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Precios justos para todas y todos

"La FAO cuenta con Uruguay como país líder que sirve de ejemplo con las medidas que ha estado tomando"

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01 de mayo de 2020 a las 22:45

Por Rubén Flores Agreda (*), especial para El Observador

El ministro de Desarrollo Social, Pablo Bartol, anunció hace unos días que Uruguay trabaja junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en desarrollar una herramienta de seguimiento de los precios de los alimentos incluidos en las canastas que distribuye el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

Días después, su colega de Ganadería Agricultura y Pesca, Carlos María Uriarte, tuvo un desempeño destacado el pasado miércoles 22, ante 33 de sus pares de las Américas. En su alocución, que reseñó El Observador Agropecuario, el titular pidió coordinar entre países del hemisferio para que los que producen puedan vender alimentos a los que los necesiten.

Uriarte destacó la “deuda histórica” de la región y la oportunidad que tenemos de saldarla con esta crisis. Ya que se está dificultando la llegada a los mercados tradicionales, se podría aumentar el comercio hemisférico.

Pero a la hora de pensar en este cambio de paradigma en lo que es la tradición de exportar hacia Europa y grandes mercados como China, Uriarte instó a “hacerlo a un precio justo” para que el abastecimiento pueda mantenerse sin abusos, ni arriesgar las “cadenas productivas que nos aseguran alimentos para todos los americanos”.

Para lograrlo, el ministro recomendó trabajar en identificar barreras y evaluar formas de financiamiento que permitan lograr precios aceptables para ambas partes.

Lo manifestado por estos dos ministros muestra las dos caras que están en juego en cuanto a precios en la cadena alimentaria: por un lado, el precio de compra para el que consume y por otro el precio de venta para el que produce. Ambos necesitan poder alimentarse y cubrir sus necesidades.

Pero, además, lo planteado por Bartol es la expresión nacional de lo que ocurre a nivel regional, planteado por Uriarte. Ver estos dos puntos de vista en paralelo, es una excelente forma de ver lo importante que es el seguimiento de los precios de alimentos, para poder mantener las cadenas alimentarias en funcionamiento.

Necesitamos que la gente pueda comprar y los países importar los víveres que necesiten, pero a su vez, debemos permitir que los productores puedan llevar su mercadería a los puntos de venta y cobren un precio que les permita seguir produciendo.

Además, no solo se trata de cantidades, se trata de cuidar la calidad de los productos que se venden en el mercado interno y en el mercado regional. La calidad tiene un precio, claro, pero debemos avanzar en establecer cuál es el precio adecuado para todos, que no genere hambre o dificultades en ninguno de los extremos de la cadena y que todos tengamos acceso a alimentos saludables.

En cuanto a volcar nuestra mirada hacia la región como posible mercado de exportación, también podemos hacer un paralelo con la apuesta a circuitos cortos y de cercanía en el mercado interno, favorecer el vínculo más cercano y directo entre productor y consumidor, así como los comercios pequeños, donde la cantidad de contactos es más reducida que en las grandes superficies.

A nivel macro, en la región, de acuerdo al informe sobre Seguridad Alimentaria bajo la Pandemia de COVID-19 entregado por la FAO a los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) esta semana, Uruguay figura entre los países que podrían sufrir una alteración en los precios domésticos de los alimentos debido a disrupciones en los flujos de exportaciones de alimentos.

Esto se debe a que las condiciones de exportación probablemente vayan a mejorar y eso podría hacer que los productores favorezcan aún más el mercado externo ante el interno, generando un aumento de precios para el consumidor uruguayo.

En tal sentido será importante pensar en herramientas que permitan asegurar el abastecimiento de alimentos adecuados para la población local y en formas de asegurar que quienes puedan hacerlo, sean solidarios en estos tiempos particulares.

Juntos podemos, hace falta más colaboración y más soluciones conjuntas y negociadas para salir de esta crisis con la cabeza en alto.

La FAO cuenta con Uruguay como país líder que sirve de ejemplo con las medidas que ha estado tomando.

También admiramos la extraordinaria solidaridad de los uruguayos que se expresa a través de las numerosas ollas populares, donaciones de alimentos por parte de organizaciones de productores agropecuarios y otras iniciativas de la sociedad civil.

(*) representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ad ínterim en Uruguay

Rubén Flores Agreda.

 

 

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