Tras un arranque de año sin grandes movimientos, en febrero el dólar cobró algo más de impulso hasta ubicarse por arriba de los $ 43 al inicio de esta semana, una franja que no se superaba desde octubre del año pasado. Este martes retrocedió levemente y quedó en $ 42,98 en el promedio de operaciones interbancarias.
Hasta ahora el escenario más probable para 2021 es el de un dólar debilitado a nivel global y con expectativas de afloje en su tendencia alcista de los últimos años. ¿A la luz de las subas de los últimos días hay elementos que lleven a pensar en un cambio de esas perspectivas?
En diálogo con El Observador, el gerente del área de consultoría económica de Grant Thornton, Nicolás Cichevski, consideró que más allá de volatilidades puntales en términos generales la pauta para el año no cambia y la abundancia de liquidez a nivel global seguirá marcando la debilidad del dólar a nivel global.
Pero en las últimas semanas hubo también otras razones que pueden haber incidido en el avance del tipo de cambio. Fuentes del mercado indicaron a El Observador que una explicación es la pendiente alcista que han mostrado los bonos del Tesoro de EEUU a largo plazo. Es decir, de alguna manera los agentes están anticipando el fin del período de estímulos para la reactivación económica en EEUU, lo que debería traducirse en una suba de las tasas de interés de la Fed en un futuro, pese a que hoy está ocurriendo lo opuesto con tasas cercanas a cero.
Para Cichevsky también puede haber incidido el último mensaje del BCU anticipando que sus tasas no tendrán cambios por lo menos hasta mitad de año, y que seguirá la política de corte expansivo.
“Al dar la pauta el BCU de que sus tasas de interés no aumentarían en los próximos meses, también abre la puerta a cierta apreciación del tipo de cambio en el mercado local. También las tasas de las Letras de Regulación Monetaria (los papeles que emite el BCU para sacar pesos del mercado) han venido bajando. Eso en un contexto donde si bien a nivel global en EEUU las tasas se mantienen bajas, han aumentado marginalmente sobre todo a partir de los plazos de 3 y 5 años en las últimas semanas. Eso podría explicar en parte porque en el último mes el tipo de cambio subió casi $1”, afirmó.
En la última encuesta de expectativas económicas publicada en febrero por el BCU, los agentes proyectaron un tipo de cambio en $ 43,6 para fin de junio, y en $ 44,8 para diciembre de 2021. Eso implicaría un avance de 6% respecto al cierre del año pasado. En tanto, los supuestos de trabajo sobre los cuales se elaboró la estrategia presupuestal del gobierno manejan una variación para el tipo de cambio de 7,3% en 2021.
Inés Guimaraens
El dólar bajó 0,14% el martes y quedó en $ 42,98 en el promedio mayorista.
La suba de tasas y su impacto en los países emergentes
Con perspectivas de una fuerte expansión fiscal, y expectativas de inflación en aumento los inversores están comenzando a exigir mayores niveles de retorno en los bonos globales de EEUU a 10 y 30 años. El aumento de los rendimientos refleja expectativas de una fuerte recuperación económica.
Esa situación también presionó en los últimos días los precios en los mercados de acciones, aunque este martes el presidente de la Reserva Federal de EEUU (Fed), Jerome Powell, aseguró que todavía se está lejos de una suba de tasas.
En diálogo con El Observador, el economista de Equipos Consultores, Alejandro Cavallo indicó que hay elementos para pensar que el cambio hacia mayores tasas presentaría cierta persistencia, dado que también lo presentan sus fundamentos, es decir, las expectativas de una recuperación con cierto vigor y rapidez, que a su vez se basan en el éxito de las vacunas.
La suba de tasas en los EEUU es un factor que desestimula la entrada de capitales a los países emergentes y puede de alguna forma revertir con menor o mayor intensidad el proceso de debilidad global del dólar. Esto, a su vez, podría afectar la fluidez reciente en el ingreso de capitales hacia los países emergentes o incluso motivar una reversión de flujos hacia EEUU que motivará presiones al alza sobre el tipo de cambio en la región y en Uruguay, explicó el experto.
“Cuando las economías crecen más de lo esperado o más rápido de lo esperado, sus monedas se fortalecen. La recuperación de la actividad motivará también mayores expectativas inflacionarias, que normalmente son acompañadas con mayores tasas, en este caso primero largas y luego, más adelante, con las cortas, quizás alentadas por medidas de política monetaria una vez que sean evidentes tanto la recuperación económica como un aumento de la inflación”, apuntó Cavallo.
“En suma, si la vacuna es exitosa, podemos esperar mayor actividad en los EEUU, suba de tasas, y mayor presión sobre las monedas emergentes. Lo anterior, claro, no es buena noticia para los países de la región, dado que desestimula la inversión extranjera y, además, para aquellos con deuda de importancia, aumenta el costo del endeudamiento, vía pagos de intereses asociados y la posibilidad de financiarse colocando deuda en el exterior”, añadió el economista.