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16 de diciembre 2023 - 5:00hs

La propensión a ser 'madrugador' podría haber sido una característica genética del desaparecido hombre de Neandertal que se preservó en el homo sapiens por ser igualmente beneficiosa para nuestros primeros antepasados.

Así lo asegura un reciente estudio de la Universidad de California, según el cual la razón por la que a los llamados ‘madrugadores' no les cuesta trabajo levantarse y acostarse, podría estar directamente en sus genes.

Según el estudio, publicado en Genome Biology and Evolution, los humanos modernos (homo sapiens) surgieron en África hace unos 300.000 años en un ambiente que moldeó su biología.

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Estos hombres primitivos empezaron a emigrar a Eurasia hace unos 70.000 años, un continente completamente distinto, con latitudes más altas y mayor variación estacional de luz diurna y temperatura.

Pero cuando estos hombres africanos llegaron a los nuevos territorios, otros homínidos, como los neandertales y los denisovanos, llevaban en esas tierras más de 400.000 años.

Al cruzarse con los neandertales euroasiáticos, nuestros antepasados humanos adquirieron algunas variantes genéticas de adaptación al nuevo entorno.

Y aunque gran parte de esa ascendencia fue eliminada en los humanos modernos por la selección natural, algunas variantes aún permanecen porque son beneficiosas.

Sería el caso de los “madugadores”

Diferentes relojes circadianos

Como los ancestros de los humanos modernos euroasiáticos y los neandertales se cruzaron, era posible imaginar que algunos humanos hubieran obtenido variantes circadianas, es decir de los relojes biológicos, de los neandertales.

Los investigadores que participaron en el estudio analizaron el ADN del genoma humano estándar, el de su homólogo neandertal y el de un denisovano, otro humano arcaico estrechamente emparentado con los neandertales.

 Al comparar los genes que influyen en los ritmos circadianos en el ADN arcaico y moderno, identificaron múltiples diferencias en el funcionamiento de los genes circadianos relacionados con el reloj corporal.

Para saber si algún ser humano vivo en la actualidad tiene estas variantes genéticas neandertales y cómo funcionan, los investigadores consultaron el Biobanco del Reino Unido, una base de datos médicos que contiene información genética y de salud de cientos de miles de personas, incluidos datos autodeclarados sobre si se consideran madrugadores.

"Esto nos permitió comprobar si los fragmentos de ADN neandertal que permanecen en las poblaciones modernas son más comunes en las personas madrugadoras", explicó John A.Capra, investigador principal del estudio.

"Descubrimos que el ADN neandertal que permanece en los humanos modernos debido al mestizaje tiene un efecto (...) significativo. En concreto, el ADN neandertal que se asocia con el cronotipo aumenta sistemáticamente la propensión a ser una persona madrugadora”, añade Capra.

Una ventaja evolutiva

El estudio concluye que la propensión a ser 'madrugador' podría haber sido una ventaja evolutiva beneficiosa para nuestros antepasados que vivían en latitudes más altas de Europa y, por tanto, habría sido una característica genética neandertal digna de perseverarse.

"En latitudes más altas es beneficioso tener un reloj corporal más capaz de anticiparse y cambiar para adaptarse a los cambiantes niveles de luz estacional. Tener un reloj 'más rápido' facilita esta capacidad y hace que los individuos tengan más probabilidades de madrugar", afirmó Capra, coautor del estudio y profesor asociado de Epidemiología y Bioestadística en el Instituto Bakar de Ciencias de la Salud Computacionales de la Universidad de California en San Francisco.

"Sabemos por otras especies que viven en grandes latitudes que sus relojes circadianos suelen adaptarse a las diferencias en los ciclos de luz y oscuridad", añadió.

(Con información de agencias)

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