Stephanie Shellman nació en Denver (Estados Unidos) y hace 35 años vive en Uruguay. Trabajó 20 años en bancos internacionales y también fue consultora del Banco Central del Uruguay. En 2003, cuando vio como su entorno cercano perdía dinero tras la crisis, fundó la empresa Shellman Wealth, que se dedica a ayudar a las personas a invertir. Es máster en finanzas y una de los fundadores tanto de la Cámara de Asesores de Inversión de Uruguay (CAIU) como de la CFA Society de Uruguay. También es directora de la comisión Fulbright.
El primer uruguayo con el que cruzó palabra –quien la fue a buscar al Aeropuerto de Carrasco cuando aterrizó con 26 años– se convirtió en su esposo.
Shellman no quería hacer carrera en un banco. No pensaba convertirse en una experta en inversiones ni se veía abriendo una empresa. Sus grandes decisiones las explica por razones extrañamente sencillas: a los 10 años viajó a México con su padre y desde entonces el plan de vivir en un país de habla hispana fue el motor que impulsó todo lo demás. Estudió literatura española en su país natal para aprender el idioma. Para vivir lejos y de forma independiente, tenía que entender sobre dinero; por eso se propuso trabajar en un banco. El de Boston era uno de los de mayor actividad en América Latina y en aquellos años lo usual era contratar un centenar de personas y entrenarlos en finanzas. "Era como una pequeña universidad de un año dentro del propio banco", recuerda. Aprendió lo suficiente para sentirse pronta para el siguiente –y más importante– paso: salir del país. Apareció un puesto que cubrir en Uruguay, un país del que nada sabía y al que ningún colega aceptaba ir. "No era para hacer carrera. Para eso tenías que ir a San Pablo, Santiago o Buenos Aires" contó Shellman, quien aceptó la propuesta sin titubear.
Hoy con 61 años, Shellman cuenta del otro lado de la cámara de zoom –y entre risas que se le escapan muy fácilmente– que comenzó una etapa que consiste en "repagar" con su conocimiento y experiencia lo "mucho" que recibió. El lanzamiento del libro Mi dinero, mi problema es solo el punto de partida para impulsar la industria de las inversiones de la forma en que cree que faltaba hacerlo: trasladando ese mundo hacia metáforas simples, convirtiendo un tema complejo en algo accesible para todos.
¿Cómo fundó la empresa?
Trabajé en la banca hasta la crisis de 2002. Nunca había trabajado en banca privada, que es donde se hacen las inversiones. Siempre trabajé en la parte de invertir el dinero del banco, no de los inversores. Pero todos mis amigos perdieron sus ahorros en la crisis y vi que hacían cosas que para mí era obvio que no se hacían. Pensé "no sé nada sobre esto pero sí más que la persona que los asesora ahora". Empecé a ver esta forma de trabajar, que es la misma en la que trabajo hoy, con gente independiente que ayuda a invertir bien. Era la primera porque todo el mundo en ese momento trabajaba dentro de los bancos. Aprendí mucho. En Estados Unidos esta forma de invertir es bastante común. La gente que tiene mucha plata en Estados Unidos no la pierde cada cinco años. Empecé a ver cómo se hacía y me di cuenta que hay un proceso bastante sencillo que no es solo para gente rica, sino para cualquier persona.
Se asocia el invertir con riesgo y personas adineradas, ¿realmente cualquiera puede hacerlo?
Si ves el mercado de Uruguay, siempre fue una plaza adonde venían extranjeros no residentes, como argentinos o brasileños porque tenían problemas en su país y desde acá invertían. Uruguay tiene ese concepto de que tenés que ser millonario, y además no está muy bien visto.
¿Cómo es el uruguayo como inversor?
La mayoría de los uruguayos no entienden el concepto de invertir. Se asocia con un inmueble, pero más allá de eso no existe. Eso tiene mucho que ver con otro tema: en Uruguay, la gente hasta hace muy poco tenía sus jubilaciones aseguradas. En 1985, quienes salían de la banca estaban felices. Cuando se jubilaban tenían sus vidas resueltas. Por muchos años, personas con trabajos normales terminaban con una jubilación digna. Cuando tenés una jubilación digna no importa cómo invertís, porque tu vida ya está resuelta. Eso es lo que pasa.
