13 de diciembre 2023 - 5:00hs

Los uruguayos nos paramos ante la historia de la Tragedia de los Andes con cierta ambigüedad. Hay, por supuesto, admiración por la proeza de esos 16 sobrevivientes que atravesaron de forma milagrosa una estadía involuntaria de 72 días en la Cordillera en circunstancias ya no extremas, sino un par de niveles más allá.

Hay también orgullo por que la historia sea “nuestra”, y que sea una de las cartas de presentación del país fuera de fronteras. En el ranking de cosas uruguayas conocidas por el mundo, además de futbolistas, está la historia de este grupo.

Y después, ya desde el otro lado, hay también un cierto cansancio nacido de la familiaridad. En este país de cercanías, donde todos nos cruzamos con todos, la repetición y el contacto permanente con sus protagonistas motiva una cierta pereza al volver a toparse con el relato, algo a lo que se suma que en parte del imaginario colectivo uruguayo la historia está marcada además por un prejuicio de clase hacia la procedencia rugbier y carrasquense de la mayoría de sus protagonistas.

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Entonces podía haber un recelo ante La sociedad de la nieve, la película que se estrena este miércoles 13 en decenas de cines uruguayos, y que cuenta una vez más este accidente aéreo y la posterior odisea de sus supervivientes. Pero vaya tranquilo a verla, porque esta es la mejor versión cinematográfica que se ha hecho de una historia contada mil veces en varios formatos.

El director y guionista español Juan Antonio Bayona lo logró con dos cuestiones bien claras: un profundo respeto por la historia y por la capacidad de enfocarse en las personas, no en las circunstancias del relato.

Mientras que las versiones de ficción anteriores —la mexicana Supervivientes de los Andes, de 1976 y la estadounidense ¡Viven!, de 1993— se encargaron de resaltar tanto el costado macabro del episodio como el más heroico, Bayona y su equipo decidieron revisitar esta historia porque sintieron que el relato no se había contado de forma completa. Sintieron que faltaba contar la historia de los que murieron en la montaña, y poner también el foco en conocer el contexto social, cultural y político de la época para entender cómo pensaban los protagonistas, y cómo los influyó para actuar como actuaron en la montaña.

Y eso está, en una película que además naturaliza en el contexto extraordinario que atraviesan sus personajes los aspectos más shockeantes del relato, y los integra a una historia que es emocional y de una profunda humanidad, al tiempo que es también brutal y oscura como no lo fueron ninguna de las versiones anteriores.

Se nota que Bayona tiene en su filmografía películas de terror. La secuencia del accidente y los efectos físicos de la colisión en los pasajeros del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya es impactante, pero también es violenta. Cruda. Sobrecogedora. Las piernas se parten con un “crac” que retumba al ser aplastadas por los asientos de atrás, los fierros se entierran en la carne, los gritos desgarran los oídos.

Más allá de esa escena puntual, La sociedad de la nieve se apoya en las distintas piezas que se ensamblan para hacer cine para darle al espectador la sensación avasallante de la perdición y la majestuosidad que encarnan las montañas, y para sumergirnos en ese valle nevado durante más de dos horas. La fotografía de Pedro Luque, el sonido y los efectos visuales dan el marco ideal y espectacular a la ejecución del elenco, integrado por actores uruguayos y argentinos.

Netflix El rodaje de La sociedad de la nieve

Cada versión fílmica de la Tragedia de los Andes eligió poner el foco en figuras distintas para encabezar el relato, algo narrativamente necesario en una historia con tantos protagonistas. Esta elige centrar el relato en Numa Turcatti, el último viajero en morir en la Cordillera. De esa forma, y a través de este joven estudiante que llega al viaje casi de rebote encarnado por Enzo Vogrincic, la película reafirma su intención de contemplar también a los que no volvieron y las huellas que dejaron en los que sobrevivieron.

Netflix Enzo Vogrincic como Numa Turcatti

Eso incluye, claro está, el pacto que permitió a los supervivientes alimentarse de la carne de sus camaradas. Esa antropofagia que después (generalmente etiquetada como canibalismo) sacudió al mundo, acá no solo está tratada con criterio –aunque también es bastante brutal– sino que puede llevar a que uno salga de la película dispuesto a revistar con mayor detenimiento las fotos que las víctimas del accidente sacaron en la montaña.

Todo esto implica que el foco se pone no en individualidades, sino en el colectivo, en esa sociedad que conformaron los sobrevivientes, con roles y papeles definidos para cada uno, con reglas y acuerdos que fueron una parte clave para que al menos algunos de los pasajeros terminaran retornando a Montevideo.

Netflix La sociedad de la nieve

Una sociedad que se formó en base a los valores de esos viajeros. Y ahí es cuando la película, incluso de forma sutil, nos recuerda de donde venían a través de sus fervientes plegarias católicas, de la dinámica de equipo de los jugadores, de los valores que terminan apareciendo.

Pero también aparecen dudas que sintieron antes de decidir alimentarse de los cuerpos de los muertos, en la desesperanza que a veces les ganaba, en la desolación de saberse abandonados por el mundo. Y es difícil no contagiarse de esa desesperación. El grupo de sobrevivientes es vapuleado por los elementos, por las muertes, por el hambre, por el cansancio. Y cuando uno piensa que nada podría ser peor, llega una avalancha como otro clímax. Otra escena tan magistral como opresiva y devastadora.

Claro, nosotros ya sabemos que al final habrá un final feliz. Pero cuando llega, la emoción y la sensación de liberación caen como una bienvenida descarga después de dos horas de horrores y dolor. Y ese es otro mérito de este relato.

Y un apunte no menor: ver y escuchar esta historia con acento uruguayo termina siendo un plus gigantesco. Eso, sumado a un sucesión de guiños —musicales, sonoros, menciones a lugares o figuras del momento– hacen que esta se sienta además como la versión más cercana y real al momento de llevar los hechos históricos a la pantalla.

Esas ventajas por encima de sus antecesoras son uno de los grandes atractivos de La sociedad de la nieve, que hasta puede tener la capacidad de reconciliar con esta historia a los que ya la han escuchado y revisitado mil veces. Este es un relato potente y conmovedor, quizás la más espiritual de las versiones de esta tragedia/milagro, y al mismo tiempo, la más humana.

Temas:

La Sociedad de la Nieve cine

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