30 de julio de 2012 18:21 hs

El Banco Central (BCU) busca frenar el crecimiento del crédito. No porque el endeudamiento de las familias o las empresas haya alcanzado niveles insostenibles o alarmantes, sino porque su expansión alimenta la demanda de bienes y servicios, y se convierte en una fuente de presiones inflacionarias.
La suba de los encajes bancarios constituye una respuesta de manual ante un problema de inflación en un contexto en el cual las autoridades deben velar además por un tipo de cambio débil, que no perjudique la competitividad. Eso limita la posibilidad de implementar una política contractiva mediante un aumento de la tasa de referencia.
Sin embargo, la particular realidad de los bancos uruguayos disminuye el canal de transferencia de la política monetaria, sea a través de la utilización de tasas como de encajes bancarios. Pero además genera un impacto negativo sobre la rentabilidad de las instituciones locales, que ya de por sí poseen niveles muy reducidos de ganancia, una vulnerabilidad para la banca más allá de sus sólidos balances en materia de liquidez y solvencia.
En Uruguay, los bancos se fondean en dólares. Captan depósitos y con ellos se encargan de hacer negocios. El más rentable es el del préstamo a interés, pero es también el más difícil de realizar debido al tamaño reducido del mercado. Por cada dos dólares que captan, menos de uno va a parar a un crédito. Con el dinero restante, los bancos deben realizar inversiones financieras seguras de acuerdo a las estrictas normas del BCU.
Al aumentar sus requerimientos de encaje, ninguna institución tiene la necesidad de reducir los créditos que otorga, sino simplemente de retirar algunas de sus inversiones. La única diferencia para los bancos de plaza es que el Central paga incluso menos que los mercados de capitales. La rentabilidad de los bancos se resiente y no es claro el efecto final sobre los precios, debido a que no hay un efecto significativo sobre el crédito.
Y a diferencia de lo que dicen los manuales, sí puede haber un efecto sobre el tipo de cambio. Los bancos se fondean básicamente en moneda extranjera. Como las inversiones más rentables –dentro del escaso abanico de opciones que les permite la regulación–, se encuentran en el mercado doméstico y en pesos, los bancos acuden al mercado cambiario para convertir sus billetes.
Solo el aumento de los encajes en dólares quitará del mercado cambiario US$ 260 millones que en otras condiciones serían ofrecidos, presionando a la baja la cotización del billete verde en la plaza local.
Como señal, la suba de encajes es efectiva. Nadie duda de la importancia que da el Central a la inflación. Sin embargo, en los hechos, el margen de acción sigue siendo muy reducido.

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