer de hígado y a la muerte”, explicó el profesor.
Ni ateneo ni telemedicina
Aunque los médicos se conectan entre sí a través de internet y exponen casos, el proyecto ECHO no es un ateneo médico ni funciona como telemedicina. “Primero, los médicos del interior mandan el resumen de la historia a Montevideo para que los profesores sepan cuál es el problema. Los departamentos se conectan con los técnicos de la capital al mismo tiempo, plantean el resumen de la historia en minutos y dicen cuál es el problema. Los otros escuchan, pueden participar, preguntar. Durante dos horas saben que tienen que dedicarse a eso”, señaló Cohen.
El nombre del paciente es confidencial. Los profesores en Montevideo no los tratan, sino que enseñan a los médicos del interior a hacerlo.