El proyecto, en el que participaron el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República (Udelar) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), cuenta con financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, en inglés).
Uruguay parte de la mejor posición posible, en un momento de transición: la Unión Europea prohibió la importación de carne y otros productos procedentes de áreas deforestadas, lo que requiere sistemas de trazabilidad cada vez más completos y confiables. Esta medida les pone deberes a algunos de los principales competidores en el mercado de la carne, particularmente a Brasil. Al presente es la mayor traba para un acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea.
En Uruguay la producción de carne se hace en convivencia con la vida silvestre.
Es el único país del hemisferio sur que todavía tiene la mayor parte de su territorio como pastizales nativos, que tienen millones de años.
La ganadería tiene el potencial de capturar carbono, aumentar la biodiversidad y ser ética desde todo punto de vista. Bajo todos estos fundamentos se puede decir que Uruguay tiene la mejor ganadería del mundo, pero debe probarlo científicamente para diferenciarse explícitamente.
El proyecto Ganadería y Clima, que acaba de presentar los resultados de tres años de aplicación, expone las posibilidades de la ganadería uruguaya de demostrar que puede ser parte de la solución y no de la polución.
Resultados del proyecto.
Resultados del proyecto.
Resultados del proyecto. Las buenas prácticas de pastoreo y la eficiencia productiva están en la tapa del libro y apuntan a una lógica de ganar-ganar “en lo productivo, lo económico y lo ambiental”. Así describe los fundamentos del proyecto su coordinador de trabajo de campo, Santiago Dogliotti.
GYC Se presentaron los resultados de tres años de gestión. Resultados estimulantes
En un período de contexto grave para la ganadería por la peor sequía de la que hay registro (2020-2023) se consiguió aumentar 28% los ingresos de los 60 productores participantes, con costos que se mantuvieron prácticamente iguales (+2%) por el incremento de 8% en la producción de carne vacuna y 17% en carne ovina. También se incrementó la preñez, con encarneradas y entores mejor planificados, así como el índice de destete.
A nivel ambiental las emisiones de gases de efecto invernadero por hectárea bajaron 7%, lo que se explica mayormente por la reducción de carga ganadera, como la eliminación de animales improductivos y recrías más cortas. La reducción de emisiones por kilo de carne producida fue de 18%.
Y no todos los resultados se miden en coeficientes productivos y ambientales. “Ganamos en calidad de vida”, afirmó Wilson Delgado, productor familiar de Sarandí del Yi (Durazno).
“Trabajábamos de sol a sol, con alta carga de lanares y vacunos en ciclo completo; teníamos el tapiz de campo natural destrozado y soportábamos comprando fardos, raciones, todo lo que fuera para producir mucha cantidad de carne por hectárea”, contó en Tiempo de Cambio de radio Rural. “Ahora pasamos a tener menos trabajo invirtiendo menos plata”.
Uruguay tiene condiciones naturales para desarrollar con éxito una ganadería agrointeligente. Como en cada uno de los 60 predios participantes, técnicos de la Facultad de Agronomía y de la FAO hicieron un diagnóstico profundo del establecimiento y un plan de trabajo específico, tomando decisiones basadas en evidencia.
“Hoy producimos menos porque bajamos la carga –de ovino fundamentalmente–, pero más carne por animal sin costo de insumos: más terneros y corderos precoces que los vendemos con más kilos”, dijo Delgado.
La planificación a corto y largo plazo “nos da tranquilidad”, afirmó; “tenemos las vacas en gestación y estamos planificando el próximo entore, estamos frente a un invierno con la tranquilidad de que deberíamos pasarlo sin problemas, y llegar al entore con las pariciones planificadas”.
GYC Presentación de los resultados de Ganadería y Clima. Coinnovación para la eficiencia
La eficiencia de este proyecto de coinnovación se expresa en haber producido más carne por animal, reduciendo más de 3.500 toneladas equivalente de carbono por año.
Equivalen a las emisiones de 1.430 uruguayos, solo con las 28.000 hectáreas que cubrió el proyecto. En una hipótesis de 3 millones de hectáreas (menos de la tercera parte del área de pastoreo sobre campo natural) se compensarían las emisiones de 143.500 individuos.
En el proceso se recuperan y mantienen campos naturales “como el recurso más importante para la ganadería”, protegiendo la calidad del suelo y el agua, y mejorando la resiliencia de los sistemas.
“La moraleja que deja este proyecto, más allá de todos los procesos es que el aumento de productividad y de ingresos se dieron mejorando las condiciones del ambiente, que es lo que la teoría ecológica dice y este proyecto demuestra en números”, afirmó Gervasio Piñeiro, profesor titular de Facultad de Agronomía y coordinador del equipo ambiental del proyecto.
Participante del proyecto Uno de los objetivos no se cumplió por el déficit hídrico: trabajar con más pasto. Aunque comparando los resultados con predios vecinos se comprobó que la disminución de pasto fue menor en los campos del proyecto, por lo que la planificación ayudó a amortiguar los efectos de la sequía.
“Si se pudo hacer con 60 predios creo que se puede lograr con la mayoría de los establecimientos, y eso tendría un gran impacto a nivel nacional”, afirmó Carolina Gari, extensionista del proyecto: “tiene un potencial enorme porque los costos no aumentan y reducimos gases de efecto invernadero”.
“Este proyecto lo que va a necesitar es hacerlo de mayor escala en el futuro”, coincidió el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, “y en eso estamos empeñados a trabajar, esto es una política de Estado, que va mucho más allá de la política de gobierno”.
GYC El Correo Uruguayo creó un sello postal como tributo al proyecto. Suma de trabajos
Ganadería y Clima no es el único impulso hacia la producción de carne más amigable con el ambiente: este 22 de junio serán presentados en Young los resultados del Hub Regional de Ganadería Sostenible, desarrollado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el INIA, la Sociedad Rural de Río Negro y el Instituto Plan Agropecuario.
Joaquín Zabaleta, presidente de la Sociedad Rural de Río Negro, dijo en radio Rural que se basa en un muestreo piloto de indicadores ambientales en un campo ganadero experimental: niveles de carbono en suelo, secuestro de carbono, calidad de agua. “Tiene cosas prácticas que pueden tener gran impacto, incluso el acceso a créditos internacionales y diferenciación a nivel comercial, con un potencial económico a futuro”.
La coordinación en un sistema nacional de trabajo que reúna la información de cada proyecto y metodología de trabajo es un desafío que tiene la agropecuaria.
Cecilia Jones, directora de Ganadería y Clima afirma que este trabajo “sirve para informar políticas públicas, no solo sectoriales sino también para los compromisos que asume el país hacia afuera”.
La ganadería seguirá estando persistentemente cuestionada y si la carne vacuna no quiere perder a los consumidores bien informados de la gravedad del cambio climático, este es el camino.
Bajar las emisiones de gases de efecto invernadero todo lo que se pueda, y reducir con mayor eficiencia aún las emisiones por kilo de carne producido.
Optimizar las capturas con materia orgánica bajo el suelo y árboles encima del suelo, que además aporten sombra y soporten a los nidos de las aves que no aniden en los pastizales.
Y eso, mejorando los ingresos de la familia productora –28% en este caso– porque sin sostenibilidad económica, nada se sostiene.
Participante del proyecto.