Cannabio - G. Fiorelli Las tierras de Salto, ideales para la producción de cannabis medicinal. Un hijo de la pandemia
Facundo y Federico Tecco –su socio, con quien tiene una amistad desde hace más de 20 años– recordarán por siempre el 2021 y no solo por una adversidad de impacto mundial, la pandemia de covid, también porque fue el año en el que estrenaron algo que para ellos es como un hijo: Cannabio, un emprendimiento de cultivo de cannabis, cuyas flores se destinarán a la industria medicinal.
Federico tiene 49 años, reside en Canelones, es técnico prevencionista y cada vez que la actividad lo demanda se traslada a Salto.
Facundo, de 41 años, se formó en comercio exterior y aduanas –en la Asociación de Despachantes de Aduana del Uruguay (ADAU)–, trabajó durante seis años en Uruguay XXI y luego lo hizo en una empresa familiar en el rubro forestal. Hoy está dedicado 100% a Cannabio.
Cannabio - G. Fiorelli Facundo Silveira. El por qué
“Hace más de 20 años que, con mi socio, que es un master grower, tenemos relación con la planta de cannabis. Primero fue un pasatiempo y luego nos fue interesando más y empezamos a investigar. Cuando se aprobó la ley nos inscribimos como autocultivadores, en 2013. El fanatismo aumentó y lo más reciente, en 2021, fue concretar el sueño de la empresa propia, con el foco exclusivo en para producir cannabis con destino al uso medicinal”, explicó Facundo.
Agregó que en Uruguay hay cinco licencias otorgadas a empresas para la producción de cannabis medicinal, “y nosotros fuimos los primeros pequeños productores en obtenerla”.
Las actividades de Cannabio se desarrollan en un predio con costa al Daymán, muy próximo a la zona en la que están las termas. Son 34 hectáreas, en las que se activó un plan piloto de producción que considera una plantación en 1,5 hectáreas a campo y otra dentro de un invernáculo –llamado grenn house–, que tiene una superficie de 1.000 m2.
El proceso comienza con la compra de semillas. Se producen tres variedades, dos con base en semillas importadas y otra que es una variedad de producción local.
Facundo y Federico realizan las labores de germinación, seguimiento del cultivo y cosecha, lo que demanda en total unos cinco meses. En estos momentos se está próximo a la primera cosecha.
Cannabio - G. Fiorelli Hay producción a campo y también en un espacio protegido. Suiza, Alemania e Israel
Lo cosechado, cuando esté seco, se exportará. De cara a las primeras colocaciones de flores de cannabis medicinal ya hubo contactos con laboratorios en Suiza y la expectativa es llegar posteriormente a mercados de máxima exigencia, como Alemania e Israel.
Para la gestión comercial se utiliza un vínculo con una firma exportadora, aunque está como meta desarrollar la exportación en forma directa.
“Este producto que logramos lo que tiene de diferente con el cannabis industrial es que con esto se puede fabricar una amplia gama de medicamentos para uso en humanos, también cosméticos, pero no es el destino utilizar estas plantas para fumar”, aclaró.
Admitió que es un segmento de mercado pequeño, con menos clientes, “pero siempre tuvimos como un objetivo que nuestra materia prima tenga como destino la fabricación de un medicamento, por ejemplo en Alemania, a eso apuntamos y sentimos que estamos cada vez más cerca”.
Algo fundamental, entiende, es que “cada vez se desarrollan más las plantaciones de cannabis en Uruguay y cada vez distintos organismos se involucran más, con un mayor compromiso, eso es fundamental para avanzar en la obtención de un producto de calidad exportable”.
Cannabio - G. Fiorelli La producción es exclusivamente de cannabis con destino medicinal. Al compás de la naturaleza
Sobre el manejo, explicó: “Nos basamos en protocolos orgánicos, en una agricultura sustentable. Todo lo que utilizamos para la alimentación de las plantas, como sustratos y enmiendas, el agua también, sale del propio predio”.
Además, hay algunas áreas protegidas: “La idea es que haya el menor impacto posible, buscar una convivencia con otras especies, incluso animales; por definirlo de algún modo, acá trabajamos al compás de la naturaleza”.
Dijo, también, que “con todo este sistema se logra un proceso vegetativo más sano de la planta, la alimentación es totalmente natural y eso potencia al máximo el rendimiento, pero de forma natural, no la exigimos en nada, que es lo que hacen los productos agroquímicos”.
El manejo utilizado permitió que la existencia de malezas o insectos no haya desaparecido, esa presencia está, pero sin que incida negativamente en el desarrollo de las plantas de cannabis.
“Hay un ecosistema, hay una convivencia, con cada cosa cumpliendo con su función”, indicó.
Ese sistema productivo es “lo que se busca cada vez más, con menos impacto para obtener plantas de cannabis medicinal, de una manera más natural y nosotros estamos 100% de acuerdo con esa actitud”.
Facundo y Federico estiman que la primera cosecha les dará 1.000 kilos de flor seca. El rendimiento “normal” es 200 gramos de producto seco por planta, “pero estimamos que vamos a andar en la primera cosecha en 300 a 400 gramos, casi el doble”.
Quienes han visitado en las instalaciones de Cannabio la zona de producción protegida se han sorprendido con la altura que alcanzan esas plantas: seis metros.
En un momento de la charla Facundo contó que un disparador del proyecto que activó con Federico fue que hubo en sus familias experiencias positivas por el uso de medicinas con base en plantas de cannabis; ahora están aportando esfuerzo, inversión y conocimiento para que se expandan esos beneficios.
Cannabio - G. Fiorelli El proyecto se activó en 2021. Los vínculos
Cannabio firmó un convenio con la Universidad Católica del Uruguay que promueve el intercambio de información y que los estudiantes hagan pasantías en la granja.
Lo mismo se buscará con la Universidad Tecnológica del Uruguay.
“Hemos visto que en general en ámbitos de estudio hay pocos vínculos con la planta, por eso queremos brindarles un espacio para que hagan sus ensayos, para que trabajen directo con la planta”, indicó.
Por otro lado, hay vínculos con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay: “Nos están ayudando mucho con las certificaciones, que es algo fundamental para poder exportar a mercados exigentes”, dijo.
También hay vínculos con la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, destacó.