8 de marzo de 2013 21:01 hs

El Poder Ejecutivo considera recurrir nuevamente a medidas heterodoxas, como por ejemplo los acuerdos de precios con los supermercados y la rebaja de tarifas públicas, para hacer converger la inflación al rango objetivo de 4% a 6%. La inflación anual se aceleró a 9,89%, lo que confirmó la persistencia de las presiones sobre los precios domésticos.

Para los expertos, este tipo de medida tiene un efecto acotado y puntual sobre el Índice de Precio al Consumo (IPC) y no deberían incidir sobre las expectativas de mediano plazo de los agentes privados. La industria, en tanto, alerta que los márgenes de rentabilidad para las empresas son cada vez más acotados, por lo que resulta “complicado” mantener los precios. Reclaman además, proteger a los proveedores locales de los productos importados que ingresan al país cada vez en mayor número y facilidad, ayudados por un dólar barato.

En declaraciones a la prensa el vicepresidente de la República, Danilo Astori, dijo ayer que “el mes de febrero terminó con una inflación que tenemos que respetar por lo alta (0,99%) . Las tarifas de energía eléctrica jugaron un papel fundamental. Uno de los factores que más incidió fue la vivienda donde la energía tiene una fuerte influencia”, explicó el jerarca. Astori dejó abierta la posibilidad de apelar a las tarifas públicas como una herramienta de combate a la inflación al igual que los acuerdos de precios con los supermercados e industriales.
“En este momento, no tenemos un horizonte definido para recurrir a esta medida (acuerdo con supermercados), pero si lo hacemos será por un lapso. Cuando hablo de precios, también me refiero a las tarifas públicas porque tienen un peso importante en la inflación”, precisó Astori.

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Desde la Asociación de Supermercados (ASU), se confirmó a El Observador que por ahora no hubo contactos de Economía para aplicar una nuevo acuerdo de precios. Añadieron que para acceder al mismo, tendrían que analizar con más detalles los márgenes de rentabilidad del negocio.

El Ministerio de Economía ya recurrió en otras oportunidades a los acuerdos de precios con los privados para incidir sobre el IPC. A mediados de noviembre, y hasta el 31 de diciembre, el gobierno acordó con los supermercados y los industriales aplicar una política para congelar los precios durante ese período excluyendo frutas, verduras y carne, además de rebajar una lista de 200 productos/marca en 10%. Esta medida junto al plan UTE Premia que en diciembre bonificó la tarifa a buenos pagadores ayudó a llevar el IPC a 7,48% para el cierre de 2012, pero luego se dio un “efecto rebote” en los meses de enero y febrero con subas de precios de 1,9% y 0,99%.

Precisamente, la persistencia de las presiones inflacionarias llevaron a que el Banco Central (BCU) decidiera esta semana elevar los encajes marginales de los bancos en 5 puntos porcentuales –regirá desde el 1º de abril–, con el objetivo de restringir el crédito y, por ende, el consumo privado.

Ineficacia y dudas
Para la gerenta de la consultora Deloitte, Florencia Carriquiry, el hecho de que el gobierno vuelva a insinuar la aplicación de medidas “heterodoxas” para contener la inflación “no sorprende”.

“Ante este escenario de poca voluntad política para tomar medidas de endurecimiento de la política montería y fiscal, el camino de la heterodoxia con acuerdos de precios y uso de tarifas públicas se vuelve más frecuente”, explicó.
Carriquiry recordó que este tipo de instrumentos operan una única vez y tienden a “deteriorar” el clima de negocios. “Son medidas de corto plazo sobre el IPC de uno o dos meses, pero apenas caen los acuerdos persisten las presiones inflacionarias”.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Javier Carrau, mostró sus dudas sobre la posibilidad de los empresarios industriales para sostener los precios internos como lo hicieron en noviembre pasado.“La mayoría de los sectores estamos sufriendo una situación difícil. Si te suben los costos y el dólar sigue cayendo, es imposible colaborar”, alertó. Asimismo, denunció que ya ocurrió en el pasado que los supermercados trasladaron a los precios que pagan a los productores las rebajas acordadas con el Ministerio de Economía. “En el fondo, el que termina haciendo el esfuerzo es la industria”, criticó. Carrau reclamó el Ejecutivo una política más agresiva para defender la producción nacional de los bienes importados.

“Basta ir a los supermercados para ver los precios importados de panificados , chocolates, jabonería, que son importados en su mayoría de la Argentina. No queremos una revancha, pero ellos nos inundan con un mercado de tres millones” como el uruguayo.

Brasil también está complicado

El Índice de Precios al Consumidor Amplio de Brasil (IPCA) subió 0,6% en febrero, informó ayer el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), lo que superó a los 39 pronósticos de una encuesta de Reuters. Los analistas habían anticipado un alza de un 0,49%, según la mediana del sondeo, tras un incremento del 0,86% en enero. Con este dato, la inflación en los últimos 12 meses a febrero se aceleró a 6,31% desde el 6,15% de enero. El dato aumenta las expectativas de que el Banco Central suba las tasas de interés en los próximos meses. Por otro lado, el real brasileño trepó ayer a un máximo en diez meses (1,95 frente al dólar) luego de la publicación de las cifras de inflación, lo que desató especulaciones de que el Banco Central endurecerá la política monetaria.

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