11 de abril de 2011 19:04 hs

Oficinistas que corren esquivando los baldazos que caen de los edificios, turistas y algún que otro distraído recorrían las calles este mediodía en las inmediaciones del Mercado del Puerto.

Como ya es tradicional todos los 31 de diciembre, los almanaques de 2010 volaron por las ventanas de casas, edificios y oficinas del centro de Montevideo cubriendo las calles.
La tradición indica que el último día laborable del año se despide con el tradicional brindis, pero también tirando agua sobre autos y peatones. Las calles de la Ciudad Vieja de Montevideo, que concentran un gran número de oficinas y donde se encuentra el distrito financiero, quedaron completamente cubiertas de papel mientras sus trabajadores iniciaban una guerra de agua que tuvo como víctimas colaterales a los despistados turistas que paseaban por el centro, ignorantes de lo que se les caía encima.

La tradición de arrojar los viejos almanaques por la ventana y lanzar agua a los transeúntes en el último día del año tiene más de 20 años y hace del 31 de diciembre una fecha en la que los empleados acuden al trabajo fundamentalmente para divertirse con los colegas.

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Otra de las zonas de festejos por excelencia en este día es el Mercado del Puerto en donde cientos de personas brindan con el clásico Medio y Medio (sidra). La guerra de agua y sidra también es un clásico en esta parte de la ciudad como forma de despedir el año.

(Observa y EFE)

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