Luciano Dogliotti
Y llegar a una jubilación digna es algo que costará cada vez más.
Hace 20 años, cuando entré al banco me sacaron la foto, me llevaron a un escritorio y me dieron una carpeta donde me dijeron que tenía que invertir en uno de tres fondos. No tenía idea y fue hace 40 años. Para mí en Uruguay hay un problema de tiempo. Lo que le pasa a Uruguay ahora, a mi generación en Estados Unidos le pasó hace 40 años. Además en Estados Unidos aprendemos desde chicos. Hay muchos americanos que lo hacen mal, pero hacerlo es común. Uruguay está 40 años tarde y para mi eso es importante. Si ves el problema de las jubilaciones, si no se invierte bien el dinero, todos vamos a vivir mal.
Hay una herramienta que no se está usando y es la diferencia entre vivir muy bien y muy mal. Es lo que estoy intentando hacer: buscar la forma de hacerlo sencillo para que las personas entiendan por qué tienen que hacerlo y luego ir acompañando a las que quieren de una forma segura, que es el otro tema que tenemos en Uruguay. La plata hasta ahora no importaba mucho. La industria financiera cuida mucho el dinero, no es que podés ir a un banco y decir que querés hacer tal cosa y te lo van a hacer bien. Tenés que saber cómo protegerte. No podés asumir que vas a ir a un banco y te van a ayudar.
Muchas veces digo que un banco es como un supermercado. Si vas a un súper no asumís que es tu amigo. Vos sabés que te van a intentar vender una cantidad de cosas que no necesitás, pero, como ya lo asumís, te podés proteger, porque sabés que tiene ese rol. No es que el supermercado esté haciendo algo mal, porque está haciendo su negocio. Como vos entendés su negocio, tenés forma de proteger tus intereses.
¿Qué pasa con la banca?
Lo que veo es que la gente asume que el banco está de su lado. El banco es el supermercado. En esa parte tenemos que ayudar a que la persona, cuando lo hace, lo haga protegiéndose a sí misma. Es lo que estoy intentando hacer ahora con el libro, ayudar a las personas a invertir bien.
¿Cómo invertir de forma segura?
Los seres humanos en general somos muy buenos en hacer cosas que no sabemos hacer. Tenés que operarte de la rodilla y no se te ocurre ir a estudiar medicina antes. Lo que me parecía que faltaba en inversiones era que la gente entendiera el proceso. El problema con las inversiones es que es muy confuso quién hace qué, qué tiene que hacer la persona, qué tiene que hacer el banco. Esto es un mareo y creo que se marea a propósito.
Por eso me llevó mucho tiempo encontrar algo que pudiera usar como metáfora. Encontré la del avión.Cuando viajás, subís a un avión, entregás tu vida al tipo que no conocés y nadie sabe por qué vuela un avión. Hay gente que sube con mucho miedo, que cada vez que sube piensa que va a morir e igual sube, porque es la única forma de ir de un lugar a otro. SI pensás en invertir, es lo mismo. Entregás tu bienestar futuro a alguien que no conocés y en un proceso que nadie entiende. La diferencia es que todo el mundo sabe viajar y nadie sabe invertir.
¿Por dónde habría que empezar?
Lo primero que uno tiene que hacer cuando va a invertir es definir qué rol va a asumir: ¿vas a ser piloto o vas a ser pasajero? Lo que hacen los pasajeros es definir su destino. Si no sabés el destino no te dejan subir al avión. Cuando invertís, la gente va al banco y dice que quiere invertir sin explicar por qué. Sin eso, el otro hace lo que quiere, quizá con las mejores intenciones, pero no puede ayudarte.
