Por día entre 10 y 15 niños recién nacidos ocupan una cama en CTI privados, cuando deberían estar en un CTI público y hay camas vacías en el Hospital Pereira Rossell, pero no se pueden cubrir por falta de personal. Así lo afirmó Wilson Guillén, presidente de la Sociedad Uruguaya de Neonatólogos y Pediatras Intensivistas (SUNPI).
En entrevista con El Espectador este miércoles, Guillén dijo que en el año 2010 se gastaron US$ 800 mil por niños derivados a CTI privados y, si bien no tiene la cifra del año pasado, adelantó que fue “similar o mayor”.
Los jefes de servicio de las unidades de cuidados intensivos e intermedios del hospital Pereira Rossell resolvieron clausurar 10 de las 42 camas destinadas a la atención de los bebés recién nacidos, informa este miércoles El Observador.
De un total de 15 camas de CTI se atienden 10 y en intermedio, de 27 camas se pasa a trabajar con 22. En total 10 camas, cinco en cada lado, quedan bloqueadas por falta de personal adecuado para atenderlas.
“Lo quisimos hacer (la medida) en esta época del año cuando estamos comenzando el invierno muy crudamente y con muchos cuadros de infección respiratoria que empieza en junio y termina a mediados de setiembre, quisimos advertirlo con tiempo”, explicó Guillén.
El especialista enumeró las razones por las que se da ésta situación: los pediatras migran del sector público al privado por mejores sueldos, hay convenios no cumplidos de ASSE, dificultades en la infraestructura edilicia y los pocos profesionales que hacen esta especialidad.
“Este mismo problema empezó a darse dentro de la medicina infantil tanto pediátrica como neonatal desde 1992, cuando surgieron cargos incentivados económicamente”, sostuvo Guillén.
En cuanto a la situación edilicia, ejemplificó que hasta hace poco tiempo los médicos del CTI del Pereira Rossell “tenían que dormir en un área nueva de seis camas, un CTI de niños que ASSE construyó mediante un proyecto, ocupada como dormitorio médico porque los dormitorios médicos se llovían”. También apuntó que en el área de recién nacidos “hay que ver bien dónde se pone la incubadora porque hay zonas del techo que se descascaran”.
Respecto a lo salarial, cuestionó que “hay convenios no cumplidos en cuanto a aumentos que debían otorgarse ya hace casi dos años a coordinadores y a jefes de servicio que venimos negociando” y criticó que ASSE “vuelve a ofrecer promesas pero no se terminan de concretar convenios asumidos”.
Guillén admitió que los médicos pediatras quieren un laudo único nacional, o sea, un mismo salario tanto a nivel público como privado y de Montevideo como del interior del país.
Y advirtió: “Si no se atacan los problemas de fondo esto se va a seguir repitiendo. Hay que tener un plan para el invierno antes que éste comience. Es un mal previsible. No puede ser que cada invierno haya niños esperando horas en la puerta de un hospital por una cama de CTI”, se quejó el pediatra.