Seguridad, dinámica y juego: las señales positivas de este Peñarol

El equipo de Ramos abrió este torneo como terminó el anterior

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07 de febrero de 2018 a las 05:00

Peñarol abrió el Torneo Apertura con una victoria sin despeinarse ante Racing, con un equipo que volvió a tener figuras de alto nivel, pero que demostró que el rendimiento colectivo está por encima del individual.

En ese sentido Leonardo Ramos puede estar contento, o al menos satisfecho. ¿Por qué? Porque el equipo que cerró un segundo semestre de 2017 a puro festejo parece no haber descansado nunca y la pretemporada, siempre enemiga de los equipos en crecimiento, fue más impulso que lastre para un equipo que conserva las armas y también presentó novedades positivas.

Ya sea por el gol de Fidel Martínez que solucionó un inicio de partido complicado por la presión alta del rival, por el golazo que le anularon mal al ecuatoriano o por el bombazo inatajable que firmó Lucas Hernández, Peñarol encontró soluciones propias en el juego y también fue astuto para exprimir falencias ajenas, como la expulsión de Ignacio Nicolini en el primer tiempo.

Con un hombre de más y el rival partido, Peñarol jugó a sus anchas y volvió a ser un equipo seguro atrás, inteligente en el medio a la hora de hacer la transición y buscar espacios y muy ambicioso en ataque, donde llegó con muchos hombres.

Fabricio Formiliano trabajó a destajo en el primer tiempo, estuvo siempre aplicado en los relevos y ganó todas por arriba. A esta altura, y pese a que Peñarol incorporó a Luis Maldonado en ese sector, Formiliano ya es el socio ideal de Ramón Arias.

En los extremos Peñarol tiene despliegue, técnica y juego con Guillermo Varela y Lucas Hernández, quien anotó un golazo y volvió a confirmar que es otra de las armas ofensivas del actual Campeón Uruguayo.

Este equipo de Ramos tiene la tendencia a jugar por los laterales para definir por la calle central –el gol de Fidel Martínez es un ejemplo claro– y en ese sentido el rol de Varela y Hernández es clave.

Al igual que en la temporada pasada Peñarol dejó ver intenciones con la pelota en su poder que lo hacen un equipo interesante en las salidas.

Kevin Dawson juega muy bien con los pies y eso lo utiliza en su favor el equipo de Ramos para no dividir en largo a la hora de salir.

Cuando Peñarol sale de abajo, Varela y Hernández rompen el bloque defensivo y se paran como carrileros en zona de gestación. Por técnica, lectura y recorrido pueden sumarse al ataque con criterio.
Waltar Gargano es el volante que se hunde entre los zagueros para comenzar los circuitos. El medio se para con Varela, Cristian Rodríguez y Hernández, por detrás de los cuatro jugadores de ofensiva: Agustín Canobbio, Maximiliano Rodríguez, Fabián Estoyanoff y Fidel Martínez, un futbolista que llegó para ocupar el lugar de Diego Rossi pero terminó jugando por Lucas Viatri.

Aún sin el delantero argentino –que fue operado la semana pasada en Buenos Aires y del que no habrá informe médico hasta dentro de tres semanas–, Peñarol tiene recursos de sobra en ofensiva como para lastimar a cualquier rival. Así lo demostró ante Defensor Sporting en la definición y así lo hizo también frente a Nacional.

Al buen equipo del semestre anterior, Peñarol sumó cinco jugadores que pueden darle otra tónica en distintos sectores, como Gabriel Fernández, Giovanni González, Luis Maldonado, Agustín Canobbio y Fidel Martínez.

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