La primera piedra la tiró el director de Blasina & Asociados, Eduardo Blasina, quien preguntó el jueves 27 de junio a representantes de los productores y de la industria frigorífica si no había “una postura de trinchera” entre ellos. Los primeros abogan por vender sus haciendas hasta la tercera balanza –antes del dressing o limpieza del animal– y los industriales prefieren la cuarta –después del dressing–, aunque ambos defiende el libre comercio.
Para no dejarla picando, Blasina agregó: “¿No puede haber una tercera balanza y media?”. Eso disparó la discusión de los integrantes de la mesa de diálogo que cerró una nueva actividad de Agro en Foco, el ciclo que organizan Blasina & Asociados, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y El Observador.
Primero habló Bernardo Andregnette, quien fue asesor de los grupos CREA y ahora es asesor privado en gestión de empresas y proyectos agropecuarios. “El problema no es balanza 2, 3 o 4; el problema es si yo desconfío”, dijo, y pidió “que nadie se meta a decretar”, en alusión a esa posibilidad que estudia el ministro Tabaré Aguerre, a partir de una moción de las gremiales –Asociación y Federación Rural– que integran el Instituto Nacional de Carnes (INAC) que fue aprobada en la Junta Directiva con los votos oficiales y la abstención de la industria.
Luego de la intervención inicial de Andregnette se desarrolló un contrapunto entre el presidente del Frigorífico Carrasco, José Costa, y Carlos María Uriarte, presidente de la Federación Rural, gremial que precisamente impulsó la revisión de la forma de pago de las haciendas en las plantas industriales.
Costa reveló que desde que comenzó el debate para cambiar la forma de pago de las haciendas “no hemos tenido ni una sola oferta de ganado en tercera balanza” y defendió la posibilidad de “vender en todas las balanzas”, incluida la cuarta.
Uriarte salió al cruce del industrial y reivindicó la postura de los productores, que pidieron un decreto para vender hasta la tercera balanza.
“La industria defiende la cuarta balanza porque es donde llegan los animales todos iguales, con el mismo dressing, sea flaco o gordo; vaca, novillo o toro”, respondió Costa, y agregó que “la tercera balanza no nos parecía buena porque biológicamente los animales son distintos”.
Pese a ello, Costa adelantó que “nos adecuaremos a lo que quiera el productor. Si sale el decreto, nos adecuaremos a la tercera balanza”, y agregó que si fuera productor “buscaría vender en varias balanzas”.
El industrial de la carne dijo que “lo importante es que, además de la confianza mutua, el productor debe acceder al mejor precio posible”.
“Yo no necesito un decreto. Yo escucho”, remarcó el director del Carrasco en otro tramo de su intervención. “Nuestro principio es comprar lo más barato posible”, agregó Costa, que tenía a su derecha a Uriarte, quien le respondió: “Y nosotros vender lo más caro posible”, lo que despertó sonrisas del público que seguía con atención el intercambio.
Uriarte dijo que “cada vez tenemos más dressing”, mostró una planilla del plan piloto que realizó INAC en los frigoríficos, con los dispares rendimientos del ganado según las plantas, con diferencias porcentuales de hasta dos dígitos. Invitó a los productores a que hicieran la cuenta del valor que representa uno o dos puntos de diferencia, dijo que había US$ 20 millones a favor de la industria y dijo que “es un tema muy grave”.
Luego de reseñar las instancias negociadoras con la industria
–dentro y fuera de INAC–, Uriarte sostuvo que “a nosotros tampoco nos gusta el decreto, pero después de tres años lo importante es solucionar el problema –el productor sigue con libertad hasta la tercera balanza– porque la competencia no debe estar adentro, sino afuera” del país, en los mercados.
La Cuota 481
Otro tema que se planteó en la mesa de diálogo fue la denominada Cuota 481 que abrió Europa para la carne terminada a grano. Hubo coincidencias en que es un gran desafío para el país, que hay que aprovechar. Sin embargo, Andregnette recomendó a los productores no encerrar ganado sin firmar antes un contrato con la industria. “Si no hay acuerdo, no invertiría”, remarcó el asesor.
Se aclaró entonces que una contra que tiene esta cuota es que está en manos de los importadores, lo que dificultaría asegurar la colocación de la producción.
“Uno tiene que producir lo que más le sirve, más allá de las cuotas”, señaló Costa, en tanto Fabio Montossi, de INIA, aseguró que, “si pienso en una ganadería diferente, el ternero debe tener un agregado de valor para llegar al invernador”.
Fue un logro
El director de los Servicios Ganaderos, Francisco Muzio, dijo que la Cuota 481 de carne terminada a grano para Europa “fue un logro, luego de un gran esfuerzo: solo cinco países accedieron a ella y Uruguay es el único de la región”. Dijo que la carne para esa cuota “va en el mismo sentido de la ganadería uruguaya de acortar los ciclos y mejorar la reproducción” de los rodeos. Muzio remarcó la importancia de ese nicho de mercado por el prestigio que otorga, más allá de alcanzar los requerimientos y certificarlo. Además, abre la opción del grano que no tiene la Hilton.
Engorde a corral
“Yo no usaría nunca la palabra feedlot (sino engorde a corral) porque en el mundo es sinónimo de hormonas y Uruguay no las utiliza en la producción ganadera desde 1994”, dijo Fabio Montossi, director del Programa de Carne y Lana de INIA. “Nosotros usamos carne terminada a grano”, acotó el industrial José Costa.