La sorprendente NBA estuvo en peligro el año pasado. La Liga decía que 22 de los 30 equipos operaban con perdidas. Entonces los dueños de las franquicias pretendían colocar un reparto igualitario de ingresos y un tope salarial duro. Pero los jugadores se opusieron. El hecho es que la solución apareció, se jugó, todos celebraron y la mayor liga de básquetbol del mundo sigue su curso. Y hoy están todos nuevamente inmersos en la locura de armar los nuevos equipos sin poder controlar las billeteras.
Por amor a la camiseta
Los clubes llevan gastados más de US$ 850 millones en pases y renovaciones de contratos