8 de julio de 2013 9:20 hs

Las revelaciones sobre la vigilancia de EEUU a las comunicaciones mundiales continuaron ayer domingo mientras el informático estadounidense buscado por su país, Edward Snowden, sigue en un aeropuerto de Moscú a la espera de poder llegar a alguno de los países latinoamericanos que le ofrecieron asilo.

Snowden, que permanece escondido desde hace 15 días en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú-Sheremetievo, volvió a dar qué hablar ayer en la prensa.

En una entrevista concedida al periódico alemán Der Spiegel, Snowden dijo que los países occidentales que tanto se indignaron por el espionaje practicado por la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) cooperan de hecho estrechamente con ella.

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El exanalista de la CIA y de la NSA aseguró que los servicios de inteligencia alemanes sabían del programa de espionaje masivo estadounidense, pero no informaban de sus detalles a las autoridades políticas.

La NSA “estaba unida con los alemanes”, aseguró el joven informático que destapó el escándalo del programa Prism, que ha puesto internacionalmente en evidencia a Washington y enturbiado sus relaciones con muchos de sus socios.

Según su relato, los servicios secretos alemanes no solo se beneficiaron de la información obtenida gracias a este programa, sino que se preocuparon porque los detalles de su obtención no trascendieran al ámbito político.

Así se evitaba tener que dar explicaciones sobre los métodos ilegales empleados –centro de la actual polémica– y el problema derivado de conocerlos y ocultarlos.

De esta forma, “los políticos no tenían que asumir ninguna responsabilidad” en el caso de que saliese a la luz “cómo se viola la esfera privada de las personas de forma masiva”, explicó Snowden en una entrevista realizada antes de que se convirtiera en fugitivo.

La cooperación entre los servicios secretos a ambos lados del Atlántico estaba organizada de tal manera que las autoridades estuviesen “protegidas” ante una posible reacción social de hacerse público el programa.

El intercambio de información se basa, según el testimonio de Snowden, en que unos y otros servicios de inteligencia no hacen preguntas sobre la procedencia.

“Las otras autoridades no nos preguntaban de dónde habíamos sacado los datos, y nosotros tampoco les preguntábamos a ellos”, aseguró Snowden.

La próxima semana está previsto que un grupo de expertos alemanes, encabezado por el ministro de Interior, Hans Peter Friedrich, viaje a Washington para conocer los detalles del programa Prism y su acción en Alemania.

En Brasil

Por otro lado, el diario brasileño O Globo informó ayer, citando documentos de Snowden, que los servicios de inteligencia de EEUU interceptaron millones de correos electrónicos y llamadas telefónicas a Brasil.

“No hay números precisos, pero en enero pasado Brasil quedó un poco atrás de EEUU, que tuvo 2.300 millones de llamadas y mensajes espiados”, explicó el diario.

Según O Globo, los documentos señalan que la NSA recolectaba los datos de Brasil y otros países a través de sistemas como Fairview y X-Keyscore.

“La NSA utilizó el programa Fairview para acceder directamente al sistema de telecomunicaciones brasileño. Este acceso permitió reunir grabaciones detalladas de llamadas telefónicas y emails de millones de personas, compañías e instituciones”, según la información.

El gobierno brasileño calificó esta información de “extremadamente grave”, informó a la AFP el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Tovar Nunes.

Pesadilla logística

Estas revelaciones se producen en un momento en que Snowden hace frente a una maraña logística para escapar de Rusia hacia alguno de los países latinoamericanos –Venezuela, Nicaragua y Bolivia– que le ofrecieron asilo.

El presidente boliviano, Evo Morales, se sumó a la oferta de asilo, luego de que lo hicieran sus homólogos de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Nicaragua, Daniel Ortega.

El gobierno de Nicaragua reveló la noche del sábado que Snowden pidió asilo en su país porque considera “improbable” recibir un juicio justo en EEUU, donde podría ser condenado a “prisión perpetua o incluso la muerte” por espionaje.

“Yo, Edward Snowden, ciudadano de EEUU, escribo para solicitar asilo en la República de Nicaragua debido al riesgo de ser perseguido por el gobierno y sus agentes” por revelar la existencia de un programa de espionaje mundial de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EEUU”, señala la carta de Snowden enviada el 30 de junio al presidente Daniel Ortega.

El fugitivo pidió asilo a 21 países y la mayoría lo rechazaron.

Washington solicitó a Rusia que le entregue al informático, pese a que ambos países carecen de acuerdo de extradición. El presidente ruso, Vladimir Putin, rechazó esa petición y sugirió en cambio que Snowden decida rápidamente dónde quiere ir.

Pero las opciones de Snowden en este aeropuerto moscovita son limitadas: los únicos vuelos directos a América Latina pasan por Cuba, país que se ha mantenido sorprendentemente silencioso.

Snowden corre también el riesgo de que en Europa su avión sea obligado a aterrizar o se le niegue el sobrevuelo del espacio aéreo, como le ocurrió al aparato del presidente boliviano, Evo Morales, debido a sospechas infundadas de que llevaba consigo desde Moscú al fugitivo estadounidense.

El canciller venezolano, Elías Jaua, reiteró el sábado que por ahora Venezuela no ha recibido petición de asilo por parte de Snowden. “Estamos esperando el lunes (hoy) para saber si él ratifica su disposición de asilarse en Venezuela”, aseguró.

Ello supone un elemento de incertidumbre para las autoridades rusas, que buscan para Snowden un destino viable legalmente.

El informático debía tomar un avión el 24 de junio desde el aeropuerto de Moscú hacia La Habana, algo que no hizo, por razones aún no explicadas.

Según analistas, es probable que las autoridades rusas no le permitieran subir abordo de ese vuelo porque carecía de documento legal, pues Washington revocó el pasaporte estadounidense de Snowden.

Es poco probable además que el fugitivo pueda dejar Moscú abordo del avión de un dignatario o con una delegación extranjera, ya que estos vuelos salen y llegan desde otro aeropuerto moscovita, ubicado en el otro extremo de Moscú y al que Snowden no podría acceder.

“Snowden es hombre muerto, en el sentido figurado de la palabra”, opinó el experto francés de espionaje, Sebastien Laurent. “Dada la gravedad de lo que ha hecho, jamás encontrará un refugio seguro”, indicó.

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