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22 de junio de 2011 12:26 hs

En 1987 le tocó estar en la cancha y ser uno de los protagonistas de la última conquista de Peñarol en la Copa Libertadores. Hoy, 24 años después, José Batlle Perdomo mirará la definición desde su casa, con su familia.

La agónica final ante América de Cali disputada en Santiago de Chile se definió con el tanto de Diego Aguirre en los últimos segundos, cuando en las tribunas comenzaban a hacer la cuenta regresiva.

“Yo había salido en el segundo tiempo por una lesión en el tobillo y me quedé mirando desde la boca del túnel”, expresó a El Observador el “Chueco” Perdomo. “Con el gol de Diego se dio vuelta un partido que estaba muy difícil, ellos hacían mucho tiempo. Eran jugadores muy experientes y nosotros todos jóvenes. Cuando terminó disfrutamos como locos”, comentó.

Perdomo, quien jugaba como volante en el conjunto que dirigía el maestro Washington Tabárez, indicó que había sido un partido caliente y que tanto él como sus compañeros tenían la sangre en el ojo con algunos jugadores del equipo colombiano. “Ellos tenían al paraguayo Cabañas, a Falcioni, era un equipo con jugadores bastante grandes que venían de perder el título el año anterior. Nos querían sacar del partido. Cuando íbamos al área nos daban codazos o nos agarraban, cosas que hoy no se pueden hacer porque se ven por televisión”, indicó.

Con el paso de los años algunos de sus compañeros expresaron que estaban prontos para ir a buscar a algún jugador de América, pero el gol de Aguirre cambió todo. “En las tribunas empezaron a hacer la cuenta regresiva. Nunca vi nada igual, estaba todo para ellos. El Diego la agarra, la para y la cruza, y vino el gol. Bienvenido sea”, relató el Chueco. “Si ves la imagen se ve como “Dito” Da Silva le va a gritar el gol a Falcioni. Ellos quedaron tirados en el piso”.

Consultado por si Diego Aguirre es un tocado por el destino para estar en la historia grande de Peñarol, Perdomo expresó: “Capaz que es un privilegiado, pero si a la suerte no la ayudás… Se necesita trabajo, no solamente suerte, y él ha trabajado muy bien y tiene un cuerpo técnico y un equipo bárbaro”.

En el cierre de su carrera como jugador el aguerrido volante, dueño de una pierna zurda con la que logró varios goles de tiro libre, coincidió con Antonio “Toni” Pacheco cuando el actual capitán carbonero asomaba en Primera división. “Lo conozco al Toni y a varios jugadores”, señaló el actual entrenador que ha sido colaborador en Peñarol en distintos ciclos. “Estuve en la época de Víctor Púa, con Mario Saralegui y Julio Ribas, también trabajé en Primera. Conozco a varios como Sebastián Sosa, a Darío obviamente, a Guille Rodríguez. Con los que llegaron ahora no he tenido mucho contacto”, expresó el Chueco, quien se desempeña como técnico en las inferiores del “Campeón del Siglo”, como escribió en su cuenta de Facebook.

Para Perdomo, 1987 fue el mejor año de su carrera, el que “lo marcó” en lo futbolístico por haber ganado la Libertadores y luego la Copa América de Argentina. Hoy disfrutará de una nueva final carbonera desde su casa. “Lo voy a ver con mi familia, pedimos unas pizzas y trato de verlo con tranquilidad. Pero estoy un poco ansioso, son 24 años esperando. Uno ya no está adentro de la cancha y tiene más nervios”, dijo.

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