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Revuelo en Treinta y Tres tras primeros contagios; plantean "corredor humanitario" a Brasil

Las autoridades refuerzan los controles en las ciudades fronterizas y advierten por mayor actividad del lado brasileño

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28 de abril de 2020 a las 05:03

La confirmación de que cuatro brasileños que llegaron a Uruguay para trabajar en una obra en Treinta y Tres dieron positivo de coronavirus covid-19, sumado a un aumento de casos en Quaraí y Santana do Livramento, genera “preocupación” en las autoridades nacionales y departamentales, que decidieron reforzar los controles en la frontera seca para evitar nuevos contagios, intentando afectar de la menor forma posible la vida binacional.

El canciller Ernesto Talvi, que encabezó las gestiones con Brasil al momento de cerrar las fronteras, fue uno de los que transmitió a su entorno “preocupación” por los contagios y consultó acerca de las medidas que se estaban implementando.

Los controles en la frontera son coordinados en forma conjunta por Aduanas, los ministerios del Interior, de Defensa, de Salud Pública, y las intendencias.

El caso de los brasileños causó un enorme revuelo en Treinta y Tres, y generó molestia en las autoridades. El secretario general de la intendencia, Ramón Da Silva, dijo que estaban dispuestos a pagar un “corredor humanitario” para que los brasileños hagan cuarentena en su país.

“Nos interesa la salud de los nuestros, aunque tengamos que tomar medidas excesivas lo haremos. Si hay que hacer un corredor humanitario para llevar a esta gente a la frontera, son cinco minutos tener las unidades de traslado a disposición. Nosotros nos hacemos cargo de los costos. Si hacen la cuarentena en su lugar de origen, mejor”, expresó en FM Conquistador. 

El jerarca agregó que su departamento no tenía coronavirus. “Por una decisión que no fue nuestra, ahora sí lo tenemos y haremos lo imposible por controlarlo”, señaló. “Si se quedan, queremos las direcciones donde estarán viviendo para todos los días realizar un protocolo de desinfección, no solo de las casas, sino de las áreas cercanas”, agregó. 

Los cuatro trabajadores ingresaron a Uruguay a través del puente Mauá en Río Branco el jueves 23 junto a un contingente de otros 79 brasileños. Son contratados para realizar tareas de montaje electromecánico en la planta cementera de Cielo Azul, y se les realizó un control de temperatura, que no presentó resultados anormales en ningún caso, dijeron a El Observador desde la empresa. 
 
El grupo fue trasladado hacia Treinta y Tres en ómnibus especialmente contratados para que completaran la cuarentena obligatoria en las casas que les fueron asignadas para su estadía. El viernes se les realizaron los hisopados en los que cuatro de ellos dieron positivo. 

La empresa aseguró que identificaron a todas las personas con las que tuvieron contacto durante el viaje y que realizarán el test a los funcionarios del Ministerio del Interior que fiscalizaban la cuarentena obligatoria de los brasileños. Seis integrantes de la Prefectura de Río Branco también están en cuarentena y se les realizará el análisis de diagnóstico.

Un tema que preocupa a las autoridades es que Brasil ha ido retomando sus niveles de actividad de forma más rápida que Uruguay, lo que genera una mayor circulación de gente en las ciudades. 

Este lunes, reabrieron los comercios de Quaraí, lo que obligó a las autoridades de Artigas a incrementar los controles en el puente de la Concordia, que une ambas ciudades. Antes, solo funcionaban las farmacias y los supermercados, con un número limitado de personas. 

La ciudad brasileña registró el lunes once casos positivos de coronavirus. El director del centro coordinador de emergencias del departamento, Juan José Eguillor, dijo a El Observador que “todos” están vinculados al primer caso, confirmado el miércoles 22 en la localidad brasileña. “Posiblemente puedan surgir más, por lo que estamos preocupados”, afirmó.

“El pedido que hacemos a la población es que evite ir a Quaraí, salvo aquellos que tengan la extrema necesidad de hacerlo”, agregó Eguillor. 

En el puente, las autoridades instalaron el lunes un ómnibus de Salud Pública que oficia de policlínica en caso de que alguna de las personas que cruce tenga síntomas de la enfermedad o fiebre alta. “Ya había controles del lado de Brasil, pero al surgir el primer caso se implementaron las medidas”. Los que no pueden certificar que viven en uno de los márgenes de la frontera no pueden cruzar. 

Hasta el momento, Artigas no registra casos positivos de coronavirus.

En el caso de Rivera, el departamento tiene una calle que separa la ciudad capital de la brasileña Santana do Livramento, lo que dificulta los controles. Su intendenta, Alma Galup, bromeó ante la consulta de El Observador con que el coronavirus “reconoce la soberanía”, porque mientras la ciudad vecina registra 14 casos, su departamento tiene solo uno, importado desde Montevideo.

Los comercios de Livramento reabrieron el 17 de abril tras un decreto emitido por su prefeita (alcaldesa) Mari Machado. “Dejamos bien claro que si cambia la situación, esto puede volver atrás y se puede restringir todo otra vez”, dijo en una entrevista con El Observador

Los empresarios están obligados a tomar medidas de distanciamiento y evitar aglomeraciones, mientras que los ciudadanos deben utilizar sí o sí la mascarilla en todos los lugares. “Todos somos responsables de no favorecer la epidemia y los contagios. Los empresarios tienen que obligar a usar la mascarilla para entrar a sus comercios. La gente tiene que usarla. Las reglas son muy claras”, señaló Machado.

Las autoridades de ambas ciudades también se pusieron de acuerdo en prohibir la llegada de excursiones de turistas, unos 60 ómnibus por fin de semana con ciudadanos de distintos puntos de Brasil. “Es un potencial foco de contagio”, señaló Galup, mientras que Machado había dicho que así inhiben la llegada del virus de otras regiones.

El gobierno uruguayo no tiene entre sus planes reabrir la frontera con Brasil y analizó hace dos semanas con “preocupación” la hipótesis de que Jair Bolsonaro si lo hiciera. El presidente Luis Lacalle Pou lo reconoció en una conferencia de prensa el viernes 17 en la que dijo que la propagación en Río Grande del Sur encendía algunas “luces amarillas” en Uruguay. Finalmente, el lunes 20 Brasil emitió una resolución en la que extendió por un mes más el cierre de fronteras con Uruguay, lo que causó alivio en la cancillería que conduce Talvi. 

El Chuy, como todo el departamento de Rocha, no tiene casos positivos de coronavirus, lo que es un “alivio” para su alcaldesa Mary Urse. La frontera también está marcada por una calle, lo que dificulta los controles, aunque la jerarca señaló que mientras los comercios del lado brasileño han ido reabriendo “con la exigencia de entrar con tapabocas y que los cajeros tengan alcohol en gel en la entrada”, son pocos los uruguayos que levantaron sus cortinas.

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