Hay un proceso que tiene que hacer antes de ir al banco. Definir tu destino es muy sencillo, porque, excepto que tengas más dinero que usar en tu vida, es la jubilación. Luego armar mi plan de viaje, donde voy aportando e invirtiendo para llegar a algo. No es que esté congelada tu plata por los próximos 30 años, pero tenés que pensar así para llegar. Hay una segunda parte que pensás cuando viajás que es saber qué vas a comprar. No es que vas al banco a ver qué hay. Esa parte, que tampoco es muy difícil, es lo que vamos a hacer en un webinar. Voy a ayudar a las personas a hacer eso. No es difícil pero la persona necesita de ayuda. Va a ser acompañamiento en masa. Me importan los pequeños inversionistas. Si tenés plata, yo soy piloto privado y hay muchos otros también. Si tenés mucho dinero, hay alternativas.
Entonces, ¿lo que falta son opciones para quienes no tienen mucho dinero?
Desde mi punto de vista, lo que falta en Uruguay son productos sencillos. El banco tendría que estar haciendo lo que hago yo, pero no logré que nadie lo hiciera todavía. Hace 15 años enseño y nadie lo hace, así que empiezo del otro lado.
¿No lo hacen porque no es negocio?
Yo creo que es un gran negocio. Hay un cambio grande porque para los bancos este tema de jubilaciones es algo también muy nuevo, que empieza a generar demanda de gente joven, que tiene poco capital y quiere empezar, que antes no estaba. Es el problema de la gallina o el huevo. El problema de la banca es que todavía se ve dando un servicio e inversiones a personas que tienen dinero importante. Hoy entrás a un banco con menos de US$ 100 mil y no tenés nada. No porque los productos no estén, porque están, pero no te los ofrecen a ti. No han pensado el servicio así.
Para mí es fundamental que la gente joven pueda empezar a hacer esto bien. Existe una cantidad de productos para poco dinero pero muy malos. Desde mi punto de vista todo cambia tan rápido que estamos en un momento de ajuste. Intento forzar de cierta forma que exista demanda. Lo más fácil es que todo el mundo vaya al banco y diga "quiero eso, ¿lo tenés?" y si no lo tiene y todo el mundo se lo pide, en algún momento lo va a tener.
¿Ha cometido errores como inversora?
Al principio sí, pero aprendí. Recuerdo que en 2002 invertí en el boom tecnológico, había subido todo. No invertí mucho porque sabía que era una timba pero invertí en el mismo día del tope o muy cerca. Todos hacemos esto pero lo que me parece es que mi dinero, el de mi familia, la parte importante, siempre lo hice de otra forma. Cuando invertís a largo plazo, excepto si se termina el mundo, no perdés. Pero no es un casino, que si va a subir la bolsa hoy o mañana. Es una apuesta a que el mundo va a crecer y yo voy a recibir parte de ese retorno. Todos cometemos errores, cuando se prueba algo nuevo hay que hacerlo con poca plata y no apostar, entender bien lo que se está haciendo.
Los uruguayos son muy aversos al riesgo. El riesgo es algo en lo que el uruguayo no quiere pensar.
¿Invertir en ladrillos no es riesgoso?
Hay riesgo. Es cuestión de entenderlo. Si comprás un inmueble que vas a alquilar, tu riesgo es que no se alquile. Tenés que preguntarte antes, si no se alquila, ¿hice bien?
¿Cómo es el perfil del cliente de Shellman Wealth?
Somos pilotos privados. Trabajamos con personas que tienen capitales. Mi forma de trabajar para alguien que no tiene capital es muy ineficiente. Yo ayudo a la persona que no tiene problemas de jubilación. Hay cantidad de personas que tienen un problema pero desde el punto de vista profesional no tengo forma de ayudar, porque no tengo la estructura. ¿Qué puedo hacer? Veía gente que sabía que necesitaba ayuda, me preguntaban y pensé en escribir el libro, enseñar y empujar a mi industria y a los bancos, que es el lugar natural para esto, porque el banco ya tiene tu cuenta. Pero esto no es solo asesorar. Voy a armar webinars y ojalá entre mucha gente, así a todos juntos los mando hablar con los bancos (risas), para armar un movimiento de consumidores. Hay que hacer un cambio de cabeza.