Luego de varias semanas oscilando en torno a los US$ 10 por kilo base limpia para el promedio de las lanas, el Indicador de Mercados ha caído hacia los mínimos de este año y cerró la zafra 2012/13 en US$ 9,37. El día más destacado fue ayer, el último de ventas. A diferencia de lo que estaba sucediendo, donde incidía el factor cambiario por la persistente baja del precio en la moneda australiana, en las últimas ventas el mercado consideró que había una baja excesiva y la moneda australiana repuntó. Eso permitió una suba de 18 centavos en la última jornada de remates.
De todos modos el balance no es positivo. La moneda australiana, que valía más que el dólar estadounidense a fines del año pasado, ahora está 10% por debajo de esa moneda.
Aunque el freno de Europa y China son claros componentes de la flojedad de la fibra, el factor monetario incidió en los últimos meses y será lo que determine el nivel al que empiece la zafra próxima, una vez que finalice el receso que inició este viernes.
La actitud de los productores laneros ha sido la de mantener los precios de referencia que se venían manejando: US$ 3 por kilo para el Corriedale y US$ 6 por kilo para el Merino, como referencias mínimas para lotes de volumen y bien acondicionados.
El nivel de operaciones se mantiene bajo y seguramente eso no cambiará hasta agosto cuando vuelvan las ventas en el mercado de referencia y haya un volumen mayor de lana disponible de la nueva esquila.