4 de julio de 2014 14:17 hs

Son muchos los novillos por los que se pide US$ 3,50 por kilo en cuarta balanza pero son muy pocos los negocios que se concretan, porque la mayoría no reúne las condiciones para lograr esa cotización, comentó el consignatario Gustavo Basso este viernes al programa Tiempo de Cambio, de Radio Rural. Basso agregó que en este momento la oferta es muy escasa y cualquier referencia pierde vigencia rápidamente.

“La presión de la demanda es notoria, pero se hace sobre un mercado con poca oferta, con poca voluntad de venta, porque el que tiene ganado lo tiene bien acomodado en praderas, verdeos o lo está suplementando. Esos productores por supuesto tienen sus pretensiones de precios, ya que tuvieron que afrontar costos más altos”, dijo.

Agregó que el mercado no tiene la capacidad de responder con la cantidad de ganado que la industria pretende faenar y opinó que si esta situación se mantiene los precios seguirán remontando. “No sabemos cuál será la conducta de la industria cuando se llegue a determinado nivel de precios. Probablemente quiera frenar ese empuje tratando de adecuar la faena a la oferta que haya”, dijo.

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Según Basso se está pagando los platos rotos por lo que no se hizo en el otoño, como verdeos. “Este año no se dieron las condiciones climáticas, pero fundamentalmente hubo un desestímulo del productor por los precios del ganado gordo. Hace poco ofrecíamos un lote de vacas y la industria no tenía precios o no se sabía cuándo se podía cargar”, recordó.

Consideró que el productor siempre es muy racional y con ese mensaje no hizo la inversión necesaria para enfrentar este momento de escasez de ganado gordo.

Además reconoció que la dotación de los campos es alta y que la agricultura se quedó con los campos de mayor potencial de carga. “Los campos ganaderos están apretados y la calidad de las pasturas se deterioró fuertemente en los campos naturales. Los ganados que no salieron en tiempo y forma trancaron a los que venían atrás y fue lo que generó esta situación”, dijo.

“Si en otoño, cuando teníamos una oferta interesante que presionaba para vender, la industria hubiera tenido la elasticidad necesaria en la faena, podría haber absorbido mucho ganado que ha perdido preparación en los campos. Hoy estamos pagando los platos rotos, con una baja disponibilidad de ganado terminado y eso hace pensar que esta poszafra se hará larga y que tendremos un par de meses más con muy baja disponibilidad de ganado preparado”.

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