El director de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC) de la Facultad de Agronomía de la Udelar, Álvaro Simeone, destacó lo que calificó como “dos buenas noticias: la agricultura y la forestación dan mucha plata”, lo que fue escuchado con asombro entre los ganaderos presentes. El experto en producción de carne dijo que es muy bueno que los productores, sobre todo los de menor escala, tengan otras opciones más rentables que la ganadería.
En base a los resultados de las empresas ganaderas CREA dijo que el ingreso de capital es de US$ 119 por hectárea, pero que la rentabilidad respecto al activo de la empresa es 2,7%. “El tema de la competitividad de la ganadería es preocupante”, dijo.
Señaló que poniendo toda la tecnología en pasturas y suplementación, la rentabilidad ganadera en suelos de alto potencial es de US$ 291 por hectárea, pero que está lejos de los 1.000 kilos de soja por hectárea (US$ 500) que paga de renta una empresa agrícola en esos campos. “Los números de la soja superan en todas las posibilidades a los de la ganadería”, remarcó. Simeone señaló que la agricultura avanza y opinó que seguirá avanzando, más aun con la reglamentación del Plan de uso y manejo de los suelos. “Es una buena noticia que haya un rubro que deje más plata que la ganadería”, insistió. Consideró que el rol del agrónomo tiene que ser detectar cuál será la mejor forma de insertar la agricultura en el sistema de producción, “porque pelear con estos números no se puede”, dijo. Pero dejó planteada una interrogante: considerando los impuestos sociales que paga la ganadería, ¿cuánto pierde la sociedad cuando un productor ganadero se pasa a la agricultura?