Los turístas náuticos suelen aprovechar para salir a recorrer las inmedicaciones de Punta del Este
Lanchas, veleros y lujosos yates de pequeño y gran porte, algunos con todas las comodidades, ocupan por estos días más de 500 amarras en el puerto de Punta del Este. Decenas de embarcaciones navegan por distintas zonas de la bahía y otras se concentran en las inmediaciones de la isla de Gorriti para disfrutar del sol y la playa. El consumo de todo tipo de bebidas alcohólicas a bordo es moneda corriente y a veces motivo de incidentes en el tráfico marítimo. Es por eso que la Prefectura Nacional Naval comenzará a practicar en los próximos días controles de espirometría a quienes conducen las embarcaciones.
Ello se enmarca dentro de la ley 18.888, que autoriza a controlar la eventual presencia y concentración de alcohol u otras drogas psicotrópicas, a través de espirometrías u otros métodos expresamente establecidos por las autoridades, según la normativa (ver Claves). Para realizar los controles Prefectura utilizará los mismos criterios que se tienen en el tránsito terrestre de acuerdo a la ley de Tránsito y Seguridad Vial, que establece un límite de alcohol en sangre permitido de 0,3 gramos por litro. Este valor, que rige desde el año 2009, puede alcanzarse si se toma una lata de cerveza de 330 mililitros, un vaso y medio de vino o un vaso de whisky. Aunque esto tiene variantes que van desde el peso de la persona, los alimentos ingeridos antes del control y el desgaste físico que haya tenido, entre otros factores.
Estos podrán ser ratificados en caso de accidentes y por autorización de la Justicia Penal, a través de examen de sangre, orina y otros análisis clínicos o paraclínicos en las tripulaciones. El prefecto de Punta del Este, Juan Diez, dijo a El Observador que las fiscalizaciones se realizarán en el momento en que las embarcaciones dejen el puerto para salir al mar o cuando estén navegando. “Con esta ley estamos totalmente respaldados. Es una forma, igual que se hace en la vía pública, de tomar conciencia que quienes estén patroneando las embarcaciones no deben estar alcoholizados”, explicó. La Prefectura tiene listos 3.000 folletos informativos que contienen una copia de la ley y que se van a distribuir entre personal y propietarios de los barcos que ya están en el puerto y los que arriben. Además, ya se cuenta con dos aparatos de espirometría para realizar los exámenes.
En relación a las sanciones y parámetros que se aplicarán, fuentes marítimas dijeron a El Observador que serán similares a las que están previstas en la ley que rige para el tránsito terrestre. Diez relató que en oportunidades ocurren incidentes, tanto al momento de la partida como por la tarde cuando los barcos regresan a puerto desde la isla Gorriti. “Quieren atracar todos a la vez o atropellan todos para salir a la vez. El año pasado dos personas terminaron a las trompadas”, relató el prefecto.
Otro de los aspectos en los que Prefectura está concentrada es la circulación de motos de agua. Diez relató que “son un problema” por la velocidad a la que transitan, que llega hasta 100 kilómetros por hora, y por la falta de conocimientos que tienen a veces sus conductores. En los puestos de alquiler de motos solo se exige ser mayor, pero no es requisito obligatorio tener libreta de conducir. Prefectura planea comenzar a exigir permiso y hacer obligatoria la firma de una orden donde se informará de la reglamentación. Otro aspecto que se señala como inconveniente son las motos con las que cuentan algunos barcos y que en oportunidades son conducidas por menores de edad.