12 de septiembre de 2013 12:24 hs

Gran Bretaña se embarcó este jueves en su mayor privatización en décadas cuando el Gobierno anunció sus planes de vender la mayor parte del servicio de correos Royal Mail, de propiedad estatal y fundado hace casi 500 años.

El Departamento de Comercio dijo que una salida a bolsa, a la que se oponen los sindicatos, se llevaría a cabo en las próximas semanas, dando al público la oportunidad de comprar acciones en la red postal. El 10 % de las acciones se dará al personal de Royal Mail.

El departamento dijo que el tamaño de la venta dependerá de las condiciones del mercado y los analistas sugieren que la salida a bolsa podría valorar a Royal Mail, que tiene sus raíces en un servicio fundado por el rey Enrique VIII en 1516, entre 2.000 y 3.000 millones de libras (entre US$ 3.000 y US$ 4.700 millones).

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"El Gobierno de su Majestad mantendrá flexibilidad en el tamaño de la participación que será vendida, ya que esto se verá influido por las condiciones del mercado en el momento de la transacción, la demanda de los inversores y el objetivo de garantizar que se consiga la rentabilidad para el contribuyente", dijo el Gobierno en un comunicado.

La venta sería una de las privatizaciones más significativas en Reino Unido desde el Gobierno conservador de John Major en la década de 1990. La predecesora de Major, Margaret Thatcher, fue pionera en ventas de empresas estatales pero no se atrevió a privatizar Royal Mail por su potencial polémica.

El ministro de Negocios, Michael Fallon, que dirige la venta del principal proveedor de correo británico, dijo que había suficiente demanda inversora para sacarla a bolsa y restó importancia a las posibilidades de que una posible huelga haga descarrilar los planes.

El sindicato de Trabajadores de Comunicación, que representa a la mayoría de los 150.000 repartidores del servicio, enviará papeletas para votar mañana una huelga si no se alcanza un acuerdo con Royal Mail sobre salarios y condiciones laborales tras la privatización.

El sindicato ha argumentado que la privatización podría poner en peligro puestos de trabajo y desembocar en un peor servicio, mientras que el Gobierno y la propia Royal Mail dicen que permitirá acceder al capital que la empresa necesita para modernizar su negocio y competir mejor en el próspero mercado de la paquetería.

"Seguimos convencidos de que la privatización es la decisión equivocada para Royal Mail (...) queremos el compromiso de que un gobierno laborista volvería a nacionalizar Royal Mail", dijo el secretario general del sindicato Billy Hayes, en referencia al principal partido de la oposición.

Una encuesta de YouGov en julio mostró que el 67% del público se oponía a la venta.

Debido a un menor volumen de cartas, la empresa recortó 50.000 puestos de trabajo en la década pasada.

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