La trágica madrugada del 25 de agosto de 2019 será recordada por el drama humano que se vivió en una humilde casa en Ciudad del Plata.
El triste episodio fue ampliamente comentado en prensa y redes sociales durante los últimos días. Una madre joven sin dinero sale a la noche a trabajar para alimentar a sus cuatro hijos. Deja en custodia del hogar a su hija mayor –de 12 años– que en el medio de la noche constata que el bebé de la familia había dejado de respirar.
La madre llega con las primeras luces del día y se encuentra con el desolador panorama. La autopsia reveló que el bebé murió de muerte blanca –o súbita. Se trata de una patología inexplicable para la ciencia en la que el niño deja de respirar y se apaga. Muere.
Triste, simple y brutalmente real.
Eso fue lo que sucedió en esa casa de Ciudad del Plata donde una madre sola mantenía el hogar. Donde la figura paterna –o la presencia de un hombre– brillaba por su ausencia. La mujer menor de 30 años mantenía en buen estado de salud y al día con la instrucción sanitaria y educativa a sus cuatro críos. Nada que reprochar. Una de tantas heroínas anónimas que crían niños solas ante la indiferencia de pares, vecinos, organizaciones sociales que no dan abasto y el Estado.
Las primeras informaciones que cayeron como un balde de agua fría fueron en los noticieros de la noche donde el drama cobró una resonancia increíble. Se emitieron comentarios sin chequear, se ahondó en el morbo de la situación y se ubicó a la madre en un lugar que debería avergonzar a cualquiera que tenga un mínimo de humanidad.
La mujer fue escrachada por estar ausente durante la noche y dejar sus hijos a cargo de su hija mayor de 12 años. Ella tiene 28, por lo que una simple cuenta arroja que fue madre a los 16 años. Falta de dinero, madre adolescente, cuatro hijos, ausencia de un padre, prostituta: los elementos adecuados para armar una tormenta mediática y sacar a relucir lo peor de la sociedad juzgando y opinando.
Luego vino la Justicia y su fallo, que también generó otra oleada de críticas. Editoriales, tertulias indignadas, discusiones en Twitter donde aparece cuestionado el “modelo patriarcal” que guiaría –según las feministas radicales– las decisiones judiciales en Uruguay.
La joven fue acusada de un delito de omisión de los deberes inherentes a la patria potestad por el hecho de dejar solos a cuatro menores durante un tiempo prolongado. “La madre tenía que haber solicitado el apoyo de un adulto para que se quedara con los niños esa noche”, según sostuvo la fiscal de Libertad, Flavia Cedrez, citada en El País. Lo increíble del asunto es que el bebé hubiera muerto igual, con la madre durmiendo a su lado o trabajando.
Esta triste historia es en sí es una cadena de despropósitos, falta de sentido común, sensibilidad, manipulación, egoísmo, ausencia del Estado y genera sentimientos de tristeza, dolor, indignación, confusión y rabia.
Al terminar estas líneas aparece en el hilo de Twitter un mensaje de la activista Andrea Tuana, directora de la oenegé El Paso solicitando contactarse con la madre que perdió al hijo por muerte súbita para brindarle asistencia. Una buena señal que llega tarde pero que alimenta la esperanza de que no todo está perdido.