Marcela Cozzo nació en una familia con tradición química y emprendedora. Su padre tenía un laboratorio propio dónde producía medicamentos para la piel, llevaba a cabo investigaciones e inventaba fórmulas. Consecuentemente, Cozzo creció en un ambiente dónde innovar era una actividad cotidiana. Siguiendo el camino de su padre y a partir del planteo de una amiga maestra, comenzó a crear pinturas no tóxicas para niños. Así fundó Meycolor, su primer proyecto empresarial. Además de desarrollar su empresa, Cozzo siguió investigando. Hace dos años, generó un proyecto de investigación sobre cómo expresarse desde los distintos sentidos. El resultado fue la creación de Aromarte, línea de pinturas aromáticas para uso de personas no videntes, única en el mundo.
¿Qué posibilidades existen de innovar en esta industria?
En todo hay posibilidades de innovar. De repente no se te ocurre nada hasta que un día sucede. Eso sucede en todas las áreas.
¿Qué hay que hacer para encontrar esas posibilidades?
Primero hay que quererlo y el que no lo quiere está en todo su derecho. A mi me gusta arriesgarme, me gusta inventar productos, me gusta buscar la innovación. Y después es un poco confiar en que se te van a ocurrir ideas. Me acuerdo que cuando era chica mi padre inventaba fórmulas . Después cuando estudié ingeniería química estaba segura que quería hacer lo mismo pero tenía miedito, ese miedito a que no se te ocurra nada. Del mismo modo que te soltás en una fiesta y bailás, si tenés una formación, lo querés y te dejás ir, inventás productos.
¿Qué cambios se produjeron en Meycolor con Aromarte?
Como las pinturas no tóxicas son de venta directa a escuelas podía permitirme no ser conocida. Siempre hice cosas pero muy directas a mi público y con muy poco manejo de las herramientas de marketing. Aromarte, en cambio, me trasciende de alguna manera. Tiene potencial social y quiero proyectarlo para que llegue a todo el mundo. Independiente de si es mi estilo o no, es algo que tengo que hacer por otros. El desarrollo tuvo el apoyo financiero de ANII y gracias a eso pude presentar las patentes de invención en Uruguay y el mundo. Con la estructura de Meycolor nunca podría abastecer a todas las personas; por eso pretendo contactarme con alguna empresa con una escala mundial de producción y distribución. Hay que ir de a poco. Estoy avanzando en la parte de las patentes, que es un mundo nuevo para mí; es largo y tiene varias etapas.
¿Se encuentra desarrollando alguna otra idea?
Siempre tengo. Por un lado tengo ideas para ampliar el alcance de Aromarte con otros sentidos, y por otro cuento con otros productos a medio inventar, que ahora no les puedo dedicar el tiempo necesario. Pero sí, esta es la parte que me gusta de la profesión; lo demás es parte del trabajo.