13 de mayo de 2013 11:12 hs

El panorama de la producción de cine en Uruguay muestra una fragmentación en la que cada director opta por montar su propia estructura para llevar adelante sus proyectos.

Esto quedó en evidencia al separarse el realizador Pablo Stoll y el productor Fernando Epstein, socios en Control Z desde 2001. Pero, más allá de los argumentos artísticos y comerciales de cada miembro de la industria local, esto se explica también por el sistema de concursos y fondos de los que muchas veces los guiones dependen para poder hacerse realidad.

Durante los últimos 12 años, la productora Control Z ha marcado un estilo en la cinematografía uruguaya. Con sus ocho películas –la más reciente es Tanta agua, estrenada este fin de semana–, la factoría que fundaron Pablo Stoll, Juan Pablo Rebella y Fernando Epstein puso a Uruguay en el mapa del cine mundial.

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Indirectamente –siempre renegaron de la “representatividad” de su obra– dotaron de prestigio a un país que hasta fines del siglo XX había mostrado una producción filmográfica irregular y despareja en calidad y cantidad.

Epstein y Stoll, así como el otro socio creativo y director de arte, Gonzalo Delgado Galiana, siguen ahora por sendas profesionales diferentes luego de haber recorrido un camino que supo de éxitos artísticos y reconocimiento crítico.

Juntos superaron el traumático fallecimiento de Juan Pablo Rebella en 2006 y siguieron adelante impulsando proyectos propios y ajenos. Control Z fue, desde el comienzo, un grupo de amigos que se asoció para dedicarse profesionalmente a lo que querían hacer: cine.
Y cine es lo que seguirán haciendo. Mientras Stoll continúa al mando de Control Z, Epstein –productor y editor– fundó Mutante Cine junto a Agustina Chiarino, productora ejecutiva en Control Z desde 2007. Mutante Cine está operativa desde 2011.

“En Mutante armamos una estructura propia pero seguimos administrando lo de Control Z; Pablo (Stoll) quería seguir haciendo sus propias películas y no involucrarse en proyectos de otros directores: es que Control Z se fundó con la idea de hacer óperas primas, ayudar a gente amiga, trabajar con gente con la que nos gustaba hacer cosas”, contó Chiarino a El Observador.

Entre esos debuts autorales figuran la propia 25 Watts (Stoll y Rebella), La Perrera (Manolo Nieto), Gigante (Adrián Biniez), Acné (Federico “Cote” Veiroj) y Tanta agua (Ana Guevara y Leticia Jorge).

Tanto Nieto como Veiroj trabajaron además en roles técnicos en otros filmes de Control Z y ahora que están desarrollando cada uno su segunda película “optaron por hacerlo de esta forma, con sus productoras propias”.

También es el caso de Delgado, que con su primer proyecto como director, Las toninas van al este, (junto a la actriz y dramaturga Verónica Perrotta) obtuvo este año uno de los fondos que otorga el Instituto del Cine y Audiovisual del Uruguay (ICAU) en el rubro ficción. El aporte es de $ 2.702.500.

Otro de los guiones premiados por el ICAU, justamente, corresponde a Stoll: El tema del verano.

Las toninas van al este también fue elegido por el Fondo Nacional del Audiovisual (FONA), de la Intendencia de Montevideo, que le otorgó $ 2 millones en 2012.

Stoll fue consultado por El Observador pero prefirió no hacer declaraciones: solo quiso dejar en claro que Control Z no desaparece como empresa.

Recursos compartidos

De acuerdo a Chiarino, “una productora en Uruguay tiene la desventaja de que no puede presentar más de un proyecto al FONA, por ejemplo; o sí, pero estaría compitiendo consigo misma”. Por esa razón, explicó, “está bueno que cada uno vaya creando su espacio”. Más allá de eso, las distintas producciones comparten recursos y trabajan con un equipo de técnicos en común, apuntó.

Para tener una idea del tiempo que insume llevar a la pantalla un proyecto cinematográfico, desde el guión al estreno, pasando por el financiamiento, la preproducción, el rodaje, montaje y, finalmente, la distribución, se puede mencionar que Tanta agua y Rincón de Darwin (de Diego Fernández Pujol, estrenada este año), fueron premiadas por el FONA en el año 2010. El lugar del hijo, de Nieto, obtuvo uno de los fondos municipales en 2009. Una vez culminado el rodaje, será estrenada este año.

Control Z se ha ocupado también de la distribución de sus películas, un tema nada menor porque de eso depende conseguir pantallas. Chiarino señaló que para Tanta agua, Mutante se ocupó de esta tarea. “Si bien hemos pensado en hacer la distribución de otras películas que nos gustan, luego abandonamos la idea porque el que mucho abarca poco aprieta”, añadió Chiarino.

Es que, como dice la productora, una empresa no puede ocuparse de varios emprendimientos al mismo tiempo: “En nuestro caso, podemos liderar un proyecto por año”.
La próxima película de Mutante es El 5 de Talleres, segundo título de Adrián Biniez, que se está filmando en estos momentos en Remedios de Escalada (Buenos Aires), de donde el director de Gigante es oriundo.

Más allá de concentrarse en una película, Mutante tiene encaminadas en Argentina coproducciones de las cuales es socia minoritaria y otras en estudio, como la próxima película de la directora argentina Ana Katz, esposa de Daniel Hendler. “Nos planteó la idea de coproducir con ella y nos encanta su proyecto. Vamos a tratar de que se haga en Uruguay; capaz que es posible, aunque depende de que salgan algunos fondos”.
“De hecho, así como Argentina nos ayuda a hacer cosas, a nosotros nos interesa poder proveer técnicos y recursos artísticos a películas argentinas”, dice Chiarino.

En un 2013 en el que se espera una buena cantidad de estrenos uruguayos, sostiene que si bien “los números de las películas en general están siendo bastante bajos y los de las uruguayas también”, el año “arrancó bien con Rincón de Darwin y Anina, que es fundamental”. De hecho, los cines le han pedido más copias de Tanta agua de las que esperaba. Otra cosa es cuánto se mantiene en salas una película: “La permanencia es una cuestión numérica”.

Capacitación y contactos para productores

Otra cosa que le ocupa tiempo y dedicación a Mutante Cine son las instancias de capacitación audiovisual. “El año pasado nos asociamos con EAVE (European Audiovisual Entrepreneurs): es una de las dos sociedades grandes de productores en Europa, hacen workshops y especializaciones de productores europeos. Tienen un taller anual que reúne a productores para desarrollar proyectos y módulos de capacitación con distintos continentes, un programa que se llama Puentes y que se viene haciendo con el Bafici de Buenos Aires; el año pasado nos llamaron para ver si queríamos hacer la pata latinoamericana y nos pareció buenísimo”, relató Agustina Chiarino.

Para poder organizarlo, dijo, se postularon al ICAU, “ganamos el fondo de capacitación para producción ejecutiva y lo hicimos por primera vez en el Solís con una segunda parte en el festival de Valdivia (Chile). Este año lo vamos a volver a hacer, con una primera parte en el festival de Locarno (Suiza) y la segunda de vuelta acá en el Solís. Lo queremos imponer como un pilar todos los años. Invitamos a gente influyente del medio internacional, distribuidores, responsables de fondos, son 15 o 20 personas que durante cinco días estudian cinco proyectos europeos y cinco latinoamericanos. En paralelo, para aprovechar a esa gente, hicimos un taller con 10 productores uruguayos, que incluyó conferencias abiertas y otras más focalizadas en la producción de sus proyectos específicos; está bueno porque vienen cinco días, están a nuestra disposición y nos proponemos exprimirlos al máximo”.

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