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Prisión por homicidio intencional para el conductor que atropelló a un joven en Pocitos

Se lo acusó del delito porque debió prever que con su conducta podía matar a alguien; irá 120 días a la cárcel mientras espera el juicio

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25 de septiembre de 2018 a las 21:09

El conductor de 23 años que atropelló a un joven de 19 años corriendo picadas en la rambla de Pocitos fue imputado por delito de homicidio intencional de dolo eventual. El juez José María Gómez hizo lugar al pedido del fiscal de Homicidios, Juan Gómez, y decidió encerrarlo 120 días en prisión preventiva a la espera del juicio oral. 

Según explicó el fiscal, este delito se le imputa a quien realiza una acción ilegal a sabiendas de que era previsible que otras personas fueran dañadas. El juez aceptó el argumento de la fiscalía de que, por el tipo de delito que se trataba, cuya pena es de entre 12 meses de prisión a 12 años de penitenciaría, existía riesgo de que el joven intentara fugarse para preservar su libertad. 

El magistrado, de hecho, dijo que podría recaerle un castigo de entre ocho y diez años de cárcel. 

El homicidio ocurrió a las 00:40 del pasado sábado, cuando el ahora imputado, que trabaja como conductor profesional, corría una carrera con otra persona a la altura de la Rambla República del Perú y Marco Bruto. Cuando el joven de 19 años se tiró a cruzar la calle fue embestido por el Mitsubishi Lancer que conducía el detenido.

Las imágenes de las cámaras de seguridad del lugar muestran el momento en el que la víctima al ver a los vehículos que se acercan en su dirección, toma carrera hasta casi llegar al cantero. El imputado intentó esquivarlo pero iba tan rápido que no pudo evitar golpear al joven que falleció en el lugar. El fiscal señaló durante la audiencia que tras intentar esquivar a su víctima el auto terminó chocando con otro vehículo y con un contenedor de basura, en momentos en los que en la vereda se encontraban otras personas, por lo que el número de víctimas pudo haber sido mayor. 

Las pericias permitieron probar que el joven no había consumido alcohol, lo que podía ser considerado un agravante. Además, no se fugó del lugar del crimen, y reconoció que al momento de atropellar al fallecido se encontraba jugando una carrera.

Pese a eso, la Fiscalía consideró necesario encerrarlo en prisión ante el riesgo de que entorpeciera la investigación al pedirle a varios testigos –entre quienes se encuentran sus amigos- que declaren falsamente. De hecho, Gómez dijo que algunos de los testimonios aportados por ellos habían sido arreglados para favorecer al detenido cuando declararon ante la Fiscalía. 

Al término de la audiencia Gómez reflexionó: “Si les gusta la velocidad cuentan con autódromos, cuentan con lugares para cumplir esa actividad pero poner en peligro la vida de cualquier ciudadano, yendo a esa velocidad... se vuelven un arma y contra eso con este pronunciamiento pretendemos que la sociedad observe esa inconducta”. 

Consultado sobre si cabría la posibilidad de imputarles algún delito a los otros conductores que participaron de la picada con desenlace fatal, Gómez dijo que participar de una picada no es un delito que se persiga penalmente y que solo quien atropelló al joven puede ser imputado por el homicidio. 

Conducir a velocidad excesiva es una falta pero, según dijo Jorge Pírez, uno de los dos jueces de Faltas de Montevideo a El Observador desde que estos existen, hace ya cinco años, no se emitió ni una sola sentencia de condena para castigar a infractores por competir en carrera de autos en la vía pública.

“Lamentablemente casi no llegan casos a los juzgados, y si llegan son muy pocos y con carencia de pruebas”, dijo Pírez y explicó que el problema radica en que la policía no reúne las pruebas contra los conductores y tampoco los detiene.

 

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